Plantas de soja aparecen en un campo en Chivilcoy, en las afueras de Buenos Aires, Argentina, el 8 de abril de 2020. Foto tomada el 8 de abril de 2020. REUTERS/Agustin Marcarian

Europa exigirá soja libre de deforestación y Argentina ya reúne el volumen necesario

La plataforma de trazabilidad ya reúne productores y mercadería suficientes para cubrir las necesidades de harina de soja de la Unión Europea. Desde enero de 2027 comenzará a regir la normativa que exigirá demostrar que la producción no proviene de zonas deforestadas.

Argentina avanzó en uno de los principales desafíos que enfrenta su cadena sojera de cara al mercado europeo. La cantidad de productores y unidades productivas incorporadas al sistema VISEC ya permitiría cubrir el volumen de soja necesario para abastecer la demanda de harina de soja de la Unión Europea, según explicó Josefina Vecino Beauge, coordinadora general de la plataforma.

El dato cobra relevancia porque a partir del 1° de enero de 2027 comenzará a aplicarse plenamente el reglamento europeo conocido como EUDR, una normativa que busca evitar que productos comercializados en Europa provengan de zonas que hayan sido deforestadas después del 31 de diciembre de 2020.

La medida alcanza, entre otros productos, a la soja y sus derivados, además de carne vacuna, café, cacao, madera, caucho y aceite de palma.

¿Qué es VISEC y por qué es importante?

Para entender el cambio, VISEC puede resumirse como un sistema que permite seguir el recorrido de la soja desde el campo hasta el puerto.

La plataforma utiliza información georreferenciada para identificar las unidades productivas y realizar la trazabilidad de la mercadería. De esta manera, los compradores europeos pueden contar con información que permita acreditar que el producto cumple con los requisitos ambientales y legales establecidos por la normativa europea.

El sistema fue desarrollado por actores de la cadena agroindustrial argentina y funciona como una herramienta para facilitar el acceso a mercados internacionales que incorporan cada vez mayores exigencias ambientales.

Aunque la adhesión al sistema es voluntaria para los productores, el mercado europeo comenzará a exigir que la soja destinada a ese destino pueda demostrar el cumplimiento de las condiciones establecidas por el EUDR.

Unos 10 millones de toneladas

Según VISEC, el volumen necesario para elaborar la harina de soja que demanda actualmente la Unión Europea ronda las 10 millones de toneladas de soja por campaña.

La cifra resulta significativa, pero también permite dimensionar el desafío: Argentina podría producir más de 50 millones de toneladas de soja durante la campaña 2026/27, por lo que el problema no estaría en la disponibilidad física del grano sino en poder demostrar que la mercadería cumple con los requisitos exigidos por Europa.

En otras palabras, Argentina tendría soja suficiente; el desafío es identificar, registrar y trazar aquella que puede ingresar al mercado europeo bajo las nuevas reglas.

Una oportunidad comercial para Argentina

El cambio regulatorio europeo también puede convertirse en una oportunidad para la Argentina.

Un informe de Fefac, la entidad que representa a los fabricantes europeos de alimentos para animales, advirtió que la aplicación del EUDR podría generar dificultades para conseguir soja y harina de soja que cumplan con la nueva normativa.

La organización estimó incluso que Europa podría enfrentar un faltante potencial de unos 4 millones de toneladas de soja en 2027, equivalente a aproximadamente el 20% de sus necesidades de compras.

En ese escenario, Argentina aparece entre los proveedores con posibilidades de ampliar su participación. Fefac considera al país como un origen de bajo riesgo y señala que podría incrementar el volumen de harina de soja apta para ingresar al mercado europeo.

Esto podría abrir una oportunidad para las exportaciones argentinas, especialmente si otros grandes proveedores enfrentan mayores dificultades para adaptar sus cadenas de abastecimiento.

El nuevo requisito también puede tener un costo

El desafío, sin embargo, no termina con registrar a los productores.

Uno de los principales interrogantes para la cadena es cómo se manejará físicamente la mercadería que cumple con EUDR y la que no cuenta con esa trazabilidad.

Si fuera necesario mantener separadas ambas corrientes de soja a lo largo de la cadena —desde el acopio hasta las plantas industriales y los puertos—, podrían aparecer costos adicionales de logística, almacenamiento y manejo.

Ese costo podría terminar trasladándose hacia los distintos eslabones de la cadena, desde los operadores comerciales hasta los productores.

¿Habrá una “soja europea” con otro precio?

Otro posible efecto es la aparición de diferencias comerciales entre la soja que cumple con EUDR y aquella que no está registrada bajo el sistema.

En ese escenario, la mercadería con trazabilidad podría adquirir un valor diferencial, especialmente si la demanda europea aumenta y la oferta disponible resulta insuficiente.

De hecho, durante 2024 ya se habían realizado operaciones con incentivos de entre US$3 y US$5 por tonelada para promover la incorporación de productores al sistema. Posteriormente, esas ofertas fueron discontinuadas luego de que Europa postergara la aplicación de la normativa.

Ahora, con la entrada en vigencia prevista para 2027, las agroexportadoras comenzaron a incorporar cláusulas vinculadas con VISEC/EUDR en contratos de compraventa de la nueva campaña.

Brasil puede jugar a favor de Argentina

A este escenario se suma la situación de Brasil, principal productor de soja de la región.

Fefac considera que Brasil presenta mayores dificultades para garantizar el cumplimiento de EUDR en algunas zonas productivas. El organismo estima que alrededor de dos tercios de la soja brasileña destinada a Europa podría cumplir con la normativa, aunque advierte sobre obstáculos en regiones como el Cerrado y Mato Grosso.

Si parte de esa oferta queda fuera del mercado europeo, Argentina podría tener una oportunidad para ganar participación como proveedor de harina de soja.

Una nueva condición para venderle a Europa

El cambio que plantea el EUDR es, en definitiva, más profundo que una nueva certificación.

Para la cadena sojera argentina significa incorporar la trazabilidad ambiental como una condición comercial para acceder a uno de los mercados más importantes del mundo.

Argentina ya habría alcanzado el volumen de soja necesario para abastecer la demanda europea bajo estas condiciones. Ahora el desafío será sostener y ampliar el registro de productores, resolver los aspectos logísticos y evitar que el nuevo esquema genere costos que reduzcan la competitividad del producto argentino.

Con Europa buscando proveedores confiables y trazables, la soja argentina podría encontrar una oportunidad adicional de mercado a partir de 2027, siempre que la cadena logre adaptar su operatoria a las nuevas reglas.

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