¿Por qué fracasa el CEDIN? ¿Puede revertirse la situación actual?

Primero hay que separar lo que es el blanqueo o exteriorización de capitales, del instrumento CEDIN propiamente dicho. Si bien las causas del fracaso de ambos coinciden en un punto, el primero de ellos tiene fecha de vencimiento en pocos días (veremos si finalmente se prorroga), mientras que el CEDIN fue pensado con la idea de que perdure en el mercado.

Claramente la principal causa del fracaso de ambas propuestas se radica en la incertidumbre y la desconfianza que generan el Gobierno y los entes reguladores en los actores económicos que podían hacer uso tanto del blanqueo como de los cedines. Analizando el éxito del blanqueo del 2009, (independientemente de que la instrumentación haya sido distinta) es simple identificar que la fuerza, posición y credibilidad del Gobierno hoy se encuentra muy deteriorada a comparación de 4 años atrás.

Así como el dólar lleva la leyenda “in God we trust” el CEDIN debería llevar “in CFK we trust”, y estos meses demostraron que los yanquis creen en dios pero que los argentinos hoy no creen en CFK. El instrumento como tal, hubiera sido exitoso con una coyuntura distinta. Si bien estas son conclusiones teóricas, hay un análisis práctico que realmente deja pocas esperanzas de que el CEDIN pueda funcionar si no se modifican las condiciones actuales.

Hay que identificar 2 etapas para estudiar el instrumento: durante el blanqueo, y post-blanqueo. Supongamos que Juan está dispuesto a comprar una casa con USD 100, y Pedro en vender la casa a USD 100. Durante el blanqueo, Juan se ve atraído a comprar cedines y realizar la compra obviamente por la posibilidad de blanquear esos USD 100. Ahora bien, post-blanqueo no tiene ningún sentido que Juan vaya con su billete de USD 100 a comprar cedines para entregárselos a Pedro y que este los vuelva a cambiar por el mismo billete de USD 100, claramente ambos van a realizar la compraventa con el billete de USD 100 directamente.

Entonces post-blanqueo ya no hay atractivo para que alguien que tenga dólares, los transforme en cedines. Sin embargo, si incorporamos en el análisis a José que tiene $800 y quiere comprarle la casa a Pedro, José podría comprar cedines no aplicados en el mercado secundario con sus $800 (suponiendo que la cotización sea de $8 por cedin no aplicado) y aplicarlos en la compra de la casa, de manera que Pedro reciba USD 100 por la venta. Claro está que la intención del Gobierno de lanzar el blanqueo, era poder generar una masa crítica de cedines no aplicados, para que luego el CEDIN subsista en el mercado, tenga un precio en pesos en el mercado secundario y José pueda comprarle a Pedro la casa con $800, sacando de esa manera presión sobre el dólar informal, determinar un precio para el “dólar inmobiliario”, independientemente de hacerse de reservas (provisoriamente hasta que se cobren los instrumentos) y de insertar en la economía nuevos fondos.

Ahora bien, llegando al final del blanqueo con menos de USD 150M de cedines emitidos, y con rumores de que “llamados” están limitando un precio máximo para la venta de cedines en el mercado secundario (que claramente no convence a los tenedores del instrumento que deciden no actuar), lógicamente llevan a que el CEDIN sea un fracaso.

El gobierno es consciente de esto con lo cual el rumor que suena hace varias semanas de que se va a extender el plazo del blanqueo hasta diciembre parece se hará realidad, pero por otro lado tendrán que dejar que el propio mercado establezca el valor del CEDIN en el mercado secundario, de lo contrario siguen desincentivando a los propios actores económicos a entrar en el blanqueo.

¿Tendrá el Gobierno la capacidad de generar una masa crítica de cedines ante la eventual prorroga del blanqueo? ¿Dejarán que el mercado secundario establezca libremente el precio del CEDIN? De ser SI la respuesta a ambas preguntas, creo el CEDIN va a tomar un protagonismo que hoy no tiene en el mercado inmobiliario. Finalmente, de ser NO la respuesta, el fracaso definitivo del CEDIN es inminente.

 

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