La escena gastronómica y nocturna de Rosario sumará en las próximas semanas una nueva propuesta. Se trata de La Ñape, un bar que abrirá sus puertas en la esquina de Brown y Callao, en pleno corazón de Pichincha, y que ya comenzó a generar expectativa en redes sociales antes incluso de su inauguración.
Detrás del proyecto están Mauro Tabares, Alejandro Gagliardo y Guido Bordi, tres amigos que decidieron apostar a un emprendimiento propio con una idea clara: crear un espacio pensado para quedarse toda la noche.
“Estamos creando un bar para que vengan y no se quieran ir en toda la noche. Queremos que la ciudad entera venga a encontrarnos acá, que sea el punto de encuentro”, señalan en uno de los reels publicados en la cuenta oficial de Instagram del bar, @lanapebar.
La propuesta se presenta con un tono relajado, descontracturado y muy apoyado en la amistad como concepto central. “Un bar creado por amigos, para amigos”, definen desde el proyecto, mientras que otro de sus slogans resume la intención de posicionarse como una nueva referencia de la movida local: “Abrimos para cambiar el plan”.
Aunque todavía no hay fecha oficial de apertura, las obras avanzan en el local y los propios impulsores comparten parte del detrás de escena en redes sociales. “Queríamos hacer algo sencillo, pero los que conocen saben… va a quedar tope de gama”, comentan entre risas en uno de los videos promocionales.
Los responsables reconocen que el desarrollo del espacio demandó más tiempo del previsto. “En teoría iba a ser rápido, pero viste cómo son esas cosas… los buenos tardan en llegar”, afirman.
La estética del proyecto, el tono informal de la comunicación y la elección estratégica de Pichincha como ubicación muestran una apuesta orientada a captar al público joven y a consolidarse dentro del circuito gastronómico y nocturno rosarino, uno de los más dinámicos del interior del país.
“Esto va a estar muy bueno”, aseguran los creadores de La Ñape, mientras alimentan la expectativa en redes. Y cierran con una frase que ya funciona como declaración de intenciones: “Rosario no está lista, pero vamos a salir igual”.




























