Anabel mudará su Casa Central a barrio Pichincha y abrirá para la primavera

Después de casi 50 años en su histórico local de calle Santa Fe, la empresa inicia una nueva etapa sin perder su esencia. La actual Casa Central funcionará hasta la apertura del nuevo espacio, que combinará cafetería, panadería y confitería en un concepto renovado

Hay lugares que trascienden el paso del tiempo y se convierten en parte de la historia de una ciudad. Para miles de rosarinos, la Casa Central de Familia Anabel es uno de ellos. Desde 1977, el local de calle Santa Fe fue escenario de desayunos, compras para las Fiestas, cumpleaños, graduaciones y reuniones familiares. Ahora, cuando la empresa se acerca a sus 50 años de vida, decidió dar un paso importante: mudar su Casa Central a barrio Pichincha, donde abrirá una nueva sede entre agosto y septiembre.

La decisión, reconocen desde la empresa, estuvo lejos de ser sencilla.

“Tomar esta decisión no fue fácil. Fue una decisión muy conversada con toda la familia porque Casa Central tiene muchísimos recuerdos para nosotros. Fue nuestro ícono durante casi 50 años.”

Así lo cuenta Ariel Muccilli, integrante de Familia Anabel, quien asegura que detrás del cambio no hay una despedida, sino una nueva etapa.

“No lo tomamos como un cierre, sino como una evolución, un crecimiento y un nuevo comenzar.”

La historia de Anabel comenzó en 1977 de la mano de Omar y Teresa, con una idea simple: ofrecer productos artesanales de calidad en un ambiente familiar. Casi cinco décadas después, esa esencia sigue intacta, aunque la ciudad cambió y la empresa entendió que también era momento de adaptarse.

“En marzo cumplimos 49 años y ya empezamos a pensar el camino hacia los 50. Entendimos que calle Santa Fe siempre va a estar en la memoria de todos los rosarinos, pero también que Familia Anabel tenía que acompañar la evolución que tuvo Rosario.”

Muccilli explica que los cambios urbanos también influyeron en la decisión.

“Con el carril exclusivo, el estacionamiento medido y otros cambios en la zona, el acceso se fue complicando. Nosotros venimos trabajando para acercarnos nuevamente a nuestros clientes y facilitarles llegar al local. Ese fue uno de los grandes motivos que impulsó este desafío.”

Una transición sin despedidas

La mudanza no implicará un cierre. Todo lo contrario. La Casa Central histórica seguirá funcionando prácticamente hasta el momento en que abra la nueva sede.

“No hablamos de una fecha de cierre. Nos gusta decir que será una transición. Es como cualquier familia que se muda de casa para seguir creciendo.”

Ese concepto de continuidad también quedó reflejado en el mensaje que la empresa compartió en sus redes sociales.

“Acá empezó todo. Hace casi cincuenta años abrimos la primera ilusión de la Familia Anabel. Acá crecimos, vimos pasar generaciones y fuimos parte de miles de desayunos, Navidades, graduaciones y grandes momentos compartidos. Muy pronto apagaremos estas luces, con la felicidad del gran paso que vamos a dar. Casa Central se renueva, pero la ilusión sigue siendo la misma.”

Un espacio pensado para quedarse

La nueva Casa Central buscará ofrecer una experiencia diferente sin dejar de lado aquello que convirtió a Anabel en un clásico.

“El nuevo local va a tener un sector de cafetería al frente, con una linda pérgola. Detrás estará la confitería y la panadería para que la gente pueda vivir una doble experiencia: comprar nuestros productos de siempre o quedarse a disfrutar un café.”

La propuesta combinará el tradicional mostrador con un espacio para compartir un desayuno, una merienda o simplemente hacer una pausa durante el día.

Además, continuarán todos los servicios que caracterizan a la marca, desde la venta de panificados y productos de confitería hasta la posibilidad de realizar pedidos para fechas especiales.

“Vamos a seguir ofreciendo todo lo que la gente ya conoce de Familia Anabel: panadería, confitería, cafetería y la posibilidad de hacer encargos para los momentos más importantes del año.”

La misma esencia, una nueva casa

Las obras ya están en marcha y la empresa proyecta inaugurar la nueva Casa Central entre agosto y septiembre, con la intención de recibir a sus clientes durante la primavera.

Después de 49 años de historia, Familia Anabel asegura que cambia el edificio, pero no aquello que la identifica desde el primer día.

“Nos mudamos de casa para darle crecimiento a la familia. Lo importante es que mantenemos la misma pasión, el mismo amor por lo que hacemos y las mismas ganas de seguir formando parte de la vida de los rosarinos.”

Porque hay historias que no terminan cuando se apagan las luces de un local. Simplemente continúan escribiéndose desde una nueva dirección.

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