El negocio de las lavanderías autoservicio comienza a ganar espacio dentro del mercado argentino de franquicias y Rosario aparece entre las ciudades que las nuevas cadenas tienen en la mira. Uno de los casos que refleja esta tendencia es Lavatería, una marca de origen brasileño que en apenas ocho meses firmó 42 contratos de franquicia en Argentina.
De ese total, 16 establecimientos ya se encuentran operativos, mientras que otros 26 avanzan hacia su apertura. La expansión comenzó principalmente en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, pero la compañía ya proyecta llevar el formato al interior, con Rosario incluida entre las plazas previstas, junto con Córdoba, San Salvador de Jujuy, San Miguel de Tucumán y Bariloche.
La propuesta apunta a un formato de negocio de baja estructura: locales de aproximadamente 30 metros cuadrados, funcionamiento bajo modalidad de autoservicio y sin necesidad de contar con empleados permanentes para atender al público.
Una inversión de US$54.000
Según los datos difundidos por la compañía y recogidos por medios especializados, instalar una franquicia de Lavatería requiere una inversión aproximada de US$54.000.
El modelo plantea además un plazo estimado de 15 meses para recuperar la inversión. Se trata, en este caso, de una proyección asociada al modelo de negocio y no de un resultado ya comprobado para la totalidad de las franquicias argentinas, dado que la red todavía se encuentra en una etapa inicial de expansión local.
El tamaño reducido de los establecimientos es otro de los elementos que busca facilitar el desembarco en ciudades del interior. La compañía plantea locales desde unos 3,5 metros de frente por 9 metros de profundidad, lo que permite instalar el servicio en superficies relativamente pequeñas.
Cómo funciona el negocio
La diferencia con una lavandería tradicional está en la automatización. El cliente ingresa al local, realiza el pago, selecciona el programa de lavado y utiliza las máquinas de manera autónoma. Una vez finalizado el proceso, puede utilizar las secadoras disponibles.
Desde el lado del inversor, buena parte de la gestión puede realizarse de manera remota. El sistema permite monitorear el funcionamiento de los equipos, realizar determinadas operaciones a distancia y controlar el establecimiento mediante cámaras.
La operación cotidiana queda concentrada principalmente en tareas de limpieza, mantenimiento y control, en lugar de una estructura permanente de atención al público.
Ese esquema responde a una tendencia que está creciendo dentro del mercado de franquicias: modelos que buscan reducir la cantidad de personal necesario y permitir que el inversor administre el negocio sin tener que estar físicamente detrás del mostrador durante toda la jornada.
Rosario, en el radar de la expansión
El dato adquiere particular relevancia para Rosario porque la ciudad ya está mostrando interés por este tipo de negocios automatizados.
De hecho, Lavando, otra empresa dedicada a las lavanderías autoservicio, abrió durante 2026 dos locales en Rosario y desarrolla un modelo basado también en la operación automatizada durante las 24 horas. La compañía tiene establecimientos en Montevideo al 500 y Zeballos al 1500 y proyecta continuar expandiéndose mediante franquicias.
En ese contexto, la llegada proyectada de Lavatería sumaría un nuevo jugador a un segmento que todavía tiene un desarrollo relativamente reciente en la ciudad.
El mercado de franquicias también viene mostrando actividad en Rosario. La ciudad volverá a ser sede del FranquiDay el próximo 8 de octubre, un encuentro que reunirá a marcas en expansión con emprendedores e inversores de Rosario y el Litoral.
Un modelo que busca al inversor que no quiere autoemplearse
Desde el sector de franquicias explican que el atractivo de estos formatos está relacionado con un cambio en el perfil de quienes buscan invertir.
Según Sebastián Valsecchi, socio de Franquicias que Crecen, el interés por modelos automatizados responde en parte a inversores que buscan sumar un negocio a su actividad profesional sin convertirlo necesariamente en un empleo de tiempo completo.
La apuesta de Lavatería se inscribe así en una tendencia más amplia: negocios con menos personal, mayor automatización y posibilidad de gestión remota.
Para Rosario, el desembarco proyectado abre además una nueva competencia dentro de un rubro que comienza a consolidarse. La evolución de los primeros locales y la concreción de las aperturas previstas serán claves para determinar cómo se adapta este formato al mercado local y a los hábitos de consumo de las ciudades del interior.


























