Lo que para muchos usuarios parecía un error terminó siendo una estrategia cuidadosamente planificada. En los últimos días, quienes intentaron pedir una pizza de Pizza House a través de una reconocida aplicación de delivery se encontraron con valores que superaban los $100.000 e incluso alcanzaban los $130.000 en algunas variedades.
Lejos de tratarse de una falla del sistema, la decisión fue tomada por los responsables de la firma rosarina con el objetivo de desalentar las ventas por ese canal y derivar los pedidos hacia su propio servicio de reparto.
La situación cobró notoriedad luego de que el influencer gastronómico rosarino Nicolás Maggi compartiera una captura de pantalla en sus redes sociales. La publicación rápidamente se multiplicó entre usuarios y grupos de WhatsApp, superando el medio millón de visualizaciones y generando una ola de comentarios sobre la llamativa medida.
El caso llamó aún más la atención porque Pizza House se había consolidado como una de las referencias dentro de las plataformas de delivery. En apenas un año y medio de actividad logró posicionarse entre los comercios más vendidos del rubro en Rosario, al tiempo que construyó una comunidad cercana a los 40.000 seguidores en redes sociales.
Parte de ese crecimiento estuvo vinculado a propuestas que lograron gran repercusión digital, como su conocida “pizza de lomo”, una combinación de lomo salteado, cebolla, pimientos, reducción de aceto y salsa de soja que se volvió viral y atrajo clientes de distintas localidades de la región.
Detrás del emprendimiento se encuentran los jóvenes empresarios Francesco y Ema, quienes sostienen que durante los últimos meses comenzaron a acumular diferencias con la plataforma de delivery debido a cambios en las condiciones comerciales y al incremento de distintos costos operativos.
Entre los cuestionamientos mencionan aumentos en los porcentajes destinados a publicidad dentro de la aplicación, una menor visibilidad para el comercio y la incorporación de nuevas comisiones que, según aseguran, impactaron de manera directa sobre la rentabilidad del negocio.
También señalan inconvenientes vinculados a reclamos de usuarios por pedidos supuestamente no entregados. De acuerdo con la versión de los emprendedores, en algunos casos la plataforma descontaba el valor de la compra al local gastronómico aun cuando el comercio afirmaba haber cumplido con la entrega.
El conflicto se inscribe en una discusión más amplia que atraviesa al sector gastronómico rosarino. En los últimos meses, distintos comercios expresaron cuestionamientos similares respecto de las comisiones y condiciones de operación de las aplicaciones de delivery, una problemática que incluso derivó en cambios de plataforma por parte de algunas cadenas de hamburgueserías de la ciudad.
Desde Pizza House explicaron que la publicación de pizzas a precios desproporcionados no buscaba concretar ventas, sino llamar la atención de los consumidores y comunicar de manera contundente su decisión de abandonar ese canal comercial. Al mismo tiempo, la estrategia pretendía incentivar el uso de su propio sistema de pedidos y reparto.
La iniciativa logró rápidamente su objetivo. Aunque no registró ventas por esos valores, las imágenes comenzaron a circular masivamente en redes sociales y terminaron convirtiendo una protesta empresarial en uno de los fenómenos virales más comentados de la gastronomía rosarina en los últimos días.
























