El 83% de la renta agrícola termina en manos del Estado

Con un posteo en su cuenta de la red social X, el dirigente rural Néstor Roulet sostiene que la mayor parte de la renta agrícola termina en manos del Estado nacional, provincial y municipal. El esquema impositivo incluso deja en pérdida al productor que trabaja campos alquilados.

Un gráfico difundido en redes sociales por el dirigente rural Néstor Roulet volvió a poner en discusión el peso de la carga tributaria sobre el sector agropecuario. Según los datos compartidos, el Estado concentra el 83% de la renta generada por una hectárea de soja, entre impuestos nacionales, provinciales y municipales.

“El que reparte se queda con la mejor parte”, expresó Roulet al publicar el informe, donde detalla cómo se distribuyen los ingresos derivados de la producción sojera, una de las principales fuentes de divisas del país.

De acuerdo al esquema presentado, una hectárea de soja genera un ingreso bruto de US$ 1.305,50. Una vez descontados los costos directos (US$ 347,51) e indirectos (US$ 323), la renta neta se ubica en US$ 634,99 por hectárea.

Sin embargo, de ese total, el Estado capta US$ 524,17 a través de distintos tributos, lo que equivale al 82,6% de la renta. La mayor parte corresponde a impuestos nacionales, que absorben US$ 463,55 por hectárea, es decir, el 73% del resultado económico. A esto se suman otros US$ 60,62 en concepto de impuestos provinciales y municipales, equivalentes al 9,6%.

En contraste, el dueño del campo percibe US$ 151,37 por hectárea, lo que representa el 23,8% de la renta. La situación es aún más crítica para el productor que alquila la tierra: según el mismo cálculo, registra una pérdida de US$ 40,55 por hectárea, equivalente a un resultado negativo del 6,4%.

El planteo refleja una de las principales preocupaciones del sector agropecuario, que desde hace años cuestiona el impacto de los derechos de exportación, impuestos y cargas asociadas sobre la rentabilidad. En particular, advierten que este esquema reduce los incentivos a invertir y producir, especialmente en contextos de altos costos y volatilidad de precios internacionales.

La soja es el principal complejo exportador de Argentina y representa una fuente clave de ingreso de dólares para la economía. Por ese motivo, el nivel de presión fiscal sobre la actividad no solo es motivo de debate entre productores y el Estado, sino también un factor central en la competitividad del sector y en la generación de divisas para el país.

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