Integrar agricultura y ganadería

Mayor rotación de cultivos y reposición de nutrientes con resultados productivos y ambientales beneficiosos

Un porcentaje del territorio que comprende el área sur de la provincia de Santa Fe, y gran parte de la región pampeana, está ocupada por los cultivos agrícolas anuales tradicionales: soja, maíz y trigo. En este último tiempo, ciertos factores estructurales han hecho que esta tendencia hacia la agricultura “industrializada” haya perdido cierta rentabilidad; la caída en el valor de la producción y el aumento en el precio de los insumos hacen más inestables y riesgosos a estos sistemas altamente dependientes de insumos [1].

Teniendo en cuenta que los suelos de mejor aptitud seguirán siendo ocupados, en una gran proporción, por los cultivos antes mencionados, desde el INTA Oliveros establecemos que la intensificación agrícola sustentable es una alternativa ambientalmente beneficiosa y productivamente rentable; esto significa mayor rotación y diversificación de cultivos, tratando de ocupar el suelo los doce meses del año y con reposición de nutrientes.

Los suelos con aptitudes intermedias, e incluso los más limitados de la región, también sufren una agricultura continua. Con soja y maíz, lotes con este tipo de suelos tienen rindes inferiores. Por eso, las rotaciones con pasturas perennes y ganadería pueden ser una alternativa de diversificación económica.

En este marco, producir pasto puede ser un buen negocio y a la vez podemos estar cuidando y/o recuperando suelos degradados tanto en su fertilidad física y química como biológica. En un contexto de amplia dominancia de tecnología de insumos, diversificar con más tecnologías de procesos puede ser buen negocio. Participando de reuniones de grupos de productores, viendo y comparando experiencias y resultados son acciones claves para informarse sobre sus avances. En este sentido, es importante ayudar a los productores a tratar de intensificar su ganadería de carne o leche para que la misma pueda ser una actividad competitiva en la región agrícola núcleo de la Argentina.

Un pequeño agricultor, ante la pregunta: ¿te parece muy descabellado invertir en algún porcentaje mínimo en pasturas perennes? nos contestó lo siguiente: “con lo que gasto en agricultura no le tengo miedo a nada”. Y, efectivamente, implantar una pastura base alfalfa con fertilización cuesta alrededor de 13000 pesos por hectárea y los gastos de implantación y protección de una hectárea de soja está alrededor de esos mismos valores. Es decir, el desafío para este productor es y seguirá siendo el destino de ese forraje producido.

Muchos productores en la zona han empezado a trabajar en sus tierras implantando verdeos de invierno entre dos cultivos estivales, con encierres a corral, logrando resultados diversos. El pasto, sea cultivado o natural, sigue siendo el alimento más barato del mercado. Un kg de materia seca de pastura base alfalfa tiene un costo de $0,9 por kg de materia seca. La propuesta consiste en agregar alguna superficie de pasturas perennes de alta productividad al sistema y manejarlas a lo largo de los años y estimular las rotaciones.

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