Se complica el panorama para la soja

El cultivo estrella argentino acumula obstáculos: mientras que las lluvias de las últimas semanas retrasan el final de la cosecha comprometiendo la producción y complicando la entrega de mercadería a las plantas, el panorama de precios globales a mediano plazo se avizora bajista, con pocas probabilidades a priori que la evolución del tipo de cambio compense la caída de las cotizaciones. De momento, el ritmo de venta de los productores es la variable que le viene marcando el paso a la disposición a pagar de las fábricas.

Las condiciones no podrían ser más auspiciosas en Estados Unidos: aumento del área sembrada, buen ritmo de avance de las labores de siembra y pronósticos climáticos benévolos hacen pensar en un fuerte flujo de mercadería alrededor del mes de noviembre, cuando sale al mercado el grueso de la cosecha norteamericana.

De acuerdo al último reporte semanal de progreso de los cultivos del USDA, el 78% del área de intención ya había sido sembrada en Estados Unidos, guarismo superior al 75% que esperaba el mercado y por encima también del 70% que, en promedio, se había cubierto a la misma altura en los últimos cinco años. Para el lunes próximo se tendrá la primera clasificación del estado del cultivo para la campaña 2013/14, que de resultar tan positivo como se espera, podría tener alguna gravitación sobre los precios.

Por otro lado, los pronósticos a largo plazo se van consolidando alrededor de un año Niño débil, que en general resulta en un patrón de lluvias propicio para la campaña gruesa tanto en Norteamérica como por nuestros pagos. Mientras tanto, las temperaturas templadas y las lluvias aisladas van avivando el optimismo para la producción 2014/15 del Hemisferio Norte.

En este marco, los precios han sufrido un fuerte revés en el mercado externo de referencia, con el futuro más cercano perdiendo 16 dólares en la semana para ajustar a u$s 535,3/ton, mientras que el contrato noviembre (vinculado a la nueva campaña estadounidense) cayó un 1% hasta los u$s 447,8/ton.

La caída de precios se ha correlacionado con la liquidación de posiciones compradas por parte de los fondos no comerciales (los “especuladores” tradicionales), que en algo más de tres meses vendieron casi 120.000 contratos, equivalentes a más de 16 millones de toneladas de soja. En el mismo lapso, el incremento del interés abierto en CBOT sugiere que se extendieron las apuestas bajistas en la plaza.

Para la semana próxima se aguarda también el informe mensual de estimaciones de oferta y demanda del USDA, programado para el día miércoles. Por primera vez, la estimación de producción del USDA se encuentra por debajo del consenso nacional: de acuerdo al reporte de mayo, Argentina obtendría este año 54 millones de toneladas de soja, mientras que el mismo mes GEA estimaba 55,7 millones de toneladas. En este sentido, las estimaciones de oferta vuelven a cobrar interés para los analistas que buscan ratificar la percepción de oferta holgada, que logre responder a la robusta demanda asiática.

En el plano local, el debilitamiento de los precios se replicó en las ofertas del mercado físico. En el recinto los valores abiertos el viernes resultaron los más bajos de la semana a $ 2.520/ton, un 1,6% por debajo del viernes anterior, pese a que por lotes más grandes se podrían haber pagado hasta $ 2.550/ton.

 

Continúa destacándose la ausencia de los exportadores en el segmento así como la virtual desaparición de los negocios a plazo, ya que sólo se abrieron ofertas para entrega inmediata. En efecto, las fábricas se muestran cautas en el mercado cerrando negocios de acuerdo a sus estrictas necesidades de procesamiento.

De este modo, el volumen de compras totales de soja se encuentra algo por debajo de lo acontecido la campaña anterior, aunque si se lo analiza como porcentaje de lo producido el retraso se hace más notable. Según información oficial, mayo cerró con compras totales (por parte de la industria y la exportación) en 20,4 millones de toneladas, 1,5 millones de toneladas menos que a la misma altura del año anterior pero 3,5 millones por debajo del promedio de las últimas cinco campañas. Ahora bien, considerando la mayor oferta prevista para la nueva campaña, al 28 de mayo se había vendido el 37% de la misma cuando el año comercial anterior se llegaba al 45%, y en los últimos cinco años al 50%.

La reticencia del productor a deshacerse de la mercadería a la espera de una mejora en los valores ofrecidos o en la relación cambiaria fue el principal sostén de los precios a esta parte, pese a que el cambio de expectativas y la necesidad de hacer frente a diversos vencimientos podrían eventualmente inclinar la balanza en favor de las ventas o al menos motivar las coberturas de precios.

 

 

Mientras tanto, la atención está puesta en la recta final de la trilla. De acuerdo a la información oficial del Ministerio de Agricultura, se lleva cosechado el 84% de la soja, cuando a la misma altura del año anterior se había completado el 97%. Se necesita un pulso seco que permita restarle humedad al grano y terminar lo que queda de las labores, normalizando las entregas del poroto. Si bien de momento no se prevén pérdidas muy grandes de producción, los retrasos se comienzan a hacer sentir en la cadena comercial. 

 

Autora: Emilce Terré

Fuente: BCR

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