El Galaxy Note 3, el teléfono más grande del mercado

Cuando en 2011 Samsung presentó el primer Galaxy Note , su tamaño resultaba descomunal. Claro: en un mundo en el que las pantallas de los teléfonos iban de 3,5 a 4 pulgadas, un equipo con una pantalla de 5,3 pulgadas resultaba inmanejable.

Comienza 2014 y los equipos de 5 pulgadas, aunque para muchos resultan grandes, ya no son novedad; el segmento de los smartphones grandotes llegó para quedarse. Ese nicho tiene un abuelo (el Note original), un padre ( el Note II ) y, si a Samsung le salen bien las cosas, un heredero, el Note 3; al menos hasta septiembre/octubre (cuando suele anunciar un nuevo Note). El Note 3 llegó al país a fin de año y lo estuve probando; aquí van mis conclusiones.

RESUMEN PARA FALTOS DE TIEMPO

Para quienes busquen un dispositivo a mitad de camino entre el smartphone y la tableta, el Galaxy Note 3 es el equipo. Para el resto, es poco lo que puede aportar sobre un Galaxy S4 o similares, más allá del mayor tamaño de la pantalla (de excelente visibilidad) y la batería, que es excepcional. Claro, Movistar y Personal lo ofrecen a un precio que oscila entre 6800 y 7000 pesos (su precio sugerido en noviembre rondaba los 4100 pesos).

NO ES CUERO PERO LO PARECE

Primero, el tamaño. Los ingenieros de Samsung merecen un aplauso. Lograron una pantalla de 5,7 pulgadas (Full HD, Super AMOLED y super luminosa, 386 ppp) con poco borde, lo que permite que sea más grande que la del Note II (de 5,5 pulgadas) pero que el tamaño general del equipo sea casi idéntico: 151,2 x 79,2 mm. Es lo más chico posible para una pantalla de semejante tamaño. Es más delgado que su antecesor: 8,3 mm, y tiene un peso muy adecuado (160 gramos).

La pantalla más grande permite, como puede suponerse, mostrar más información, aunque al compartir la resolución Full HD con equipos más pequeños el cambio no es tan notorio.

Al frente está, también, el clásico botón de Inicio, el auricular, la luz de notificación y la cámara para videollamadas y autofotos; del lado derecho, el botón de bloqueo; del izquierdo, el de volumen. Atrás, la cámara principal, el flash y una tapa de batería de plástico delgado y flexible que simula ser cuero, hasta en el detalle de la falsa costura en los bordes. Suena feo, pero en la práctica no está mal, y la textura rugosa ayuda a tenerlo en la mano (sobre todo para alguien de mano pequeña). Los laterales son de ángulos rectos.

En la parte superior está el conector de audio, un efectivo micrófono para cancelación de ruido en las llamadas y el puerto infrarrojo; en la parte inferior otro micrófono, un parlante, el lápiz para escribir en pantalla y un puerto USB 3.0 para cargar el teléfono y los datos. Es el primero en incluir algo así, ideal para transferir archivos de gran tamaño a una velocidad razonable. La buena noticia es que el conector microUSB de un cargador convencional también se puede enchufar -en la parte derecha del conector- y cargará la batería, aunque más lento que el cable USB 3.0.

RÁPIDO Y DE LARGO ALIENTO

Tiene un chip Exynos 5420 Octa de 8 núcleos (cuatro a 1,9 GHz, otros cuatro a 1,3 GHz , casi idéntico al del Galaxy S4; no funcionan todos juntos), 3 GB de RAM, 3G, Wi-Fi ac, Bluetooth 4, GPS/Glonass, NFC y 32 GB de almacenamiento internos, de los que quedan disponibles 26 GB al momento de usar el equipo. Admite tarjetas microSD. No tiene radio FM. Usa microSIM.

 Es muy veloz, y tener 3 GB de RAM es genial. No es el más rápido de la cuadra (aunque sube al podio), pero las pruebas de laboratorio, como ya explicamos , no siempre dicen la verdad. Quienes miren benchmarks deben tener en cuenta que hay dos versiones del equipo; la que se vende en países con redes LTE usa un Qualcomm Snapdragon 800; el Qualcomm suele ser un pelín más veloz. Lo importante: el Galaxy Note 3 es muy ágil, la interfaz muy fluida y semejante cantidad de RAM aumenta la cantidad de aplicaciones que pueden estar funcionando sin problemas, etcétera. ¿Hubiera tenido un resultado similar con 2 GB? Seguramente, excepto por algunas funciones de las que hablo más abajo.

LA BATERÍA, ETERNA

La batería removible es de 3200 mAh. Qué significa esto en la vida diaria: que tiene una autonomía excelente; que se puede salir sin pensar en llevar un cable para cargar el equipo durante el día; que lo desconectaba a las 7 am, dejaba el 3G y varias cuentas de chat/mail/etc activas y llegaba a la noche con batería de sobra, por lo que con un poco de criterio debería permitir dos jornadas con una sola carga, aunque aquí influyen los hábitos de cada uno, la calidad de la cobertura donde se mueve, el uso de Wi-Fi, etcétera.

La cámara, de 13 megapixeles, es muy buena, aunque no mejor que la de un Galaxy S4; con apertura f/2.2 en un sensor de 1/3 pulgadas; admite HDR, fotografiar con las dos cámaras al mismo tiempo y otras funciones que debutaron con el Galaxy S4.

Corre Android 4.3, y se actualizará a 4.4 en los próximos meses (en Europa ya se está distribuyendo la actualización).

EN QUÉ SE DIFERENCIA DEL RESTO (MÁS ALLÁ DEL TAMAÑO)

Perfecto, es un smartphone grandote. ¿Algo más? El lápiz es un diferencial; muy mejorado respecto de las versiones anteriores, al sacarlo de su estuche se activa un menú (el Comando aéreo) que permite funciones útiles, como escribir en pantalla a mano alzada (el reconocimiento de escritura es bueno), dibujar aprovechando que es capaz de detectar diferencias de presión (usa tecnología de Wacom, de la que Samsung es parcialmente dueña), etcétera. Para los que gustan de dibujar es excelente.

Para los que no usamos el stylus, en cambio, la posibilidad de correr dos instancias de una misma aplicación, con la pantalla dividida, hacen que se justifique su tamaño. Ya era posible en varios modelos de Samsung hacer algo así, pero ahora pueden verse dos instancias de la misma aplicación, aunque limitado, por ahora, al navegador de Samsung o el administrador de archivos (pero no otras aplicaciones, por lo que probé).

En rigor, es posible usar otra opción, que es correr cualquier aplicación como un widget flotante, dibujando un rectángulo en pantalla al tamaño que uno quiera y eligiendo qué se verá allí; esa aplicación queda en primer plano y detrás se puede ir saltando a otra herramienta; aquí sí se aprovecha el gran tamaño de la pantalla.

CON UNA MANO TAMBIÉN SE PUEDE USAR

Samsung incluyó, sabiamente, funciones para quienes manipulan ocasionalmente el equipo con una sola mano: es posible correr el teclado a uno de los dos ángulos inferiores o, con un gesto, usar todas las aplicaciones a un tamaño menor, dejando un borde de pantalla sin uso pero permitiendo que el pulgar llegue a la parte superior de la aplicación. El Galaxy Note 3 es grande para usar con una mano, no obstante, aunque no pesado.

El resto de las herramientas incluidas ya está presente en el Galaxy S4, desde las útiles, como WatchON (una suerte de ayuda televisiva, que muestra la grilla de programación de Cablevisión, DirecTV y TeleCentro, además de servir como control remoto); Knox, que crea un entorno protegido para servicios corporativos, y es parte de la razón por la que tiene 3 GB de RAM; las herramientas para compartir el contenido del teléfono con otros dispositivos; el iniciar una llamada cuando nos acercamos el teléfono a la oreja; mantener la pantalla encendida si la estamos mirando; hasta las de discutible utilidad, como las que permiten controlar el smartphone moviendo las manos en el aire.

CONCLUSIÓN

En definitiva, se trata de una versión mejorada (y agrandada) del Galaxy S4, que no es poco; es, además, el único smartphone de gran tamaño que suma herramientas para aprovechar la mayor superficie de la pantalla grande. Los dibujantes o los que extrañen el texto manuscrito serán quienes hagan mejor uso del lápiz; para el resto, el mayor atractivo está en la batería y en que es una mini tableta. El Galaxy Note 3 es célebre, además, por debutar junto al reloj inteligente Galaxy Gear (que también se vende en el país).

Fuente: La Nación

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