A pocos días de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, el negocio de las entradas quedó en el centro de la escena. Más allá de los precios récord para ingresar al MetLife Stadium de Nueva Jersey, existe una condición del sistema de reventa oficial que muchos aficionados desconocen: la FIFA puede obtener ingresos hasta tres veces por una misma entrada.
El ticket más económico que aún estaba disponible en la venta oficial tenía un valor de US$ 7.380 y correspondía a una ubicación de categoría 2. En las mejores ubicaciones del estadio, las entradas alcanzaban US$ 32.970, mientras que los paquetes de hospitalidad, que incluyen servicios exclusivos como gastronomía, acceso preferencial y salas VIP, llegaban a unos US$ 34.500 por persona.
Sin embargo, el aspecto más llamativo no está únicamente en el precio, sino en cómo funciona el mercado de reventa autorizado por la propia FIFA.
Tres ingresos por una misma entrada
Cuando una entrada se vende por primera vez, la FIFA percibe el importe correspondiente. Si ese comprador decide revenderla a través de la plataforma oficial, el organismo también cobra una comisión del 15% al vendedor.
Cuando otro aficionado adquiere esa misma entrada, la plataforma vuelve a aplicar una comisión del 15% al comprador.
De esa manera, una única localidad puede generar ingresos para la FIFA en tres momentos diferentes: en la venta inicial y en ambos extremos de la operación de reventa.
El precio de reventa no lo fija la FIFA, sino cada propietario de la entrada. Sin embargo, el organismo sí obtiene un porcentaje del valor final de la operación.
Precios sin techo
La combinación entre alta demanda y libertad para fijar precios provocó cifras inéditas.
En los últimos meses llegaron a publicarse cuatro entradas ubicadas detrás de uno de los arcos por casi US$ 2,3 millones cada una, una oferta que superaba los US$ 9 millones por el paquete completo. Aunque no existía garantía de que fueran vendidas, la publicación permaneció visible dentro de la plataforma oficial.
En los días previos a la final seguían apareciendo anuncios desde US$ 7.440 hasta valores cercanos a US$ 11,5 millones.
Investigación en Estados Unidos
El sistema de comercialización también comenzó a recibir cuestionamientos de las autoridades.
Las fiscalías generales de Nueva York y Nueva Jersey abrieron una investigación para determinar si hubo prácticas que pudieron perjudicar a los compradores.
Entre las denuncias figuran casos de aficionados que aseguraron haber pagado entradas de categoría 1 y luego recibieron ubicaciones correspondientes a categoría 2, además de analizar si la forma en que la FIFA fue liberando nuevas entradas durante el torneo contribuyó a impulsar los precios.
La fiscal general de Nueva York, Letitia James, sostuvo al anunciar la investigación que “no se debe manipular a nadie para que pague precios desorbitados por unos asientos” y remarcó que los aficionados deben tener la certeza de recibir exactamente las entradas que compran.
Un fallo en Alemania
En paralelo, un tribunal de Frankfurt dictó una medida cautelar a pedido de la plataforma Ticombo, especializada en reventa de entradas.
La resolución obliga a la FIFA, en Alemania, a informar previamente la identidad y dirección de los vendedores que actúan con fines comerciales antes de concretar una operación de reventa.
La decisión no afecta la final del Mundial ni invalida las ventas realizadas, pero suma un nuevo frente legal para un sistema que, además de mover cifras récord, abrió un fuerte debate sobre el funcionamiento del mercado oficial de entradas.



























