Grupo AM toma protagonismo en la reconversión del histórico Berlín: buscará operadores para un polo gastronómico y cultural

El grupo inmobiliario coordinará una suerte de licitación privada para definir los nuevos ocupantes del inmueble de 1.000 m² de pasaje Simeoni 1128. El edificio fue adquirido por un inversor que decidió conservarlo y apuesta a combinar gastronomía, cultura, comercio y otros usos en una zona del centro rosarino que suma nuevos desarrollos.

El histórico edificio donde funcionó durante casi tres décadas el bar Berlín inicia una nueva etapa y Grupo AM Real Estate tendrá un rol central en la definición de su futuro. La firma será la encargada de coordinar la búsqueda y selección de operadores interesados en ocupar el inmueble de pasaje Simeoni 1128, uno de los activos comerciales con mayor identidad del Bajo rosarino.

La propiedad, de aproximadamente 1.000 metros cuadrados, fue adquirida por un inversor que descartó avanzar con el proyecto inmobiliario que se había evaluado anteriormente y decidió preservar la estructura existente. Ahora, el desafío será encontrar propuestas capaces de explotar comercialmente el edificio sin perder la impronta que lo convirtió durante décadas en una referencia de la noche y la cultura rosarina.

Para ello, Grupo AM Real Estate organizará un proceso similar a una licitación privada. Los interesados deberán presentar sus proyectos y detallar qué actividad pretenden desarrollar y cómo se integraría al resto de los usos del inmueble.

Un activo de 1.000 m² con múltiples posibilidades

La dimensión y configuración del edificio permiten pensar en una operación bastante más amplia que la reapertura de un bar.

La planta baja dispone de aproximadamente 440 m² de locales con frente a la calle, mientras que el subsuelo suma otros 180 m² y conserva el espacio donde históricamente se realizaron recitales y espectáculos. La planta alta aporta alrededor de 420 m².

A esto se agregan seis departamentos en el primer piso y diferentes accesos que permiten independizar sectores.

La configuración abre dos alternativas: incorporar un operador de gran escala que tome buena parte del inmueble o desarrollar hasta tres propuestas diferentes que funcionen simultáneamente.

Entre los usos que aparecen bajo análisis figuran gastronomía, hotelería boutique, coworking, actividades comerciales y propuestas culturales y artísticas.

La premisa será lograr complementariedad entre ellos y aprovechar un activo difícil de reproducir actualmente en esa ubicación.

Grupo AM buscará los proyectos

Allí aparece el trabajo que tendrá por delante Grupo AM.

Más que ofrecer simplemente metros cuadrados en alquiler, la estrategia será seleccionar operadores y proyectos capaces de construir un nuevo destino comercial para el inmueble.

La expectativa es que la transformación que atraviesa este sector del centro genere interés entre marcas y empresarios gastronómicos, comerciales y hoteleros.

El edificio cuenta con 25,45 metros de frente, una característica que aumenta su flexibilidad y permite desarrollar diferentes accesos y unidades sin realizar modificaciones estructurales de gran escala.

Además, posee protección patrimonial 2.1, que preserva su fachada art déco original de comienzos del siglo XX.

Esto determina buena parte de la lógica de la operación: el valor ya no está únicamente en el terreno sino también en la arquitectura existente, la superficie disponible, la ubicación y la identidad histórica del inmueble.

También admite crecimiento en altura

La preservación del edificio no elimina completamente la posibilidad de sumar superficie en el futuro.

La normativa vigente permite alcanzar una altura total de cuatro pisos, incorporando eventualmente dos niveles sobre la construcción actual.

Sin embargo, la primera etapa estará concentrada en recuperar y poner nuevamente en funcionamiento los espacios existentes.

El inmueble había quedado en una situación incierta después del cierre de Berlín en 2022, luego de 26 años de actividad. Incluso llegaron a evaluarse propuestas para desarrollar allí un edificio de ocho pisos, una alternativa que necesitaba una excepción normativa.

La compra realizada recientemente modificó ese escenario.

Del edificio aislado a una zona en transformación

La apuesta que ahora deberá estructurar Grupo AM también está vinculada con los cambios que atraviesa el entorno.

El sector comprendido entre Tucumán y el río viene registrando nuevos proyectos residenciales, recuperación de locales y propuestas gastronómicas, en paralelo con una mayor inversión inmobiliaria.

En las inmediaciones aparecen además la puesta en valor de la plaza de la Cooperación, la reconversión de antiguos espacios comerciales y gastronómicos y nuevos desarrollos residenciales.

El área que rodea al antiguo Mercado Norte tuvo históricamente una fuerte vinculación con el entretenimiento y la gastronomía. La cortada Fabricio Simeoni —antiguo pasaje Zabala— concentró durante décadas bares, parrillas y espacios culturales.

Una marca que quedó ligada a Rosario

Antes de Berlín funcionó allí Zeppelin, pero fue el primero el que terminó consolidando la identidad del inmueble.

Durante 26 años, por su subsuelo pasaron músicos y bandas como Pappo, Willy Crook, Bersuit Vergarabat, Los Piojos, Las Pelotas, La Mississippi y Palo Pandolfo, además de propuestas de teatro, humor, literatura y distintas expresiones culturales.

Ese capital simbólico es precisamente uno de los activos que ahora podría jugar a favor de la reconversión.

La operación abre así un desafío poco habitual para el mercado inmobiliario rosarino: reposicionar comercialmente un inmueble de gran escala sin borrar la identidad que le dio valor.

Y allí estará el rol de Grupo AM Real Estate: encontrar los operadores y definir el mix capaz de transformar los 1.000 m² del antiguo Berlín en un nuevo polo gastronómico, comercial y cultural del centro de Rosario.

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