Lan Lan China Bowl se suma al Barrio Chino de Rosario: “Queremos ser uno de los epicentros gastronómicos”

La marca rosarina de gastronomía asiática será una de las primeras propuestas gastronómicas en comprometerse con el proyecto impulsado por Luciano Di Santo. El plan contempla un corredor comercial, gastronómico y cultural de al menos 200 metros y ya reúne a decenas de empresarios interesados. Lan Lan apunta a ocupar un lugar que combine cocina asiática premium, opciones más informales y una experiencia vinculada con la cultura china.

El proyecto para crear un Barrio Chino en Rosario comienza a dejar atrás la etapa de las ideas y suma nombres concretos. Uno de ellos es Lan Lan China Bowl, la marca gastronómica que ya tiene presencia en la ciudad y que se convirtió en la primera propuesta de este rubro en confirmar su interés en formar parte del futuro paseo oriental.

La iniciativa es impulsada por el empresario Luciano Di Santo y busca desarrollar un corredor de aproximadamente 200 metros que combine gastronomía, comercio, servicios y propuestas culturales vinculadas con China. En las últimas semanas, el proyecto avanzó en la búsqueda de inversores y operadores: son alrededor de 70 empresarios interesados, aunque la primera etapa se proyectaría con un grupo más acotado de locales.

En ese escenario, Lan Lan aparece como una de las apuestas para darle contenido gastronómico al emprendimiento. “Queremos ser uno de los epicentros más importantes en la parte gastronómica”, explicó Fabiana Gulle, una de las socias de Lan Lan China Bowl, quien contó cómo se produjo el acercamiento con los impulsores del proyecto.

Del interés a la mesa de negociación

La relación comenzó incluso antes de que el proyecto tomara forma. Gulle explicó que dentro del grupo Lan Lan ya existía la idea de participar de un eventual barrio chino en Rosario. “Nos interesaba mucho, era algo que teníamos en mente a largo plazo”, relató.

La aparición pública del proyecto aceleró esos planes. Cuando Gulle conoció que Di Santo estaba detrás de la iniciativa, decidió contactarlo directamente para conocer los detalles.

La respuesta fue rápida. Los impulsores del Barrio Chino visitaron el restaurante de Lan Lan, probaron la propuesta y, según relató Gulle, la experiencia derivó en conversaciones para incorporar a la marca al proyecto.

La propuesta gastronómica pretende abarcar distintos públicos. Por un lado, una alternativa más sofisticada, orientada a quienes buscan una experiencia gastronómica completa; por otro, opciones más informales y de consumo rápido, especialmente vinculadas con los públicos jóvenes.

“Queremos tener el espacio respetando las nuevas tendencias de los jóvenes y también para la familia en general, para el grupo un poco mayor que busca otro tipo de confort a la hora de sentarse a comer un plato de esta calidad”, explicó.

Una cocina que busca diferenciarse de la comida rápida

Lan Lan actualmente tiene como principal local el restaurante de Riccheri 218, en Pichincha, donde la propuesta apunta a un público amplio: familias, parejas, grupos de amigos y clientes corporativos. La marca también mantiene actividad de delivery y trabaja en la remodelación de otro establecimiento.

Para Gulle, una de las claves del concepto está en diferenciar la gastronomía asiática de la idea de comida rápida convencional. “Todo se hace en el momento. No usamos comidas recalentadas. Es un giro que le dimos nosotros al restaurante para mejorar la calidad de la gastronomía”, explicó.

Eso implica que determinados platos requieren algunos minutos de espera. El bao, por ejemplo, necesita unos 12 minutos de cocción, mientras que el resto de las preparaciones se mantiene, según Gulle, dentro de un rango de aproximadamente 15 minutos.

La propuesta gastronómica también contempla desde platos tradicionales hasta alternativas que pueden consumirse rápidamente, como dumplings, arrolladitos primavera y wonton.

La intención para el futuro Barrio Chino es llevar esa diversidad a un espacio donde convivan diferentes formatos gastronómicos y públicos.

El Barrio Chino como polo turístico y de abastecimiento

Para Gulle, el proyecto no debería ser pensado únicamente como un nuevo corredor comercial. También puede convertirse en un atractivo turístico para Rosario y la región.

“Creo que es necesario para Rosario, pero no solo para Rosario, sino para Rosario y las zonas aledañas”, sostuvo.

Uno de los argumentos que destaca tiene que ver incluso con el abastecimiento de los propios restaurantes. Según explicó, actualmente algunos productos específicos de la cocina asiática son difíciles de conseguir en Rosario y obligan a los establecimientos gastronómicos a viajar hasta Buenos Aires para adquirirlos.

“Hay productos que no estamos consiguiendo y tenemos que viajar a Buenos Aires para conseguirlos, y encima nos los cobran a precio de fortuna”, señaló.

En ese sentido, un barrio chino con comercios especializados, supermercados y propuestas gastronómicas podría generar una mayor disponibilidad de productos vinculados con la cultura oriental.

El proyecto que impulsa Di Santo contempla precisamente una combinación de gastronomía, bazares, servicios, expresiones culturales y un arco chino como uno de sus elementos distintivos. También se analiza su emplazamiento definitivo entre distintas alternativas, con sectores del centro y Pichincha entre las opciones que han sido mencionadas públicamente.

Cambiar la mirada sobre “lo chino”

En el fondo de la apuesta de Lan Lan aparece también una transformación que Gulle observa en el consumo argentino: el cambio en la percepción sobre los productos y servicios provenientes de China.

Durante años, sostiene, estuvo instalada la asociación entre “chino” y producto económico o de baja calidad. Pero considera que esa mirada comenzó a modificarse. “Me parece que la gente ya ha cambiado ese chip: si es chino, es barato; si es chino, es de mala calidad. Me parece que ya la gente lo ha cambiado”, planteó.

En esa transformación cultural busca insertarse también el futuro Barrio Chino de Rosario: no solamente como un lugar para comprar productos o comer, sino como un espacio para acercarse a una cultura que, según la empresaria, puede aportar nuevas experiencias gastronómicas, comerciales y turísticas a la ciudad.

Mientras el proyecto define su ubicación definitiva, estructura financiera y primeros operadores, Lan Lan China Bowl ya tomó posición: quiere ser parte de la primera camada del paseo oriental rosarino y jugar un papel central en la construcción de su propuesta gastronómica.

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