Exportamos casi el 65% de los autos que fabricamos. ¿Cuánto valor queda en Argentina?

Por Tomás Dal Molin – Miembro del area de Asuntos Internacionales del Grupo Joven de la Fundación Libertad.

Argentina vende al exterior casi dos de cada tres vehículos que produce, pero su producción cae y el déficit comercial de autopartes supera los US $3.900 millones. El desafío no es solamente exportar más, sino construir una industria capaz de generar mayor valor agregado y competir globalmente.

Exportar más no siempre es crecer 

A primera vista, parece una ventaja. Entre enero y septiembre de 2026, Argentina exportó el equivalente al 64,5% de su producción automotriz, frente al 15,3% de Brasil. Sin embargo hay otra cara: mientras las exportaciones argentinas crecieron apenas un 1,6% interanual, la producción cayó un 16,9%.

Exportar una proporción alta no significa necesariamente producir más ni ser más competitivo.También puede reflejar un mercado interno debilitado, que obliga a las terminales a depender de compradores extranjeros para poder sostener su actividad. La pregunta entonces, no es solamente cuántos vehículos cruzan la frontera, sino qué capacidades productivas quedan dentro del país.

Las camionetas resisten, los autos retroceden 

El retroceso tampoco es uniforme. Durante los primeros nueve meses del año, la producción de automóviles cayó un 34,2%, mientras que la de utilitarios retrocedió un 3,8%. Las camionetas siguen siendo uno de los pilares de la industria argentina, pero incluso ese segmento necesita demanda sostenida.

El caso de las Fiat Titano y RAM Dakota lo demuestra: Stellantis anunció una interrupción de siete semanas en su producción en Córdoba, a partir del 1 de diciembre, ante la debilidad de la demanda local y externa. Tener una fábrica y lanzar nuevos modelos no alcanza si no se consiguen los volúmenes necesarios para sostenerlos.

El problema también está debajo del capó

La competitividad no termina en la línea de montaje. Según AFAC el déficit comercial de autopartes alcanzó los US $3.928 millones durante el primer semestre de 2026. Aunque el saldo negativo se redujo un 17,3% interanual, las importaciones cayeron más que las exportaciones, en un contexto de menor actividad.

La mejora, por lo tanto no implica necesariamente una industria más fuerte. Fabricar vehículos competitivos exige proveedores eficientes, tecnología y trabajadores especializados. No se trata de producir cada tornillo dentro de Argentina, sino de desarrollar aquellas capacidades que permitan generar más valor agregado, empleo calificado y conocimiento local.

La estructura tributaria, la logística y la estabilidad de las reglas también influyen en las decisiones de inversión. En julio, el Gobierno implementó reducciones de los derechos de exportación para productos industriales, aunque persisten otros costos que afectan la competitividad.

A eso se suma la concentración comercial: Brasil recibió el 63,1% de las exportaciones automotrices argentinas entre enero y septiembre. La integración regional es una ventaja, pero depender tanto de un solo destino expone a las terminales a los cambios de la demanda brasileña. Diversificar mercados permitiría ampliar oportunidades y sostener mayores volúmenes de producción.

¿Puede Argentina convertirse en una potencia exportadora?

Tiene terminales internacionales, experiencia industrial y productos competitivos en determinados segmentos. Pero necesita más escala, proveedores capaces de competir y nuevos mercados que permitan sostener las inversiones.

Exportar casi el 65% de lo producido puede ser una fortaleza, aunque el porcentaje también aumenta cuando se desploma el mercado interno. El verdadero desafío no es solamente cuántos autos salen del país, sino cuánto valor queda cuando se van. Porque exportar más es importante, desarrollar una industria que pueda competir globalmente y generar capacidades propias es lo que puede convertir esas exportaciones en desarrollo.

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