“Rosario dejó de pensar solamente cómo resistir y hoy puede volver a discutir cómo crecer”

La presidenta del Concejo analiza el impacto de los Juegos Suramericanos, la recuperación de la seguridad y los desafíos que enfrenta la ciudad. Plantea una nueva etapa basada en inversión, empleo, actividad económica y transformación del centro. También propone que Rosario avance hacia una candidatura para los Juegos Olímpicos de la Juventud y proyecta la ciudad hacia 2030.

Los Juegos Suramericanos pueden representar para Rosario algo más que una competencia deportiva. Para María Eugenia Schmuck, presidenta del Concejo Municipal, el evento funciona como una demostración concreta de que la ciudad recuperó capacidades que durante los últimos años habían quedado relegadas y, sobre todo, como una oportunidad para cambiar la conversación sobre su futuro.

“Los Juegos pueden ser una bisagra porque demuestran, con hechos concretos, que Rosario recuperó la capacidad de organizar, recibir y pensar en grande”, sostiene Schmuck.

La magnitud del evento, con más de 4.000 deportistas de 15 países, 43 deportes y 60 disciplinas, junto con una apertura que reunió a unas 250.000 personas, aparece para la dirigente como una señal del nuevo momento de la ciudad. Hoteles, bares, restaurantes y comercios recibieron el impacto de la llegada de visitantes, mientras Rosario volvió a mostrarse como sede de grandes acontecimientos.

Pero Schmuck advierte que el verdadero desafío comienza cuando termine la competencia. “La verdadera evaluación de estos Juegos no termina el 26 de septiembre: empieza ese día”, afirma.

En esa evaluación incluye el destino de la infraestructura construida para la competencia, como el nuevo Centro Acuático, el Invencible Arena y la Villa Suramericana. “El éxito no se mide únicamente por una apertura espectacular ni por la cantidad de medallas. Se mide por lo que sigue vivo cuando se apagan las luces”, plantea.

“Hoy Rosario puede volver a discutir cómo crecer”

La presidenta del Concejo reconoce que los problemas de la ciudad no desaparecieron, pero considera que sí hubo un cambio en el punto de partida.

“‘Volvió Rosario’ significa que estamos dando vuelta la página, no que esté todo resuelto. Recuperamos la calle y volvimos a encontrarnos. Es muchísimo si pensamos de dónde venimos”, sostiene.

Y resume su interpretación del momento con una definición que atraviesa toda la entrevista: “Durante mucho tiempo Rosario estuvo obligada a pensar únicamente cómo resistir. Hoy puede volver a discutir cómo crecer. Esa es la verdadera bisagra”.

Para Schmuck, esa recuperación también genera nuevas obligaciones. Una ciudad con más visitantes, circulación y uso del espacio público necesita mejorar sus servicios. Limpieza, movilidad, iluminación y mantenimiento de calles, veredas y plazas aparecen como parte del desafío de acompañar el nuevo ritmo urbano.

El centro, de la recuperación a un nuevo modelo

Uno de los principales focos de esa transformación debería ser el centro de Rosario. Pero la dirigente plantea que no se trata de intentar recuperar el centro de hace 30 años, sino de construir otro modelo.

“Tenemos que construir un nuevo concepto de uso mixto en donde convivan comercios, pero también la gastronomía, cultura, viviendas, educación y actividad nocturna”, explica.

El objetivo es que el área central pueda funcionar durante más horas y con una oferta más diversa. “Un centro que no se apague cuando cierran las oficinas y que vuelva a ser elegido para encontrarse, vivir e invertir”, agrega.

En ese esquema, la peatonal Córdoba ocupa un lugar destacado. Schmuck la imagina “encendida, segura y llena de actividad”, con restaurantes, bares, música en vivo, teatro, cafés, circuitos culturales, comercios abiertos y espectáculos.

Pero aclara que ampliar la actividad nocturna no significa pensar solamente en boliches. “Vida nocturna no es sinónimo de boliche solamente: buscamos creatividad, variedad y empresarios con buenos proyectos”, señala.

También advierte que cada corredor debe preservar su identidad. “Cada calle tiene que conservar su impronta, pero dentro de un mismo plan: un centro que abra más horas y ofrezca más razones para ir”.

La propuesta incluye además aprovechar las cocheras privadas que permanecen ociosas durante la noche y articularlas con iluminación, transporte público, señalización y paradas seguras.

En ese mismo proceso ubica la posibilidad de instalar un Barrio Chino en el microcentro. “Me parece una iniciativa muy interesante y vale la pena impulsarla”, dice, aunque considera que debería integrarse a una estrategia general para el área central y estar acompañada por inversión privada, empleo, seguridad, limpieza y accesibilidad.

Seguridad: “No podemos permitirnos volver atrás”

La recuperación de la seguridad aparece como una condición indispensable para sostener esta nueva etapa.

“Lo primero es cuidar lo que logramos. Rosario pagó un precio demasiado alto por la violencia y no podemos permitirnos volver atrás”, afirma Schmuck.

La presidenta del Concejo advierte que la reducción del delito no debe considerarse definitiva. “La baja del delito no es una conquista definitiva: si el Estado se distrae, afloja los controles o abandona el territorio, las bandas vuelven a ocupar ese espacio”.

Por eso plantea que la seguridad debería convertirse en una política de Estado, con continuidad, presupuesto, presencia policial, tecnología, inteligencia criminal y control de las cárceles.

“No podemos volver a empezar de cero cada cuatro años ni cambiar un método que está funcionando”, sostiene.

Pero también incorpora una mirada urbana: “La seguridad no se sostiene solamente con patrulleros. Necesita calles iluminadas, transporte público, espacios cuidados y barrios con actividad”.

Y deja una de las definiciones más contundentes de la entrevista: “Costó muchísimo recuperar la autoridad del Estado, la calle y la tranquilidad de los rosarinos. Ahora hay que defenderlas todos los días”.

El desafío económico: inversión, empleo y consumo

Para Schmuck, la recuperación de la seguridad y del espacio público debe dar paso a una segunda etapa: convertir esa mejora en actividad económica.

“El sector privado tiene un papel central. Si la primera etapa fue recuperar la seguridad y el espacio público, la que viene es transformar esa mejora en más inversión, trabajo y actividad económica”, afirma.

En ese punto, reclama una relación más estrecha entre el Estado y quienes producen e invierten. “La articulación público-privada no puede ser una frase linda ni una reunión para la foto. Significa sentar a la mesa, desde el comienzo, a quienes invierten, producen y generan empleo”.

La dirigente aclara que esa articulación no supone delegar en los privados las decisiones públicas. El Estado, sostiene, debe establecer reglas claras y defender el interés general, pero también escuchar a quienes sostienen comercios, empresas y emprendimientos.

Rosario, considera, necesita empresarios dispuestos a invertir en hoteles y restaurantes, recuperar inmuebles vacíos y generar nuevas propuestas. A cambio, necesitan “una ciudad que facilite, ofrezca previsibilidad y acompañe los buenos proyectos”.

Pero introduce una advertencia particularmente vinculada con la economía cotidiana: “Un comercio puede estar en una calle segura y cerrar igual si no hay consumo”.

Por eso, agrega: “El orden fiscal es importante, pero la recuperación también tiene que sentirse en las ventas, en las pymes y en el bolsillo de las familias”.

Su conclusión es que la ciudad puede generar mejores condiciones, aunque no tenga capacidad para resolver por sí sola los problemas macroeconómicos del país.

“Rosario no puede resolver la economía nacional, pero sí puede construir un clima distinto: escuchar más, poner menos trabas y trabajar junto a quienes apuestan por la ciudad”, sostiene.

De los Suramericanos a los Juegos Olímpicos de la Juventud

Con los Juegos Panamericanos Junior de 2029 ya confirmados, Schmuck propone subir la vara y pensar en una nueva candidatura internacional: los Juegos Olímpicos de la Juventud.

“Rosario tiene que proponerse ser candidata a organizar los Juegos Olímpicos de la Juventud”, afirma.

La dirigente entiende que los Suramericanos y los Panamericanos Junior pueden dejar infraestructura, experiencia organizativa y reconocimiento internacional.

“Ya demostramos que podemos recibir al continente. El próximo paso debe ser mostrarnos ante el mundo y consolidar a Rosario como una gran capital latinoamericana del deporte”, plantea.

Pero la verdadera herencia de los Juegos, según su mirada, debería medirse también en términos sociales.

“Hay una medida todavía más importante: que un chico de cualquier barrio pueda acceder a esa infraestructura, practicar un deporte y encontrar allí una oportunidad”, sostiene.

La mirada hacia 2027

Consultada sobre cuáles serían sus prioridades si le tocara gobernar Rosario desde 2027, Schmuck habla de consolidar la seguridad y aprovechar el nuevo escenario para generar inversión, empleo y oportunidades.

“Rosario tiene una oportunidad que no aparece muchas veces: convertir esta recuperación en un verdadero renacimiento de la ciudad”, afirma.

La dirigente plantea que la ciudad tiene producción, conocimiento, cultura, turismo y talento, y que el desafío es “poner toda esa potencia en movimiento” y facilitar el camino para quienes quieran invertir, emprender y generar empleo.

Su objetivo es una ciudad “cada vez más linda, limpia, dinámica y segura”, que funcione y genere condiciones para vivir, trabajar e invertir.

Una Rosario hacia 2030

La proyección de Schmuck no se limita al deporte o al centro. Su visión de Rosario hacia 2030 combina producción, turismo, deporte, cultura y tecnología.

“Una ciudad que no tenga que elegir entre ser productiva, turística, deportiva, cultural o tecnológica, porque su fortaleza está justamente en reunir todo eso”, describe.

En ese proyecto incorpora el puerto, la industria, las universidades, el conocimiento y el Paraná como elementos centrales de una identidad que, según entiende, Rosario debe potenciar.

“La marca de ciudad no se inventa en una oficina ni se resume en un eslogan. Se construye cuando una ciudad logra mostrar, en una misma imagen, lo que es y lo que quiere ser”, sostiene.

Para Schmuck, la imagen de la apertura de los Juegos —con el río, el Monumento, la cultura, los clubes, el talento y las familias en la calle— puede sintetizar esa nueva identidad.

Pero el resultado final no debería medirse únicamente por la cantidad de visitantes, inversiones o grandes eventos.

“El verdadero desarrollo no se mide solamente por lo que una ciudad produce o atrae, sino por cómo viven quienes la eligen todos los días”, concluye.

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