La Cámara de Almacenes y Distribuidores Mayoristas de Rosario encendió luces amarillas sobre el presente del comercio y la distribución en la región. Durante una reunión realizada este jueves, referentes del sector coincidieron en que la caída del consumo ya se siente con fuerza en todos los canales y estimaron una retracción real de ventas de entre 20% y 30%.
Según indicaron desde la entidad, el freno en la demanda impacta tanto en mayoristas como en distribuidores, almacenes e industria proveedora, en un contexto donde los clientes compran menos volumen, administran cada peso y priorizan reposiciones mínimas.
“Antes se vendía un pallet, hoy muchos clientes compran tres cajas y vuelven la semana siguiente por otras dos”, resumieron desde la Cámara.
Uno de los principales focos de preocupación pasa por la extensión de la cadena de pagos. En el sector advierten que cada vez hay más demora en los cobros, lo que complica el capital de trabajo y endurece la relación comercial entre proveedores y clientes. Además, remarcan que la caída de ventas también lleva a una mayor rigurosidad financiera de parte de la industria, que exige condiciones más estrictas para sostener entregas o financiamiento.
A eso se suman los costos financieros derivados de promociones con tarjetas de crédito y herramientas de pago, que en muchos casos reducen aún más la rentabilidad del comercio.
Otro punto central del encuentro fue el impacto del aumento de combustibles en la logística. Según trascendió, varias empresas del sector ya comenzaron a revisar recorridos y abandonar zonas lejanas por falta de rentabilidad. El nuevo criterio operativo apunta a concentrarse en áreas cercanas, ganar eficiencia en la distribución urbana y profundizar ventas dentro de radios más cortos.
“Hoy hacer más de 500 kilómetros se vuelve casi prohibitivo. El número no cierra”, señalaron desde la entidad.
Frente al escenario actual, la Cámara evalúa impulsar gestiones ante organismos públicos para recuperar herramientas que estimulen la demanda, similares a programas de reintegro o billeteras virtuales con beneficios para compras en comercios de cercanía. La idea es generar acciones específicas que incluyan a mayoristas, distribuidores y almacenes, con el objetivo de sostener el nivel de actividad.
En el sector consideran que el desafío inmediato será adaptarse a un mercado más chico, más exigente y con márgenes cada vez más ajustados.



























