Biocombustibles: Santa Fe busca elevar el corte y reclama una nueva ley nacional

La provincia busca consensos para modificar la ley nacional y elevar el porcentaje de biodiésel y bioetanol en los combustibles. Desde el sector aseguran que hay plantas listas para producir más, generar empleo y reducir importaciones de gasoil.

La discusión por el futuro de los biocombustibles volvió a instalarse con fuerza en el Congreso y Santa Fe se posiciona otra vez como uno de los principales actores de una pulseada que combina industria, energía, empleo y política. Mientras avanzan dos proyectos para modificar la actual ley nacional, referentes del sector reclaman elevar los porcentajes de mezcla obligatoria y cuestionan las resistencias que frenan el desarrollo de una actividad con fuerte arraigo productivo en el interior del país.

“Argentina importa gasoil y tiene capacidad instalada ociosa para producir más biodiésel. La verdad es que cuesta encontrar motivos para no avanzar”, planteó Juan Facciano, integrante de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer), al analizar el escenario actual de la industria.

Hoy la legislación vigente establece porcentajes de corte entre combustibles fósiles y biocombustibles que el sector considera insuficientes. Según explicó Facciano, tanto las provincias productoras como las empresas coinciden en la necesidad de actualizar el esquema para aprovechar una estructura industrial que ya existe y que podría aumentar rápidamente su producción.

“El biodiésel podría ir sin problemas al 15% e incluso un poco más porque la factibilidad técnica existe”, aseguró. En esa línea, cuestionó algunos argumentos que suelen utilizarse para rechazar mayores niveles de mezcla. “Decir que va a romper motores es desconocer que la propia Secretaría de Energía tiene aprobadas especificaciones técnicas desde hace años”, sostuvo.

Dos proyectos y una disputa política

Actualmente conviven dos iniciativas legislativas para modificar la ley de biocombustibles: una impulsada por provincias productoras como Santa Fe y otra presentada por el oficialismo en el Senado. Para Facciano, llama la atención que buena parte de los firmantes del proyecto oficial pertenezcan a distritos donde no existe producción de biocombustibles.

Detrás de la discusión aparecen intereses sectoriales y tensiones históricas con provincias petroleras, que en otras oportunidades ya habían resistido cambios que ampliaran la participación de combustibles renovables en el mercado interno.

“Lo que propone Santa Fe es una política federal de biocombustibles donde se utilice al máximo la capacidad instalada y donde estén todos adentro. No se trata de sacar a alguien, sino de agrandar la torta”, resumió el dirigente.

En ese sentido, desde la provincia remarcan que el desarrollo de los biocombustibles no busca reemplazar a la industria petrolera, sino complementarla. “No es biocombustible o petróleo. Es biocombustible y petróleo. Es la vaca viva complementando a Vaca Muerta”, graficó Facciano.

Más empleo y agregado de valor

Uno de los principales argumentos del sector apunta al impacto económico regional. Las plantas de biodiésel y bioetanol permiten agregar valor a cadenas agroindustriales como la soja, el maíz o la caña de azúcar, generando empleo industrial en localidades del interior.

“Hay pueblos donde nunca hubo una industria y hoy existen plantas que generan trabajo y movimiento económico”, explicó. En Santa Fe, el entramado productivo vinculado a los biocombustibles se extiende desde el cordón agroindustrial del Gran Rosario hasta pequeñas localidades del interior provincial.

Además, el sector destaca los beneficios ambientales y la posibilidad de reducir importaciones de combustibles fósiles, un punto sensible para la balanza energética argentina.

El lobby que frena los cambios

Consultado sobre los sectores que resisten la expansión de los biocombustibles, Facciano apuntó a intereses vinculados a la importación de combustibles y parte de la industria petrolera. También mencionó presiones de algunos sectores automotrices que cuestionan porcentajes más elevados de mezcla.

Sin embargo, el dirigente puso como ejemplo lo que ocurre en países vecinos. “Cualquiera que haya viajado a Brasil sabe que los autos funcionan perfectamente con etanol”, señaló.

A pesar de las diferencias, en Casfer mantienen expectativas de alcanzar consensos en el Congreso. El objetivo de mínima para Santa Fe es elevar el corte obligatorio de biodiésel al 15%, aunque el sector considera que técnicamente podría avanzarse aún más.

“La capacidad está. Las plantas podrían empezar mañana mismo”, insistió Facciano.

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