El alto nivel de faena no compensa las pérdidas de las industrias.

La oferta de ganado para faena este año es alta pero no compensa los mayores costos de la actividad que afectan el resultado económico de las empresas.

Las plantas operan con menos personal por el Covid-19, hay complicaciones logísticas para el reparto de carne, los subproductos no tienen valor y se exporta a precios más bajos que en 2019.

El Poder Ejecutivo Nacional envío el proyecto de presupuesto para el año 2021. Nos hubiera gustado que se incluyera la modificación al artículo 28 de la Ley al Impuesto al Valor Agregado incorporando el numeral b.1 para que el servicio industrial que presentan las plantas de faena de animales estuvieran gravadas con la misma alícuota que las especies citadas en el punto 1 del inciso a), es decir, las especies bovina, porcinas y aviar. Enviaremos notas a los legisladores solicitando que se incorpore la corrección que no acarrea costo fiscal y significa un paliativo para evitar saldos técnicos y mejorar el ambiente de ordenamiento.

Esta solución se pidió durante el gobierno anterior y hoy, ante la caída del valor del cuero es indispensable que se realice.

También hubiera sido importante que prorrogara en su debido momento el régimen de exportación de cueros crudos sin retenciones. Se dio el caso de frigoríficos radicados en el NOA, los más olvidados por el sistema, que tuvieron que pagar derechos de exportación para honrar su obligación contractual. Por caso exportaron un contenedor con aproximadamente 1000 unidades (25.000 kg.) de cueros en u$S18.000 y tuvieron que pagar un tercio en impuestos. Con el resultado de esa operación se debían pagar todos los costos de salariales, de salado o la logística, entre otros. En conclusión, la pérdida fue total y lo más lamentable es la desazón que genera en todo el ambiente de una provincia que no se caracteriza por tener flujo exportador.

Como dijimos el mes anterior, estamos convencidos y trabajamos junto al Consejo AgroIndustrial Argentino en generar propuestas para mejorar el ambiente de negocios y condiciones para la inversión, en promover reformas que permitan aumentar la producción y la creación de empleo. Aunque los hechos vayan en sentido contrario seguiremos insistiendo porque es la única alternativa posible de desarrollo para nuestra sociedad y el futuro de nuestros hijos.

Con respecto a la faena de agosto, el promedio diario fue de 59.785 cabezas mostrando un excelente nivel de actividad que ayuda a amortiguar los mayores costos pero que no se traduce en rentabilidad.

El impacto económico de la pandemia es grande. Llevamos 180 días operando con menos personal pero sin faltar en ningún momento al pago de los compromisos salariales. Se opera con ausencias por personal enfermo o por contacto cercano a contagiados con Covid-19 y eso deriva en asilamientos preventivos a los que se suman los problemas logísticos para el traslado y el reparto de carne generan costos adicionales. En este contexto el cuero no tiene valor y los demás subproductos precios muy bajos lo que empeora la ecuación. Todo eso se traduce en pérdidas económicas para las empresas.

En cuanto al sector porcino también en agosto fue bueno el nivel de faena que llegó a las 600.000 cabezas. A la par subió notablemente el valor del capón, esto generó ciertas dificultades en el abastecimiento según comentarios de algunos matarifes.

Por el alto nivel de faena de bovinos y de porcinos el mercado interno está muy bien abastecido y esto hace presumir que habrá un mantenimiento de los precios al consumidor. Los movimientos de precios que se observan son consecuencia de la nula capacidad de absorción que tiene el eslabón industrial y comercial mayorista.

Por el lado de la exportación hubo un incremento en las ventas respecto del año pasado pero a menores precios, viéndose afectado también este sector industrial que debe afrontar los mayores costos antes señalados.

En definitiva y como ya dijimos, somos un sector que está trabajando pese a la pandemia, que puede pagar sus compromisos en tiempo y forma pero no debe caerse en el error de creer que por el nivel de actividad estamos ante un sector sin problemas, por el contrario los costos son crecientes y la renta cada vez más chica.

Autor: Dr. Daniel Urcía. Presidente FIFRA

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