Una casona reciclada de Pichincha se convirtió en la nueva sandwichería Sagrado

El local abrió en San Lorenzo al 2400 y apuesta por panes artesanales hechos en el día, recetas originales y una experiencia que busca recuperar el ritual de compartir la comida

En una antigua casona reciclada de San Lorenzo 2429, a mitad de cuadra entre Santiago y Pueyrredón, abrió sus puertas Sagrado, una nueva propuesta gastronómica que combina sandwiches artesanales, panadería propia y una estética cálida en pleno barrio Pichincha.

La sandwichería, que funciona bajo el nombre de Sagrado Sandwich, pone el foco en un concepto simple: volver a disfrutar la comida sin apuro y desde lo cotidiano. En sus redes sociales, el proyecto se presenta con una idea clara: “Todos tenemos hambre. Pero no siempre la que imaginás”, una frase que resume el espíritu del lugar y la experiencia que buscan construir.

Uno de los puntos fuertes de la propuesta es que todo el pan se produce en el local. Cada jornada elaboran y hornean distintas variedades, entre ellas schiacciata, pan de molde y panes de barra, que sirven como base para sus sandwiches.

Entre las opciones más destacadas aparece una versión reinventada del clásico asadito: fiambre de tapa de asado, provoleta, morrón asado, tomate y rúcula dentro de una schiacciata artesanal. También sobresale “Atrevido”, una combinación que mezcla crocante, picante y pickles para lograr un perfil más intenso.

Pero además de la cocina, Sagrado busca construir identidad desde el espacio y el proceso. La apertura implicó reciclar una casona antigua y desarrollar el proyecto prácticamente desde cero. En sus publicaciones cuentan que hubo “planos que parecían estar en chino”, jornadas de prueba y error y mucho trabajo manual detrás de cada detalle.

La idea de “hacer las cosas con devoción” atraviesa tanto la elaboración del pan como la atención y el ambiente del lugar. “Dar de comer sin vueltas. Sin pose. Con ganas”, es otra de las definiciones con las que se identifican.

Con una estética descontracturada y una propuesta enfocada en productos artesanales, Sagrado se suma al crecimiento gastronómico que atraviesa Pichincha, donde cada vez más proyectos recuperan casas antiguas para transformarlas en bares, cafés y restaurantes con identidad propia.

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