La llegada de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 abrió para Rosario una discusión que va más allá del deporte: qué imagen puede proyectar la ciudad a partir de un evento internacional de esta magnitud.
En ese marco, ON24 planteó a sus lectores la pregunta: “Tras el impacto nacional de los Juegos Suramericanos ODESUR, ¿Rosario está ante una bisagra para cambiar definitivamente su imagen?” El resultado fue contundente: el 89% respondió que sí, mientras que el 11% se inclinó por el no.
El dato cobra relevancia porque los Juegos no representan solamente una competencia deportiva. Más de 4.000 atletas de 15 países participan durante 15 días en 43 deportes y 60 disciplinas, con Rosario como la principal sede de la competencia, al concentrar 35 disciplinas.
La magnitud del acontecimiento también supone una vidriera para la ciudad. Deportistas, entrenadores, dirigentes, familias, voluntarios y visitantes de distintos países circulan durante estos días por Rosario y sus escenarios deportivos.
Una ciudad que busca mostrar otra cara
Antes del comienzo de los Juegos, la municipalidad y la provincia habían planteado a los juegos como una oportunidad para mostrar la identidad deportiva de Rosario y, al mismo tiempo, dejar infraestructura que permanezca una vez finalizada la competencia.
Entre las transformaciones que quedan en Rosario se destacan tres nuevos espacios deportivos: el Invencible Centro Acuático Provincial, el Invencible Arena y el Invencible Rosario. A ellos se suma la adecuación y puesta en valor de distintos escenarios que forman parte del circuito de competencias, entre ellos Provincial, Newell’s, Jockey Club, Gimnasia y Esgrima, Rosario Golf y el Hipódromo Independencia, además de otros espacios deportivos de la ciudad.
Ese legado es uno de los elementos que puede explicar por qué el debate excede los 15 días de competencia. La pregunta ya no es solamente cómo Rosario organiza los Juegos, sino qué queda después de ellos y cómo esa experiencia puede modificar la percepción que existe sobre la ciudad.
El desafío después de las medallas
El resultado de la encuesta de ON24 muestra que casi nueve de cada diez participantes ven en los juegos una oportunidad para producir un cambio de imagen. El desafío, en ese sentido, será transformar la exposición generada por el evento en un activo que permanezca una vez que finalicen las competencias.
La apuesta tiene además un horizonte inmediato. Rosario será sede de los Juegos Panamericanos Junior 2029, por lo que la experiencia organizativa de Santa Fe 2026 puede funcionar como antecedente para un nuevo acontecimiento deportivo internacional.
Así, los Suramericanos pueden ser leídos como algo más que una competencia: un punto de inflexión para que Rosario se instale en el escenario nacional y continental desde el deporte, la infraestructura y su capacidad para recibir grandes eventos.
La encuesta de ON24 ofrece un primer dato sobre cómo se percibe ese momento: 89% considera que la ciudad está ante una bisagra.



























