La ofensiva argentina en Bruselas para defender una industria clave del Gran Rosario

Funcionarios nacionales y representantes de la agroindustria mantuvieron una reunión con autoridades de la Comisión Europea para intentar modificar las normas que regulan el ingreso del biodiésel de soja. El resultado de la negociación será determinante para una industria que tiene su principal polo productivo en el sur de Santa Fe.

La Argentina volvió a sentarse a negociar con la Unión Europea para preservar uno de los mercados más importantes para su industria del biodiésel. En una reunión bilateral realizada en Bruselas, funcionarios del Gobierno nacional y referentes del sector privado presentaron una propuesta técnica destinada a revisar los criterios ambientales que regulan el ingreso del biocombustible argentino al bloque europeo.

El encuentro fue encabezado por el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, y el vicecanciller argentino Fernando Brun. También participaron el embajador argentino ante la Unión Europea, Fernando Iglesias; el subsecretario de Mercados Agroalimentarios, Agustín Tejeda; representantes de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO).

La discusión pasa por las reglas de sustentabilidad

El principal objetivo de la delegación argentina fue plantear modificaciones al futuro reglamento europeo que define los criterios de sostenibilidad para los biocombustibles.

Desde la agroindustria sostienen que la metodología utilizada por la Unión Europea para evaluar el denominado Cambio Indirecto del Uso del Suelo (ILUC) no refleja la realidad productiva argentina y termina perjudicando al biodiésel elaborado a partir de soja. La propuesta presentada en Bruselas busca que la evaluación se base en datos nacionales y no en indicadores globales, ya que, según el sector, la superficie sembrada con soja en Argentina no ha aumentado en los últimos años e incluso muestra una tendencia a la baja.

Un mercado estratégico para la industria santafesina

La negociación tiene una importancia especial para el complejo agroexportador del Gran Rosario, donde se concentra la mayor capacidad instalada de molienda de soja y producción de biodiésel del país.

La Unión Europea representa hoy el principal destino internacional para este producto, luego del cierre de otros mercados durante la última década. Por eso, cualquier restricción al ingreso del biodiésel argentino tendría un impacto directo sobre la actividad industrial, las exportaciones y el empleo en el cordón agroindustrial del sur santafesino.

Un debate que excede lo ambiental

Desde CIARA remarcaron que la producción argentina cumple con elevados estándares de sustentabilidad y defendieron la necesidad de que las futuras regulaciones europeas contemplen información específica de cada país.

La industria considera que la revisión de las normas ambientales no solo tiene implicancias técnicas, sino también comerciales, ya que de su redacción dependerá la competitividad del biodiésel argentino frente a otros proveedores y a los biocombustibles producidos dentro del propio bloque europeo.

La reunión en Bruselas abrió una nueva instancia de diálogo entre ambas partes y dejó sobre la mesa la posibilidad de introducir cambios al reglamento antes de su implementación definitiva. Para el sector agroindustrial argentino, el desenlace de estas negociaciones será determinante para sostener uno de los principales mercados de exportación de un producto con fuerte arraigo en la región del Gran Rosario.

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