Vassalli prepara su regreso: el plan para volver a fabricar cosechadoras en Firmat

La histórica fábrica de Firmat quedó bajo el control de Roberto Santiago Chinelli y el grupo empresario que representa. La nueva conducción recibió el 100% de las acciones y busca poner nuevamente en marcha una planta que lleva meses paralizada. El primer objetivo sería fabricar una tanda inicial de 30 cosechadoras.

La histórica fabricante de maquinaria agrícola Vassalli atraviesa una nueva etapa. La empresa de Firmat formalizó el traspaso de la totalidad de su paquete accionario de la familia Marsó a Roberto Santiago Chinelli y al grupo empresario que representa, en una operación que abre la puerta a un nuevo intento de recuperación de la actividad industrial.

El cambio de control se concretó después de varios meses de negociaciones y en medio de una situación financiera y laboral compleja. La planta permanece paralizada y cerca de 300 trabajadores esperan que el proceso de reorganización permita retomar la producción.

Uno de los principales desafíos de la nueva conducción será reconstruir la relación con los proveedores y normalizar el abastecimiento de componentes. Entre las cuestiones pendientes también aparece la liberación de piezas que permanecen retenidas en la Aduana.

A esto se suma la necesidad de establecer un esquema para afrontar los salarios y otras obligaciones acumuladas durante los últimos meses.

Un primer objetivo: volver a fabricar

La nueva conducción ya tiene definido uno de sus primeros pasos: reactivar la línea de producción con un programa inicial de alrededor de 30 cosechadoras.

La meta representa un punto de partida para intentar recuperar el funcionamiento de una fábrica que durante décadas tuvo un papel central en la industria nacional de maquinaria agrícola.

Sin embargo, el desafío no se limita a volver a encender las máquinas. La empresa deberá recuperar proveedores, recomponer su estructura financiera y recuperar la confianza de clientes y trabajadores después de un período marcado por incumplimientos y conflictos.

Una crisis que viene de varios años

La situación actual es el resultado de una crisis que se fue profundizando durante la última década.

Vassalli había ingresado en concurso preventivo en 2018, con un pasivo declarado superior a los $547 millones. Dos años después, Financiamiento Estratégico SA asumió la gestión y consiguió reactivar la planta, aunque las dificultades estructurales de la compañía no quedaron resueltas.

A partir de 2023, el escenario se complicó todavía más. La sequía, las dificultades para acceder al financiamiento, la inflación y la volatilidad cambiaria afectaron las ventas de maquinaria agrícola. En ese contexto, Vassalli dejó de tomar nuevos pedidos para intentar cumplir con compromisos anteriores.

En 2024, la familia Marsó tomó el control de la empresa con la expectativa de impulsar una nueva etapa. Sin embargo, la recuperación no logró consolidarse. Durante 2025 comenzaron a acumularse atrasos salariales y problemas con proveedores y, hacia fines de ese año, la producción terminó completamente detenida.

Para mediados de 2026, la situación incluía cientos de cheques rechazados por más de $1.300 millones, además de deudas laborales y comerciales.

Un hombre que conoce la empresa

Roberto Santiago Chinelli no es un desconocido para Vassalli. Su relación con la compañía se remonta a la década de 1990, cuando estuvo vinculado a accionistas minoritarios durante la etapa del grupo Koner-Salgado.

Más adelante volvió a participar de la empresa durante la gestión de Esteban Eskenazi y Matías Carballo y, posteriormente, permaneció como gerente general durante los primeros meses de la administración de la familia Marsó.

Ahora será nuevamente la cara visible de la compañía y tendrá a su cargo el desafío de llevar adelante el proceso de reorganización y recuperación productiva. La composición completa del grupo inversor que lo acompaña todavía no fue difundida públicamente.

Una marca histórica de la maquinaria argentina

Fundada en 1949 por Roque Vassalli en Firmat, la compañía llegó a convertirse en uno de los principales símbolos de la fabricación nacional de cosechadoras.

En su etapa de mayor expansión llegó a vender cerca de 1.000 unidades anuales y también fue protagonista de hitos tecnológicos, como la fabricación del primer cabezal recolector de maíz del mundo en 1951.

Hoy, más de siete décadas después de su creación, la empresa vuelve a intentar recuperar ese lugar. La primera prueba será concreta: lograr que una planta que lleva meses detenida vuelva a producir y que la nueva administración pueda transformar el cambio de manos en una verdadera reactivación industrial.

Comentarios