Rizobacter, una de las principales compañías argentinas de insumos y soluciones biológicas para el agro, atraviesa un escenario financiero complejo. La empresa cerró el ejercicio al 30 de junio de 2026 con una pérdida de $36.798 millones y reconoció en su memoria que existe una incertidumbre relevante respecto de su capacidad para continuar operando normalmente.
La advertencia, presentada ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), no implica que la compañía haya anunciado un cierre ni una convocatoria de acreedores. Sin embargo, deja expuesta la magnitud de las dificultades financieras que enfrenta y la necesidad de que determinadas medidas tengan éxito para garantizar el flujo de fondos necesario durante los próximos 12 meses.
Entre las alternativas contempladas aparecen la refinanciación de pasivos, una reducción adicional de costos, una eventual venta de activos y el cobro de créditos con empresas vinculadas al grupo controlante.
Más ventas, pero números en rojo
Uno de los aspectos centrales del balance es que el deterioro financiero se produjo a pesar de una recuperación de la actividad comercial.
Durante el último ejercicio, Rizobacter incrementó sus ventas en $86.057 millones, un 42% más que en el período anterior, mientras que obtuvo un margen del 34%. Además, los gastos operativos aumentaron en menor proporción y pasaron a representar el 30% de las ventas, frente al 35% del ejercicio anterior.
El problema estuvo principalmente en el resultado financiero.
Los costos asociados al financiamiento generaron una pérdida de $42.866 millones, casi tres veces superior a los $15.084 millones negativos registrados un año antes. Dentro de ese resultado aparecen $16.225 millones correspondientes a intereses financieros netos y otros $3.448 millones vinculados con diferencias de cambio.
De esta manera, el resultado financiero terminó absorbiendo la mejora obtenida por el negocio operativo y llevó a la compañía a cerrar el ejercicio con la pérdida de $36.798 millones.
El contraste con el período anterior es significativo: en el ejercicio cerrado en junio de 2025, Rizobacter había registrado una ganancia integral de $22.434 millones.
Sin dividendos y con el foco puesto en la caja
Frente al nuevo escenario, el directorio propondrá a los accionistas no distribuir dividendos ni utilizar reservas acumuladas, con el objetivo de preservar recursos para financiar el capital de trabajo y mantener la operación.
La decisión se produce en un contexto en el que el acceso al crédito externo se volvió más limitado y costoso para la compañía.
Durante los últimos meses, Rizobacter avanzó además con distintas operaciones para extender los plazos de su deuda. Entre ellas se encuentra un canje de obligaciones negociables que derivó en la emisión de ON Serie XI por un valor nominal de US$36,9 millones, con vencimientos finales que llegan hasta septiembre de 2029.
También alcanzó acuerdos con distintas entidades bancarias para refinanciar aproximadamente US$28 millones de deuda.
Estas operaciones permitieron reducir la presión inmediata sobre la caja, aunque el balance cerrado en junio mostró que la empresa todavía incumplía determinadas condiciones financieras previstas en sus contratos bancarios.
El impacto de la crisis de Bioceres
La situación de Rizobacter está estrechamente vinculada con la crisis que atravesó su grupo controlante.
Según surge de la documentación presentada por la compañía, el proceso que afectó a Bioceres S.A., que incumplió parte de sus obligaciones financieras en 2025 y posteriormente se presentó en quiebra, tuvo consecuencias sobre el acceso de Rizobacter al financiamiento.
A fines de agosto de 2025, entidades financieras locales suspendieron líneas de crédito que hasta entonces estaban disponibles para la compañía. Rizobacter tuvo que depender en mayor medida del flujo generado por sus propias operaciones para afrontar sus compromisos.
A este escenario se sumaron factores propios del mercado agropecuario: una menor capacidad financiera de los productores, menores precios de los commodities agrícolas y un nivel elevado de inventarios acumulados en la cadena de distribución.
La combinación terminó afectando la demanda y presionando sobre las ventas de fertilizantes, productos para protección de cultivos y otras tecnologías de mayor valor.
Ajustes para recuperar liquidez
Como parte de su estrategia para mejorar la posición financiera, Rizobacter redujo el capital de trabajo inmovilizado en inventarios. El valor de sus existencias cayó aproximadamente US$15,6 millones, equivalente a una reducción del 31,2% del capital de trabajo comprometido en ese rubro.
La reorganización de los almacenes también generó una reducción de costos operativos superior a US$500.000, mientras que la renegociación de contratos y la búsqueda de proveedores alternativos permitieron obtener ahorros por más de US$3 millones.
La empresa también redujo créditos por ventas y otras cuentas por cobrar y disminuyó sus deudas bancarias y financieras.
Una apuesta por la recuperación del agro
Pese al complejo escenario financiero, la compañía mantiene una mirada de recuperación sobre su negocio principal.
Rizobacter, fundada en Pergamino en 1977, desarrolla inoculantes, adyuvantes, fertilizantes especiales, tratamientos de semillas y otras soluciones para el sector agrícola. Sus productos tienen presencia en más de 50 países y la empresa se convirtió en una de las principales plataformas industriales y comerciales del grupo Bioceres.
Para el ejercicio 2026/2027, el directorio considera que las perspectivas comerciales son “moderadamente favorables”, con expectativas vinculadas a una recuperación gradual de la actividad agropecuaria, mejores condiciones productivas y la normalización de los inventarios en la cadena comercial.
El próximo capítulo se definirá en el plano financiero y societario. El 22 de octubre está prevista la asamblea de accionistas que deberá considerar los estados contables, el destino de la pérdida y otros puntos de la situación de la compañía.























