El Concejo Municipal avanzó en el tratamiento del convenio urbanístico impulsado por el Departamento Ejecutivo para intervenir la Casa Cullen Poggi, ubicada en la esquina de Urquiza y bulevar Oroño. Sin embargo, el debate dejó en evidencia fuertes diferencias de criterio y el expediente quedó en estudio.
La propuesta contempla la preservación integral de la casona —uno de los inmuebles patrimoniales más representativos del corredor— y habilita una nueva edificación en altura sobre calle Urquiza, en sectores sin valor histórico, en línea con el perfil edilicio ya consolidado sobre Oroño.
Durante la discusión en comisión, ediles de Ciudad Futura y la concejala María Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular, manifestaron su rechazo al proyecto, reavivando el debate sobre los límites entre la protección del patrimonio y el desarrollo urbano.
Desde el oficialismo, el concejal Fabrizio Fiatti respondió a esas objeciones poniendo el acento en un aspecto central: el costo real de preservar este tipo de inmuebles. Señaló que la conservación patrimonial requiere recursos concretos y sostenidos, y que sin herramientas que los generen, estos edificios quedan expuestos al deterioro.
En esa línea, sostuvo que los convenios urbanísticos constituyen una alternativa para compatibilizar la preservación con la viabilidad económica, al permitir desarrollos complementarios que financien el mantenimiento del patrimonio.
El proyecto incorpora además recomendaciones técnicas del Programa de Preservación del Patrimonio, como la conservación de elementos originales —entre ellos la escalera y los patios— y la incorporación de criterios de sustentabilidad, como terrazas verdes.
Sin consenso político y con miradas contrapuestas sobre el modelo de ciudad, la iniciativa continuará en análisis dentro de la Comisión de Planeamiento.


























