¿Quién se quedará con Yogs y Shimy? La pelea por las marcas que alguna vez fueron de SanCor

La quiebra de Alimentos Refrigerados SA abrió una disputa entre importantes empresas del sector lácteo y agroindustrial. Hay ofertas millonarias por las plantas y las marcas, mientras otros jugadores analizan ingresar al negocio.

El futuro de algunas de las marcas más recordadas de la góndola argentina volvió a quedar en el centro de una disputa empresarial. Yogs, Shimy, Sancorito y otras etiquetas vinculadas históricamente con SanCor podrían cambiar de manos luego de la quiebra de Alimentos Refrigerados SA (ARSA), la compañía que durante años estuvo detrás de la producción de estos productos.

La liquidación judicial de ARSA despertó el interés de varios grupos empresarios, que ven una oportunidad no solamente en sus instalaciones industriales, sino también en el valor comercial de marcas con un elevado nivel de reconocimiento entre los consumidores.

La carrera ya comenzó y tiene varios protagonistas. Vicentin, Elcor, Tregar y Vacalin aparecen entre las compañías que mostraron interés por distintos activos de la empresa.

Una oferta que puede cambiar el tablero

Una de las propuestas más importantes fue presentada por Vicentin, que ofreció alrededor de US$2,5 millones para quedarse con el paquete completo de activos de ARSA. La oferta contempla las dos plantas industriales, ubicadas en Arenaza, provincia de Buenos Aires, y Monte Cristo, Córdoba, además de inmuebles y registros comerciales.

La participación de Vicentin tiene además un componente particular: la agroindustrial fue justamente la empresa que, en 2016, adquirió el 90% de ARSA en una operación con SanCor cercana a los US$100 millones. Aquella transacción incluyó las unidades industriales y las marcas correspondientes al negocio de yogures, flanes y postres.

Pero esta vez el escenario es diferente. ARSA se encuentra en proceso de liquidación y los activos están siendo disputados dentro del expediente judicial.

Elcor también quiere una parte del negocio

Otro de los jugadores que formalizó una propuesta es Elcor, empresa cordobesa propietaria de la marca Tonadita.

Su estrategia apunta a adquirir la planta de Arenaza por US$1 millón y sumar otros US$450.000 por las marcas que pertenecían a ARSA. De esta manera, la compañía puso sobre la mesa una oferta de aproximadamente US$1,45 millones por ese conjunto de activos.

El interés no se limita a la infraestructura industrial. En el sector consideran que el verdadero atractivo está en las marcas, especialmente en aquellas que conservan una fuerte presencia en la memoria de los consumidores.

Tregar y Vacalin también miran de cerca

La competencia podría ampliarse. Tregar y Vacalin solicitaron autorización judicial para ingresar a la planta de Arenaza y evaluar el estado de las instalaciones y de los equipos antes de definir sus eventuales ofertas.

Tregar atraviesa además un proceso de expansión de su capacidad productiva, mientras que Vacalin viene desarrollando inversiones para ampliar su presencia en el mercado lácteo.

La planta de Arenaza, por lo tanto, puede convertirse en una pieza estratégica para empresas que buscan ganar capacidad industrial sin tener que construir una fábrica desde cero.

El problema: las marcas ya no pueden llevar el nombre SanCor

Hay un aspecto que vuelve especialmente compleja la operación.

ARSA recibió los activos vinculados con las marcas de yogures y postres, pero el nombre SanCor quedó fuera de aquella transferencia. La cooperativa había otorgado una licencia para utilizar su marca, pero eso no significa que quien compre ahora los activos de ARSA pueda continuar utilizando libremente el tradicional logo y denominación de SanCor.

Esto genera una situación particular para quien resulte ganador de la disputa.

Podría adquirir los registros correspondientes a Yogs o Shimy, pero necesitaría un nuevo acuerdo con SanCor para comercializarlos bajo la identidad histórica de la cooperativa.

Por eso, una de las alternativas que analiza el mercado es que las marcas vuelvan a las góndolas con una identidad renovada, utilizando nombres como Yogs y Shimy, pero sin el sello SanCor.

Una oportunidad por marcas con mucha historia

El atractivo del negocio excede el valor de las máquinas, las instalaciones y la capacidad de producción.

Yogs y Shimy son marcas que llevan décadas asociadas al consumo masivo y que todavía cuentan con un elevado reconocimiento. A ellas se suman otras etiquetas como Sancorito, Sublime, Vida, Primeros Sabores y Lechelita, que también estuvieron vinculadas a la operación de ARSA.

La disputa, entonces, no es solamente por una fábrica. Es también por la posibilidad de recuperar marcas conocidas, relanzarlas y aprovechar su reconocimiento para volver a ocupar espacio en las góndolas.

Mientras avanza el proceso judicial, varios de los principales jugadores de la industria ya se posicionaron. La incógnita ahora es quién logrará quedarse con el paquete de activos y, sobre todo, quién será capaz de transformar esas marcas históricas en un nuevo negocio.

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