La ganadería argentina atraviesa un escenario de crecimiento y mayores oportunidades de inversión, pero aún presenta un fuerte desafío en materia de cobertura de riesgos. Ese fue uno de los principales ejes de debate durante una jornada realizada en el marco de la 138° Exposición Rural de Palermo, donde representantes del mercado asegurador, entidades financieras y especialistas analizaron cómo el seguro puede convertirse en una herramienta estratégica para fortalecer la actividad.
El encuentro, organizado por ADIRA junto con otras instituciones vinculadas al sector asegurador y agropecuario, puso sobre la mesa un dato que refleja el amplio margen de desarrollo del mercado. Mientras el seguro agrícola mueve primas por alrededor de $370.000 millones, el seguro destinado al ganado representa apenas unos $1.500 millones, una participación inferior al 0,5% del negocio agropecuario asegurado.
Los especialistas coincidieron en definir al seguro ganadero como un “gigante dormido”. A pesar de que Argentina cuenta con uno de los rodeos bovinos más importantes del mundo, la penetración de este tipo de coberturas continúa siendo muy baja, lo que deja a gran parte de los productores expuestos frente a pérdidas económicas derivadas de accidentes, enfermedades o eventos climáticos.
Tecnología para mejorar el aseguramiento
Uno de los principales cambios que impulsa el sector está relacionado con la incorporación de herramientas tecnológicas que permiten identificar individualmente a cada animal y monitorear su trazabilidad.
Empresas del mercado asegurador mostraron desarrollos que utilizan sistemas de reconocimiento biométrico, como la identificación del animal a través del morro, considerado una “huella digital” única. Esta información permite mejorar la evaluación del riesgo, simplificar la administración de las pólizas y ofrecer coberturas más precisas.
Además del impacto sobre el seguro, la digitalización abre nuevas posibilidades para el acceso al financiamiento. La identificación y trazabilidad del rodeo incrementan la confiabilidad del activo ganadero, mejoran la calificación crediticia del productor y facilitan el otorgamiento de préstamos respaldados por la hacienda.
El seguro como puerta de acceso al crédito
Durante la jornada también se destacó el creciente vínculo entre el negocio asegurador y las herramientas financieras.
Especialistas explicaron que un rodeo correctamente identificado y asegurado reduce la incertidumbre para bancos e inversores, permitiendo que la hacienda pueda utilizarse como garantía para obtener financiamiento mediante instrumentos como los warrants digitales. Esta integración entre tecnología, seguros y crédito aparece como uno de los principales motores para expandir la actividad ganadera en los próximos años.
Nuevos riesgos y coberturas
Otro de los temas abordados fue la necesidad de desarrollar productos adaptados a las distintas etapas de la producción ganadera y a los riesgos derivados del cambio climático.
En ese sentido, los especialistas analizaron el crecimiento de los seguros paramétricos, que permiten activar indemnizaciones automáticas cuando determinados indicadores climáticos, como déficit o exceso de lluvias, estrés térmico o humedad, superan valores previamente establecidos. Estas coberturas buscan brindar una respuesta más ágil frente a pérdidas productivas vinculadas a fenómenos climáticos.
Asimismo, los expertos remarcaron la importancia de fortalecer la sanidad animal y los sistemas de trazabilidad para minimizar el impacto de eventuales brotes sanitarios, un aspecto clave para preservar los mercados de exportación y garantizar la estabilidad del negocio ganadero.
Un marco regulatorio que acompaña
La jornada coincidió con la firma de un nuevo convenio entre la Superintendencia de Seguros de la Nación y la Secretaría de Agricultura, además de la presentación de una resolución destinada a impulsar el desarrollo de seguros paramétricos para riesgos climáticos y productivos.
Desde el sector consideran que este nuevo marco regulatorio puede acelerar la llegada de soluciones innovadoras y ampliar la oferta de coberturas para una actividad que, pese a su relevancia económica, continúa mostrando un bajo nivel de aseguramiento.


























