El rector de la UGR impulsa la primera Carta Orgánica de Funes: ¿que propone?

Con la autonomía municipal habilitada por la nueva Constitución de Santa Fe, Funes puede avanzar hacia su primera Carta Orgánica. El proyecto impulsado por Javier Macchi, rector de la Universidad del Gran Rosario, propone poner en marcha una Convención elegida por los vecinos para definir las reglas institucionales de la ciudad. Qué puede establecer, qué temas quedarán afuera y cuáles son los plazos para avanzar.

Funes quedó frente a una posibilidad que puede modificar de manera profunda la forma en que se organiza y funciona su Estado municipal: redactar y sancionar su primera Carta Orgánica.

La habilitación surge a partir de la reforma de la Constitución de Santa Fe y alcanza a Funes por superar los 10.000 habitantes. El primer paso no sería escribir directamente la Carta, sino que el Concejo Municipal debería aprobar una ordenanza que declare la necesidad de dictarla y convoque a una Convención Municipal o Estatuyente.

La propuesta puesta sobre la mesa por Javier Macchi, rector de la Universidad del Gran Rosario (UGR), apunta justamente a ordenar ese proceso y abrir una discusión sobre cuáles deberían ser las reglas institucionales que rijan a Funes en las próximas décadas.

¿Qué es una Carta Orgánica?

En términos simples, la Carta Orgánica sería una suerte de “constitución” de Funes. No se trataría de un nuevo código urbano ni de un plan de gobierno. Su objetivo sería establecer las reglas básicas de funcionamiento del Estado municipal: cómo se organizan sus instituciones, cuáles son sus mecanismos de control, cómo pueden participar los vecinos y cuáles son los procedimientos para modificar esas propias reglas.

El proyecto señala expresamente que la Carta debería fijar instituciones, procedimientos, controles y principios estables, mientras que las políticas concretas continuarían desarrollándose mediante ordenanzas municipales.

Es decir: no determinaría, por ejemplo, qué obra concreta deberá hacer el próximo intendente, pero sí podría establecer cómo se planifica la infraestructura, cómo se controla el gasto público o qué mecanismos de participación ciudadana existen.

Los concejales no escribirán la Carta

Uno de los puntos centrales para entender el proceso es que la Carta Orgánica no sería redactada directamente por el Concejo Municipal.

El Concejo tendría la responsabilidad de dar el primer paso: aprobar la ordenanza que declare la necesidad de una Carta y convoque a una Convención.

Después, los vecinos de Funes elegirían directamente a los convencionales que tendrán como función exclusiva redactar y sancionar la Carta Orgánica.

La propuesta contempla que la Convención pueda tener 7, 9 u 11 integrantes, aunque el documento considera que una composición de 9 u 11 podría ofrecer una mayor amplitud representativa. La cantidad definitiva debería establecerse en la ordenanza de convocatoria.

El reloj electoral ya empezó a correr

El proceso tiene además un plazo concreto. Si Funes pretende elegir a sus convencionales durante 2027, la ordenanza de convocatoria debe ser comunicada al Poder Ejecutivo provincial y al juez electoral antes del 15 de noviembre de 2026. El plazo surge del Código Electoral provincial.

Por eso, la discusión sobre la Carta Orgánica no es solamente una cuestión institucional de largo plazo. Hay una primera definición que debería tomarse en los próximos meses si se pretende que el proceso electoral comience en 2027.

El documento propone como criterio inicial una ordenanza breve y jurídicamente sólida, acompañada por un proceso participativo previo de entre 45 y 60 días. Ese proceso podría servir para reunir propuestas y antecedentes técnicos, aunque sin condicionar las decisiones posteriores de los convencionales.

¿Qué podría cambiar en Funes?

La Constitución establece algunos contenidos mínimos que la Carta deberá contemplar: la existencia de un intendente, un Concejo Municipal, un órgano de control externo, mecanismos para futuras reformas, reglas para la administración local y herramientas de democracia directa y participación ciudadana.

A partir de allí, Funes tendría margen para definir una serie de instrumentos propios.

Uno de los capítulos podría ser el de transparencia y calidad institucional, con herramientas como declaraciones juradas, acceso a la información pública, reglas de ética y mayor transparencia en las contrataciones.

Otro eje importante sería el planeamiento urbano. La propuesta plantea la posibilidad de establecer un plan estratégico obligatorio, actualizar periódicamente el ordenamiento territorial, proteger áreas verdes y establecer reglas vinculadas con la valorización del suelo.

También podría establecerse una mirada de largo plazo sobre infraestructura, con planes plurianuales para obras de agua, saneamiento, drenajes, calles, movilidad y conectividad.

Más controles sobre las cuentas municipales

La Carta también podría incorporar principios de responsabilidad fiscal.

Entre las posibilidades aparecen presupuestos por programas, límites al endeudamiento, publicación de la deuda municipal, evaluación del costo fiscal de las ordenanzas y mecanismos de rendición de cuentas.

La idea es que algunas reglas básicas sobre cómo se administra el dinero público no dependan exclusivamente de la voluntad de cada gestión, sino que formen parte de un marco institucional estable.

Participación de los vecinos

Otro de los capítulos que podría adquirir relevancia es la participación ciudadana.

El proyecto contempla herramientas como iniciativa popular, audiencias públicas, consultas y referéndums, presupuesto participativo y consejos barriales.

En la práctica, esto podría ampliar los canales mediante los cuales los vecinos intervienen en determinadas decisiones municipales, más allá de la elección periódica de intendente y concejales.

Una ciudad que ya no puede pensarse sola

Por las características de Funes y su crecimiento, otro eje propuesto es la relación con las localidades de su entorno.

La futura Carta podría establecer pautas para una mayor coordinación metropolitana con Rosario, Roldán y otras localidades vecinas en cuestiones como transporte, residuos, prevención local, ambiente y cuencas hídricas.

El concepto apunta a reconocer que muchos de los problemas cotidianos de Funes exceden sus límites administrativos y requieren coordinación con las ciudades que forman parte de su área metropolitana.

Universidad, empresas y conocimiento

El proyecto también plantea crear mecanismos institucionales para vincular al Estado local con universidades, empresas y otras instituciones.

Entre las posibilidades figura un Consejo económico, social, educativo y científico y reglas transparentes para las relaciones entre el municipio y esos sectores.

A esto se suma una propuesta de profesionalización del Estado municipal: ingreso por concurso, carrera administrativa, capacitación, gobierno digital, expediente electrónico y evaluación de los servicios públicos.

¿Qué cosas no puede hacer una Carta Orgánica?

La autonomía municipal tampoco significa que Funes pueda legislar sobre cualquier cuestión.

La futura Carta deberá respetar las competencias que siguen siendo provinciales. Por ejemplo, no podrá modificar el régimen electoral provincial, la duración de los mandatos ni los límites a la reelección establecidos por la Constitución.

Tampoco podrá asumir competencias que corresponden a la Provincia en materia de seguridad pública y uso legítimo de la fuerza. El municipio sí puede desarrollar políticas de prevención, monitoreo y convivencia dentro de sus competencias.

Este punto es importante porque la autonomía no significa que el municipio se convierta en un Estado independiente. Significa que tendrá mayores herramientas para definir y organizar sus propias instituciones dentro del marco establecido por la Constitución provincial.

Un debate que puede definir las próximas décadas

La discusión que ahora comienza en Funes excede, entonces, la elaboración de una nueva norma.

La primera Carta Orgánica de la ciudad puede convertirse en una oportunidad para discutir qué tipo de municipio quiere ser Funes, cómo pretende administrar su crecimiento y qué reglas deberían permanecer más allá de los cambios de gobierno.

El próximo paso formal está en manos del Concejo Municipal. Si existe consenso para avanzar, deberá definir la ordenanza de convocatoria, establecer las condiciones de funcionamiento de la Convención y comunicarla a las autoridades provinciales dentro del plazo previsto.

Después llegará el debate político y ciudadano sobre los contenidos.

La propia propuesta recomienda que, antes de la elección de los convencionales, exista un proceso participativo que permita reunir las principales demandas y propuestas de la comunidad. Pero la decisión final quedará en manos de la Convención elegida por los vecinos, que tendrá la potestad de deliberar y sancionar la primera Carta Orgánica de la historia de Funes.

En otras palabras, Funes tiene ahora la posibilidad de pasar de un municipio que funciona principalmente bajo reglas generales establecidas por la Provincia a diseñar su propio marco institucional, con reglas pensadas específicamente para una ciudad que creció, cambió y enfrenta nuevos desafíos.

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