Show de bonificaciones ante un “overbooking”

El llamado “overbooking” es uno de los problemas más comunes de las compañías aéreas y Rosario no es la excepción. Según expertos en viajes, este fenómeno se vuelve más frecuente en aeropuertos con pocas rutas y en aerolíneas lowcost.

En cuestión de viajes no siempre todo es placer y alegría. Muchas veces los pasajeros deben enfrentar algunos problemas que plantea la aerolínea elegida a la hora de emprender viaje a destino. Entre uno de los más comunes se encuentra la sobreventa de los vuelos.

¿Qué significa esto? Para que el tramo sea rentable las aerolíneas tienen que ocupar la mayor cantidad de asientos, pero siempre hay pasajeros que no se presentan al vuelo. Este porcentaje de “faltas” (llamado “no show”) varía según la época, el destino y el mercado. Para evitar esos asientos vacíos, la aerolínea sobrevende el vuelo según los historiales de cada ruta en particular.

Lo que sucede es que si todos los pasajeros se presentan con el vuelo sobrevendido, algunos se quedarán afuera del viaje. Para que esas personas acepten no volar, la empresa ofrece “promociones” que incluyen estadías en hoteles, dinero en efectivo y la reprogramación del viaje.

Quienes han enfrentado esta circunstancia en los mostradores de las aerolíneas en el Aeropuerto Internacional “Islas Mavinas”  a destinos internacionales suelen ser tentados con un paquete de beneficios como dinero (entre 200 y 300 dólares), traslado en vehículo a Ezeiza y descuentos en otros vuelos.

El mayor problema aparece cuando nadie quiere bajarse del vuelo y la aerolínea elige al azar a los pasajeros que sobran. La gran pregunta es si esta acción es legal o no. Por supuesto que depende de cada país, por ejemplo, en Argentina no existe una legislación específica respecto del “overbooking”, no está contemplado ni en el código aeronáutico ni en los tratados internacionales. Además, la resolución que trata sobre protección de los pasajeros aéreos hace agua en los casos de sobreventa de pasajes.

En el caso de Estados Unidos la empresa no paga indemnización solo cuando logra ubicar al pasajero en un vuelo que lo lleve al destino original en el horario en el que pensaba llegar.

Por otro lado, en Europa el “overbooking” está contemplado en el reglamento aeronáutico. Las indemnizaciones varían entre 250 a 600 euros para las aerolíneas. Sin embargo, el número es bajo y al no verse muy afectadas por esas indemnizaciones continúan sobrevendiendo vuelos.

Esa resolución obliga a la línea aérea a proveer alternativas de transporte; devolver el tramo no utilizado si el pasajero decide no volar; compensar al pasajero; devolver la diferencia tarifaria si el nuevo vuelo es más barato y la compensación no cubre la diferencia; y la prestación gratuita de servicios incidentales como comidas, bebidas, alojamientos en hoteles, comunicaciones y transporte de y hacia el aeropuerto.

En conclusión, los pasajeros no pueden impedir la sobreventa de vuelos y en caso de no aceptar las “promociones” que ofrecen las aerolíneas para que abandonen el avión, pueden reclamar en la Subsecretaría de Defensa al Consumidor o ante un tribunal, pero la indemnización económica está librada a las regulaciones del transportista. 

Lo que sucede es que todas las regulaciones del mundo prevén que si la línea aérea cumple con los requisitos de asistir y proteger al pasajero a quien se denegó el embarque, el usuario no puede reclamar compensación adicional.

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