Soja: un cambio mínimo podría disparar el precio hasta US$ 110 por tonelada

Un informe del ingeniero agrónomo y analista Fernando Botta advierte que una mínima caída en los rindes de Estados Unidos podría disparar los precios internacionales. El clima, las exportaciones y la tensión global marcan el pulso del nuevo “weather market”.

El mercado internacional de la soja podría ingresar en una etapa de fuerte volatilidad y con chances concretas de subas relevantes en los próximos meses. Así lo sostiene el ingeniero agrónomo y analista de mercados Fernando Botta, quien pone el foco en el inicio del denominado “weather market” 2026, el período en el que el clima norteamericano empieza a condicionar las expectativas de producción y, en consecuencia, los precios globales.

Según el análisis, el actual equilibrio entre oferta y demanda en Estados Unidos deja al mercado en una posición muy sensible frente a cualquier problema productivo. De acuerdo con proyecciones oficiales del USDA, la campaña 2026/27 finalizaría con un stock de soja de 9,6 millones de toneladas y una relación stock/uso del 7,9%, niveles similares a los actuales. Bajo ese escenario, el valor teórico de la soja en Chicago se ubicaría en torno a los US$ 465 por tonelada.

La variable que puede cambiar todo

Botta remarca que una merma de apenas 1 quintal por hectárea en el rendimiento promedio estadounidense provocaría una caída fuerte en los stocks finales, que pasarían a 6,23 millones de toneladas, con una relación stock/uso del 5,1%.

En ese caso, el precio teórico de la soja podría escalar hasta los US$ 541 por tonelada, es decir, unos US$ 110 por encima de los valores actuales.

Para el especialista, ese dato muestra hasta qué punto el mercado está expuesto a cualquier sobresalto climático durante la campaña estadounidense.

¿Por qué hoy la soja no vale más?

El informe también deja planteado un interrogante central: si los fundamentos muestran un mercado ajustado, ¿por qué la soja cotiza hoy cerca de US$ 430 por tonelada y no en valores más altos?

La explicación está en las expectativas que maneja el mercado sobre las exportaciones de Estados Unidos. Mientras algunos escenarios oficiales proyectan para la campaña 2026/27 ventas externas cercanas a 46 millones de toneladas, los operadores privados consideran más probable un volumen en torno a 42 millones. Esa diferencia modifica de manera importante el balance de oferta y demanda.

Además, el mercado descuenta una mayor industrialización interna vía crushing, lo que compensa parcialmente una menor salida exportadora y evita una caída más pronunciada de los stocks finales. A esto se suma la creciente competencia de Sudamérica, que le restó peso relativo a Estados Unidos como proveedor dominante.

Bajo ese escenario más conservador, para que la soja supere la barrera de los US$ 500 por tonelada sería necesaria una merma productiva mayor a la inicialmente prevista. En concreto, el rendimiento promedio nacional debería caer de 35,6 quintales por hectárea a 33,5 quintales, es decir una baja cercana a 2 quintales por hectárea.

Presente complejo, futuro prometedor

Botta señala que la guerra comercial entre Estados Unidos y China, sumada a la mayor presencia exportadora de Brasil y Argentina, agregó incertidumbre y oscilaciones permanentes en los balances mensuales.

Sin embargo, también observa señales de un posible cambio de tendencia en los commodities agrícolas, impulsado por factores climáticos, monetarios y políticos. Ese escenario abre una ventana de optimismo para la agroindustria.

El mensaje para el productor

Más allá de los precios, el especialista deja una recomendación estratégica: en un contexto de alta volatilidad, la diferencia estará en la capacidad de adaptación y en el diseño de herramientas comerciales eficientes.

“Desarrollar una fuerte estrategia de comercialización y administración de precios de venta podría definir quién se queda y quién se va”, concluye.

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