Nicolás Paladini volvió a aparecer en escena, pero lejos del universo por el que su apellido se volvió conocido en Argentina. Integrante de una familia históricamente vinculada a Paladini, una de las marcas más reconocidas del país en fiambres y embutidos, el empresario eligió otro camino: la astronomía, la tecnología y un negocio muy poco tradicional.
Casado con la modelo Rocío Guirao Díaz, Paladini se radicó hace algunos años en Estados Unidos junto a su familia. Desde allí comenzó a darle forma a una pasión que ya venía desarrollando desde hacía tiempo: la astrofotografía. Ese interés terminó convirtiéndose en una apuesta empresarial concreta: Death Valley Observatories, una compañía muy reciente dedicada a la instalación y operación de observatorios astronómicos remotos.
El emprendimiento se presenta como una suerte de “granja de telescopios” ubicada en una zona privilegiada para la observación del cielo, junto al Parque Nacional Death Valley, en el límite entre California y Nevada. La elección del lugar no fue casual: se trata de un entorno con muy baja contaminación lumínica, condiciones climáticas favorables y cielos oscuros, factores clave para obtener imágenes astronómicas de alta calidad.
La propuesta de Death Valley Observatories apunta a astrónomos, astrofotógrafos y aficionados avanzados que buscan operar telescopios de manera remota. El modelo permite que los usuarios instalen o utilicen equipos ubicados en el predio y los controlen a distancia a través de Internet, sin necesidad de viajar hasta el lugar. En un mercado cada vez más especializado, la empresa combina infraestructura, tecnología, conectividad y condiciones naturales excepcionales.

Paladini no está solo en el proyecto. La compañía está integrada también por Juan Filas, técnico en electrónica y constructor de telescopios; Marcelo Álvarez, empresario tecnológico y aficionado a la astronomía; y Francisco Silva, educador STEAM y divulgador científico. Cada uno aporta una especialidad distinta: ingeniería, electrónica, desarrollo tecnológico, comunicación y conocimiento astronómico.
El proyecto comenzó a gestarse en 2024 y todavía transita una etapa inicial, pero con una idea clara: desarrollar una plataforma para que la observación astronómica de alta calidad sea accesible de forma remota desde uno de los mejores cielos de Estados Unidos.
Así, Nicolás Paladini construye una nueva etapa personal y empresarial lejos de Argentina y de la industria familiar que hizo conocido su apellido. Su apuesta actual no pasa por alimentos ni consumo masivo, sino por un nicho tecnológico y científico en expansión: los observatorios astronómicos remotos.


























