El mercado de alquileres atraviesa una nueva etapa de transformación. Tras el auge que tuvieron los alquileres temporarios durante los últimos años, cada vez más propietarios están migrando hacia contratos de mediano plazo, una modalidad que combina flexibilidad para los inquilinos con ingresos más previsibles para quienes invierten en propiedades.
La tendencia se explica por varios factores. Por un lado, la recuperación de la oferta de alquileres convencionales luego de los cambios regulatorios redujo la presión sobre el mercado. Por otro, la rentabilidad de los departamentos publicados en plataformas turísticas comenzó a moderarse debido al aumento de la competencia y a una menor ocupación promedio.
Según especialistas del sector, mientras el alquiler temporario continúa ofreciendo retornos superiores en términos brutos, la diferencia respecto de otras modalidades se redujo considerablemente en comparación con los años posteriores a la pandemia. Actualmente, la rentabilidad anual de los alquileres turísticos se ubica apenas por encima de la obtenida en contratos tradicionales, aunque con mayores costos operativos y períodos de vacancia más frecuentes.
El avance del alquiler de mediano plazo
En este escenario comenzó a consolidarse un formato intermedio: los contratos de entre tres y doce meses.
La modalidad es elegida por ejecutivos trasladados temporalmente, estudiantes, profesionales que trabajan por proyectos y personas que necesitan una vivienda por un período determinado sin asumir compromisos de largo plazo. Al mismo tiempo, permite a los propietarios mantener cierta flexibilidad para actualizar condiciones y valores de alquiler con mayor frecuencia que en un contrato tradicional.
Desde las inmobiliarias aseguran que este segmento muestra una demanda sostenida, especialmente en barrios con alta concentración de servicios, universidades y centros corporativos. Además, evita algunos de los desafíos propios del alquiler turístico, como la gestión diaria de reservas, la limpieza entre estadías y la dependencia de la temporada alta.
Menos oferta turística y más búsqueda de estabilidad
Los datos del mercado muestran que la cantidad de propiedades destinadas exclusivamente al alquiler temporario viene disminuyendo. Muchos dueños optaron por alternativas con menor rotación de inquilinos y una administración más sencilla.
La caída de la ocupación también influyó en esta decisión. Mientras que años atrás era habitual alcanzar niveles de ocupación cercanos al 80%, hoy numerosos inmuebles permanecen desocupados durante varios días al mes, afectando los ingresos finales del propietario.
A esto se suman costos asociados al modelo turístico, como amoblamiento, mantenimiento permanente, reposición de equipamiento, servicios incluidos y comisiones de las plataformas digitales. Cuando esos gastos se descuentan de la renta bruta, la diferencia con otras modalidades de alquiler se reduce significativamente.
Un negocio que exige más gestión
Los especialistas coinciden en que el alquiler temporario continúa siendo una opción atractiva en ubicaciones de alta demanda turística, pero advierten que ya no garantiza los niveles de rentabilidad extraordinarios que mostró en años anteriores.
Por ese motivo, el alquiler de mediano plazo aparece como una alternativa cada vez más elegida por quienes buscan ingresos dolarizados o ajustables, menor riesgo de vacancia y una administración menos compleja.
En un mercado inmobiliario que busca nuevos equilibrios, la combinación entre rentabilidad y previsibilidad se convirtió en el principal criterio para definir dónde colocar una inversión. Y, en ese contexto, los contratos de mediano plazo empiezan a posicionarse como uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento.

























