“Un intendente pidió licencia para ir al Mundial con los amigos: ‘Lo necesito, trabajo mucho’”. Así reflejó un medio nacional la decisión del intendente de Funes, Roly Santacroce, de viajar a Estados Unidos para seguir a la Selección Argentina durante el Mundial 2026.
La frase rápidamente recordó otra declaración que había generado ruido político meses atrás: cuando Manuel Adorni sostuvo que había ido a “deslomarse” trabajando en Nueva York.
Porque en ambos casos el debate dejó rápidamente de ser sobre el viaje en sí y pasó a otro terreno mucho más sensible para la política argentina:
el contraste entre los discursos públicos de austeridad y ciertos niveles de gasto personales.
Mucho más que “17 días”
Santacroce habló públicamente de “17 días” y confirmó que pedirá licencia durante su ausencia.
Pero hay un detalle no menor: esos 17 días corresponden básicamente a jornadas hábiles. Si se suman sábados y domingos dentro del período completo, el viaje termina representando alrededor de 23 días efectivos fuera del país, es decir, más de tres semanas completas vinculadas al Mundial.
Y económicamente, eso tiene un peso importante.
Según estimaciones privadas sobre costos mundialistas para seguir a Argentina en Estados Unidos, el viaje del intendente podría ubicarse cerca de los USD 17.000 contemplando vuelos internacionales, alojamiento, entradas para los partidos, alquiler de vehículo y toda la logística necesaria para seguir a la Selección durante el torneo.

El punto que genera preguntas
Naturalmente, nadie discute que un intendente pueda viajar o tomarse vacaciones.
La pregunta que inevitablemente aparece es otra:
cómo hace un funcionario municipal para afrontar con semejante comodidad un viaje internacional de este nivel económico únicamente con un sueldo de intendente.
Sobre todo cuando se trata de:
- más de tres semanas en Estados Unidos,
- partidos de Argentina en pleno Mundial,
- hoteles,
- vuelos internacionales,
- alquiler de auto,
- y el altísimo costo que hoy tienen las entradas para seguir a la Selección.
Quizás se trate simplemente de una administración extraordinariamente eficiente de los ingresos personales. Una habilidad financiera que, visto el volumen del gasto, inevitablemente despierta comentarios y preguntas.
Un personaje ya instalado en la agenda nacional
El episodio además volvió a poner a Santacroce en el centro de medios nacionales, donde el intendente ya venía teniendo fuerte exposición pública desde el conflicto judicial y mediático con su esposa.
Aquella situación incluyó denuncias por malos tratos, menciones a dinero guardado en valijas y la participación pública de la abogada Ana Rosenfeld acompañando a la mujer en el litigio familiar.
Ahora, el foco vuelve a correrse hacia otro tema sensible:
la relación entre los discursos políticos de austeridad y ciertos niveles de gasto personales que inevitablemente llaman la atención pública.
























