De ciudad en crisis a capital de grandes eventos: el momento de Rosario

Los Juegos Suramericanos pusieron a Rosario en el centro de la escena nacional e internacional. Más de 4.000 atletas de 15 países, una apertura ante 250.000 personas, transmisiones televisivas durante horas y una ciudad que volvió a mostrarse al mundo desde el deporte, la cultura y el turismo. Detrás del fenómeno deportivo aparece otro dato: Rosario atraviesa una transformación profunda después de los años en los que la violencia había monopolizado su imagen pública.

Rosario volvió a aparecer en las pantallas del país y del exterior. Pero esta vez fue por una fiesta multitudinaria, por atletas de toda Sudamérica, por medallas, por música, por turismo y por la capacidad de una ciudad de recibir uno de los acontecimientos deportivos más importantes de su historia.

La apertura de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, realizada en el Monumento Nacional a la Bandera, reunió a unas 250.000 personas y tuvo una amplia repercusión en los principales medios nacionales. Clarín, La Nación, TN, Olé e Infobae dedicaron espacios destacados a la ceremonia y al comienzo de la competencia.

La escena tuvo todos los ingredientes de una postal internacional: el Monumento, el Paraná, las banderas de 15 países, miles de atletas y una multitud acompañando una ceremonia que combinó deporte, música y cultura. Soledad Pastorutti, Abel Pintos y Luck Ra fueron algunos de los artistas que participaron de la apertura. Y detrás de esa imagen hay una ciudad que durante años estuvo asociada a otra fotografía.

De la ciudad de las malas noticias a la ciudad que recibe al mundo

Durante buena parte de los últimos años, Rosario quedó atrapada en una narrativa nacional e internacional vinculada a la violencia y al avance de las organizaciones criminales.

Esa realidad existió y dejó consecuencias profundas. Pero los datos de seguridad muestran un cambio significativo. El departamento Rosario registró 45 homicidios durante el primer semestre de 2026, la cifra más baja para ese período en los últimos 25 años. La caída fue particularmente significativa respecto de los niveles registrados durante 2023, uno de los años más críticos para la ciudad.

Eso permite hoy hablar de un cambio de escenario: la violencia dejó de ser prácticamente la única noticia con la que la ciudad era identificada hacia afuera. Y los Juegos Suramericanos funcionan como una especie de prueba de ese nuevo momento.

Porque una ciudad que recibe a más de 4.000 atletas de 15 países, que concentra 35 disciplinas, que organiza competencias en más de 20 escenarios, que recibe familias, dirigentes, periodistas, turistas y delegaciones internacionales, necesita algo más que infraestructura deportiva: necesita capacidad organizativa, logística, movilidad y condiciones para que miles de personas puedan circular y disfrutar de la ciudad.

La repercusión cruzó las fronteras

El fenómeno tampoco quedó limitado a los medios rosarinos. En Brasil, por ejemplo, el Comité Olímpico Brasileño publicó su propio Media Guide para Santa Fe 2026 y desplegó una cobertura específica para el acontecimiento. La prensa deportiva brasileña presentó los Juegos como una competencia estratégica dentro del ciclo hacia Los Ángeles 2028. UOL destacó la participación de unos 500 atletas brasileños, entre ellos figuras de enorme reconocimiento internacional como Alison dos Santos y Ana Marcela Cunha.

También federaciones internacionales comenzaron a mostrar a Rosario y Santa Fe como escenarios deportivos. La Federación Internacional de Escalada, por ejemplo, registra oficialmente a Santa Fe 2026 dentro de su calendario internacional.

En Paraguay, medios nacionales siguieron especialmente la participación de su delegación y la ceremonia inaugural realizada en Rosario.

Y en Argentina, la cobertura dejó de ser exclusivamente deportiva. La apertura, la Villa Suramericana, los escenarios, el turismo, los Fan Fest y el impacto económico se convirtieron en parte de la agenda general de los principales medios.

Bonadeo y una frase que resume el cambio

Uno de los periodistas deportivos más reconocidos del país, Gonzalo Bonadeo, fue particularmente contundente al referirse al proceso que atraviesa Santa Fe.

Mucho antes de la inauguración había destacado la importancia de que las obras de los Juegos trascendieran la competencia y quedaran al servicio de la comunidad. Para Bonadeo, el verdadero éxito no estará solamente en organizar el acontecimiento sino en lo que suceda después con las instalaciones deportivas.

Y en las horas previas a los Juegos definió al acontecimiento como una oportunidad para consolidar una política deportiva que ya había tenido antecedentes en Rosario: los Juegos Suramericanos de Playa 2019, los Juegos Suramericanos de la Juventud 2022 y ahora los Juegos de mayores.

Su mirada llegó incluso más lejos: Santa Fe y Rosario ya aparecen como candidatas para recibir los próximos Juegos Panamericanos Junior y, eventualmente, avanzar hacia una candidatura para los Panamericanos de mayores.

No es un dato menor. Es la transformación de una ciudad sede de eventos en una ciudad que empieza a construir una marca alrededor de ellos.

Aymar: “Me emociona que mi ciudad sea el epicentro de eventos tan grandes”

La emoción también llegó desde una de las máximas figuras deportivas que produjo Rosario.

Luciana Aymar, embajadora de los Juegos y una de las grandes leyendas del hockey mundial, resumió el sentimiento desde un lugar especialmente significativo: el de una rosarina que representó a la Argentina durante años y que ahora regresó a su ciudad para encender el pebetero.

“Me llena el corazón, me emociona un montón que mi ciudad sea el epicentro de eventos tan grandes”, sostuvo Aymar al hablar de la llegada de los Juegos. La frase adquiere otra dimensión cuando se observa el recorrido que realizó Rosario durante los últimos años.

La ciudad fue sede de los Juegos Suramericanos de Playa en 2019, los Juegos Suramericanos de la Juventud en 2022, los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento en 2025 y ahora los Suramericanos de mayores. Y acaba de confirmar otro salto: Rosario será sede de los Juegos Panamericanos Junior 2029.

Frigerio, desde Entre Ríos: “Es un evento único”

La repercusión política también excedió Santa Fe. El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, estuvo en Rosario durante la apertura de los Juegos y destacó públicamente el acontecimiento. “Estamos muy felices, la verdad que es un evento único”, expresó durante su visita a la ciudad.

La presencia de Frigerio tiene además un valor simbólico: Rosario no está siendo mirada solamente como una ciudad santafesina, sino como un punto de encuentro regional.

El puente Rosario-Victoria conecta físicamente a Santa Fe con Entre Ríos, pero durante estos días los Juegos funcionan también como una conexión institucional, turística, deportiva y económica entre ambas provincias.

Pullaro: “Pequeñas caricias al alma”

El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, también puso el acento en lo que representa el acontecimiento para una provincia que viene atravesando años complejos.

Después de la apertura, describió la multitudinaria celebración como “pequeñas caricias al alma” y sostuvo que los Juegos muestran una recuperación de la ciudad y de la provincia, aunque reconoció al mismo tiempo las dificultades económicas que atraviesa la sociedad.

La expresión resume buena parte del fenómeno. Los Juegos no solucionan los problemas económicos, sociales o de seguridad. Pero permiten que una ciudad vuelva a mostrar otra cara.

Una ciudad que recibe. Una ciudad que organiza. Una ciudad que celebra. Una ciudad que vuelve a ser atractiva.

Impacto económico: hoteles, gastronomía, turismo y comercio

El fenómeno también tiene una dimensión económica concreta. Un informe elaborado por el diputado provincial Joaquín Blanco proyectó que los Juegos Suramericanos podrían generar un impacto económico superior a los $137.000 millones en Rosario. La estimación contempla el movimiento asociado a visitantes, delegaciones, consumo, alojamiento, gastronomía, transporte y otras actividades vinculadas al evento.

A eso se suma la actividad turística. La provincia lanzó una estrategia específica para aprovechar la llegada de deportistas, familias y visitantes y promover que permanezcan más días en Santa Fe. La oferta incluye alojamiento, gastronomía, excursiones y propuestas culturales en Rosario, Santa Fe y Rafaela.

En Rosario, además, más de 45.000 personas estaban previstas para los Fan Fest distribuidos entre las tres ciudades sede, con gastronomía, música y actividades recreativas.

Es decir: los Juegos no terminan cuando termina una competencia. Un atleta sale de la piscina, del gimnasio o de la pista. Pero después come, se traslada, compra, visita un lugar, se encuentra con otros deportistas y genera contenido en sus redes. Ese movimiento es el verdadero derrame de un evento internacional.

Rosario como hub: deporte, negocios y cultura

Lo más interesante es que los Suramericanos no aparecen aislados. Rosario viene acumulando experiencia en la organización de grandes acontecimientos deportivos y culturales. El listado incluye Mundiales, campeonatos internacionales, el Dakar, Rugby Championship, hockey, básquet, patinaje, tiro con arco, los Juegos Suramericanos de Playa, los Juegos Suramericanos de la Juventud y los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento.

Ahora se suma una nueva generación de infraestructura. El Centro Acuático Provincial, el Invencible Arena, la Villa Suramericana y la recuperación de distintos escenarios deportivos conforman un patrimonio que permanecerá después de septiembre. La provincia estima una inversión superior a los US$90 millones en infraestructura vinculada a los Juegos.

La Villa Suramericana, por ejemplo, no será una estructura efímera: está compuesta por 254 departamentos que luego serán comercializados, mientras que durante los Juegos permitirá alojar a más de 2.300 atletas y liberar plazas hoteleras para turistas y visitantes. Y el próximo capítulo ya está escrito: Rosario será sede de los Juegos Panamericanos Junior 2029.

El verdadero cambio es de percepción

Hay, finalmente, un aspecto difícil de medir pero fácil de observar. Durante años, decir “Rosario” en medios nacionales significaba hablar de narcotráfico, homicidios y violencia. En septiembre de 2026, la palabra Rosario aparece asociada también a otros conceptos: Juegos Suramericanos, Messi, Di María, Luciana Aymar, Monumento a la Bandera, deporte, turismo, gastronomía, cultura, Fan Fest y grandes eventos.

La ciudad no dejó de tener problemas. Pero cambió aquello que muestra de sí misma. Y quizás allí esté uno de los mayores impactos de Santa Fe 2026.

Porque cuando miles de atletas vuelvan a sus países, cuando los periodistas internacionales regresen a sus redacciones y cuando las imágenes del Monumento frente al Paraná sigan circulando por las redes sociales, Rosario habrá conseguido algo que va mucho más allá de una medalla.

Habrá vuelto a instalarse en el mapa por aquello que durante décadas también formó parte de su identidad: su capacidad para recibir gente, organizar grandes acontecimientos, producir cultura, generar deporte y mirar hacia adelante.

Los Juegos Suramericanos pueden durar 15 días. El desafío para Rosario es que esa nueva imagen dure mucho más.

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