Gimme Shelter: puso en valor un caserón del S XIX y descolló con su oferta gastronómica en Fisherton

El empresario Jorge Thoroughgood, advirtió el enorme potencial de la distinguida casona de Bv Argentino y Tarragona y la convirtió en “Resto y Tea House”

Gimme Shelter nació hace poco más de un año en una de las esquinas más emblemáticas del barrio de Fisherton. Los restos de un antiguo caserón de la familia Araujo se escondían detrás de un predio enorme y verde, en la ochava de Boulevard Argentino y Tarragona. El empresario gastronómico Jorge Thoroughgood vio allí todo el potencial de una nueva oportunidad. Logró convertirlo en un Resto y Tea House que concentre todos los placeres de la gastronomía de autor y la  cocktelería con el plus de la arquitectura de fines del siglo XIX.

Luego de décadas al frente del histórico Pueblo Fisherton, a Thoroughgood le informaron que debía entregar la propiedad donde funcionó su restaurante. Lo supo el día posterior a su vigésimo aniversario. Lejos de paralizarlo, el shock le sirvió como impulso para buscar nuevos horizontes, siempre en el mismo histórico barrio que vio nacer a su familia a la par del ferrocarril.

El desafío fue restaurar desde cero el viejo caserón al que sólo le quedaban algunas paredes en pie. Además, volver a pensar una propuesta gastronómica que se enmarque en ese entorno elegante. Sabores y entorno se conjugaron en Gimme Shelter para que visitarlo sea un paseo para todos los sentidos.

“Contamos con tres chef que trabajan mucho con las técnicas y el producto. Risottos, encurtidos, curado de carnes únicas como el salmón, jamones serranos. Materias primas muy buenas a la que se les da un plus por la calidad de nuestros chef”, destaca Jorge. Lo mismo sucede con las bebidas: Gimme Shelter no solo tiene una cava en un subsuelo con una variedad de etiquetas que los comensales pueden elegir por sí mismos, también se luce con sus bartenders: Mario Verbena y Laura Huerta hacen que la cocktelería se luzca en las noches frescas de su inmenso jardín.

Para que la experiencia sea tan completa e integral como propone el restaurante, desde hace algunas semanas también organizan Catas Gourmet al menos dos veces al mes. La bodega propone cuatro vinos y, entre el chef ejecutivo y Jorge, que también es chef y sommelier, proponen menús que van cambiando en cada encuentro con el objetivo de maridar los mejores sabores: que el plato resalte el vino y el vino resalte el plato.

Los pasos de esta noche por ejemplo, comienzan con chocolate picante, Vol au Vent de Cordero y Tuil acética de moras; Lomo en croute de Estragón y Croquetas líquidas de Ostras y cierran con un Mousse de lima. Cada plato es acompañado por copas de Cabernet Franc, reservas Malbec y los Pinot Grigio de Finca La Celia. Además, las cartas van variando según la estación para que cada época del año sea acompañada por los mejores sabores.

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