Aleart busca ponerle fin a la “telaraña” de cables: propone soterrar las redes cada vez que se haga una obra

El concejal presentó un proyecto para que las nuevas obras públicas incorporen ductos y cámaras que permitan llevar bajo tierra las redes de electricidad, internet y telecomunicaciones. La iniciativa plantea aprovechar cada apertura de calles, repavimentación o intervención urbana para evitar futuras roturas y establece que las empresas prestatarias afronten el costo de trasladar sus tendidos.

La infraestructura urbana de Rosario podría comenzar a cambiar de manera progresiva si prospera un proyecto presentado en el Concejo Municipal que propone aprovechar cada obra pública para avanzar en el soterramiento de los cables que hoy atraviesan buena parte de la ciudad por el aire.

La iniciativa, impulsada por el concejal Juan Pedro Aleart junto a Franco Volpe y Lautaro Enríquez, busca implementar el denominado Plan Rosario de Infraestructura Subterránea de Servicios, con una estrategia de largo plazo para reemplazar progresivamente los tendidos aéreos de electricidad, telecomunicaciones, televisión por cable, internet y otros servicios.

El punto central de la propuesta no es abrir todas las calles de Rosario para soterrar cables, sino aprovechar las obras que de todos modos la Municipalidad ya tiene previsto ejecutar.

Así, cada vez que se abra una calle, se reconstruya una calzada, se realice una repavimentación, se renueve integralmente una vereda, se intervenga una plaza o se ejecute una obra hidráulica o cloacal, el proyecto plantea que se incorpore también la infraestructura necesaria para que las redes puedan instalarse bajo tierra.

La obra civil incluiría ductos, cámaras de paso y otras instalaciones complementarias. De esta manera, la ciudad evitaría tener que volver a romper una calle dentro de algunos años para realizar una obra de infraestructura que podría haberse previsto desde el comienzo.

“Si una calle ya está abierta por una obra, no tiene sentido cerrarla y volver a romperla dentro de algunos años para soterrar cables. La diferencia entre improvisar y gestionar es planificar antes de hacer”, sostuvo Aleart.

Una problemática que creció en los últimos años

El proyecto toma como punto de partida una problemática que se volvió cada vez más visible en Rosario: la acumulación de cables, columnas deterioradas y tendidos que quedaron fuera de servicio.

Según los fundamentos de la iniciativa, durante 2025 se registraron más de 6.300 solicitudes vinculadas con columnas y cables en situación de riesgo. A su vez, los reclamos relacionados con esta problemática pasaron de 1.089 casos en 2017 a alrededor de 6.000 en 2024.

Para los impulsores del proyecto, el problema excede la cuestión estética. Los tendidos aéreos y las estructuras deterioradas pueden generar riesgos para peatones y automovilistas, interferir con el arbolado y complicar la respuesta ante determinados eventos climáticos.

“Nos acostumbramos a caminar por una ciudad atravesada por cables, columnas inclinadas y estructuras que muchas veces nadie sabe a quién pertenecen. Eso no puede ser parte del paisaje normal de Rosario”, afirmó Aleart.

Una inversión en etapas

El plan no plantea retirar de manera inmediata toda la infraestructura aérea existente. La estrategia propuesta contempla un proceso gradual dividido en diferentes etapas.

Primero se construiría la infraestructura subterránea. Luego se produciría la migración de las redes existentes hacia los nuevos ductos y, finalmente, se retirarían los cables, columnas y estructuras que hayan quedado definitivamente en desuso.

El proyecto también propone establecer corredores prioritarios de soterramiento, con foco inicial en el área central, avenidas principales, corredores comerciales, sectores turísticos y patrimoniales, zonas de alta densidad y lugares que concentren una mayor cantidad de reclamos o presenten una particular vulnerabilidad ante fenómenos climáticos.

La idea es concentrar los recursos donde el impacto urbano y la cantidad de usuarios beneficiados sea mayor, para luego extender progresivamente el sistema hacia otros sectores.

Quién pagaría el soterramiento

Uno de los aspectos con mayor impacto económico del proyecto es el esquema previsto para distribuir los costos.

La infraestructura básica que se construya aprovechando una obra pública quedaría incorporada al presupuesto de esa intervención. En cambio, las empresas prestatarias de los servicios deberían asumir el costo de trasladar las redes existentes a los nuevos ductos.

La lógica detrás de la propuesta es diferenciar la construcción de la infraestructura común —que puede hacerse conjuntamente con una obra municipal— de la reconversión de las redes que utilizan las empresas para prestar sus servicios.

El proyecto también contempla la posibilidad de implementar mecanismos de participación público-privada para acelerar el soterramiento en corredores considerados estratégicos.

Un plan de largo plazo para cambiar el paisaje urbano

Además del impacto sobre la seguridad y el mantenimiento, el proyecto apunta a modificar progresivamente la imagen de Rosario.

La acumulación de cables de distintas empresas, instalaciones superpuestas y columnas que permanecen aun cuando los tendidos originales dejaron de utilizarse es una problemática que requiere coordinación entre el Estado municipal y los prestadores privados.

Por eso, la iniciativa establece también un mecanismo de seguimiento: el Departamento Ejecutivo deberá informar anualmente al Concejo Municipal sobre las obras realizadas, el avance de las empresas en la migración de sus redes y los sectores donde se hayan retirado definitivamente los tendidos aéreos.

“Respeto es gestionar. Es cuidar los recursos de los vecinos y hacer las cosas pensando hacia adelante. No podemos resignarnos a que Rosario tenga una telaraña de cables sobre nuestras cabezas como si fuera inevitable”, señaló Aleart.

El expediente 281914-P-2026 ingresó al Concejo Municipal el 3 de septiembre y fue presentado por Aleart junto a los concejales Franco Volpe y Lautaro Enríquez. Ahora deberá atravesar el análisis de las comisiones de Obras Públicas, Gobierno y Presupuesto y Hacienda.

Si avanza, el desafío no será solamente técnico: también implicará coordinar a la Municipalidad con las empresas de servicios y definir un cronograma de inversiones que permita transformar progresivamente una infraestructura urbana que durante décadas creció, en buena medida, de manera superpuesta y sin una planificación integral.

Comentarios