Desafíos del gigante asiático

Del viaje emprendido por un grupo de empresarios y funcionarios de organizaciones agroindustriales argentinas a China, acompañado por la Asociación Civil para la Cooperación Argentino – China, surge este artículo que difunde la Bolsa de Comercio de Rosario, que “pretende” –nunca mejor enfatizado- dar un panorama de la economía china. La información surge de lo que nos fueron transmitiendo los funcionarios de la Consejería Agrícola del Ministerio de Agroindustria en la Embajada Argentina, los funcionarios de Bunge Agri China y los funcionarios de COFCO Corporation en las reuniones que se mantuvieron en la nación oriental. Para la próxima entrega, nos centraremos un poco más en el corto y mediano plazo y su influencia sobre el balance sheet de los productos más cercanos al sector de los granos tradicionales.
 
Brevísima descripción
 
El sector primario de China representa apenas el 7% de un PBI de 10.866.000 millones de dólares. Sin embargo, para países agroexportadores como el nuestro, la demanda actual y potencial de un gigante de casi 1.370 millones de habitantes es crítica.
 
 
En ese sentido, no han cambiado las prioridades del gobierno chino en cuanto a alcanzar un alto grado de autosuficiencia alimentaria (con valores que están entre el 90% y 95% de lo que demanda su población). De hecho, ha puesto grandes esfuerzos en elevar el resultado de su producción anual de granos (cereales, oleaginosas y tubérculos), pasando de un promedio de 496,3 millones de toneladas a un promedio de 595,3 Mt en el período 2011—2015. De hecho, logró obtener 621 Mt en el 2015. 
 
Estos valores de producción se traducen en que China produce hoy la quinta parte del maíz del mundo, la cuarta parte del algodón del mundo y la tercera parte del arroz del mundo. Pero, no todo es granos y cuando se mira con atención lo que sucede con el sector cárnico, es el primer productor de carnes del mundo (80 Mt), seguido por EE.UU. y Brasil. En el caso de la carne porcina, con casi 53,8 Mt producida en el 2013, supera largamente a EE.UU. (10,5 Mt) y representa la mitad de la producción de este tipo de carne a escala global. 
 
Sin embargo, China es un país que tiene recursos naturales limitados y su reciente patrón de desarrollo ha puesto considerable presión sobre el medio ambiente y la disponibilidad de esos mismos recursos naturales. Tiene un área cultivable cuyo límite duro parece estar cerca de las 120 M ha (7% de la tierra arable del mundo). Traducido a tierra por habitante, significa menos de 0,1 ha de tierra cultivable per cápita; esta medida es el 40% del promedio mundial y ubica al país en el puesto 126 entre todos los países del mundo. También tiene problemas de agua fresca renovable. Posee sólo el 4% de las reservas mundiales de este tipo de agua y el recurso de agua fresca per cápita es de sólo 1999 m3, medida que equivale al 28% del valor promedio mundial. 
 
No es de extrañar, entonces, que la necesidad de “importar recursos naturales” se haya traducido en el crecimiento de las importaciones agrícolas. Nada más explícito que un gráfico y para ello recurrimos a un informe de nuestra Consejería Agroindustrial en la Embajada de Argentina en Beijing, dependiente del Ministerio de Agroindustria, que muestra el creciente déficit de la balanza comercial agrícola china.
 
 
Incertidumbres sobre qué se demandará y desafíos sobre la oferta
 
Las políticas implementadas hasta aquí para lograr la autosuficiencia alimentaria han planteado una serie de desafíos, y lo siguen haciendo. El desafío pasa por ver cómo enfrentar un aumento de la demanda alimentaria a partir de cambios en los patrones alimentarios devenidos del crecimiento económico y de la migración de la población rural hacia las grandes ciudades. 
 
CCAP, un centro para la política agrícola china, estima que para el 2025 las importaciones netas de soja alcanzarían los 80 Mt y las de maíz las 50 Mt, mientras que la demanda de carnes sufriría un incremento del 60%, que llegaría a ser satisfecho en parte por la oferta doméstica de carne aviar y porcina y en parte por las importaciones de carne ovina, bovina y de productos lácteos. Sin embargo, la importación de soja ya está prevista en niveles de 85/87 Mt para la campaña 2016/2017, cifra que varía según la fuente.
 
Como bien enfatiza la gente de la Consejería Agrícola argentina, enfrentar ese incremento de la demanda alimentaria impone la disyuntiva de aumentar la importación de carnes o de granos. Pero, antes de contestar esta pregunta, los esfuerzos del gobierno chino están puestos en aumentar la productividad, tanto en el sector agrícola como en el ganadero.
 
A los números de producción de granos se llegó, por ejemplo, con rindes de entre 58 y 60 qq/ha en maíz durante los últimos seis años; o de 18 qq/ha de soja como promedio de los últimos seis años. China consume 364 kg de fertilizante por hectárea de tierra cultivable, lo cual es 2,8 veces más que lo que utiliza EE.UU. o 2,1 veces más que lo empleado en Brasil.  Entonces, ¿qué se está haciendo por aumentar la productividad?
 
a)Estimular fiscalmente el crecimiento económico en el noreste de China, región donde se encuentra más del 40% de la producción de maíz y 50% de la de soja.
 
b)Estimular la transferencia de derechos de tierra rural para crear explotaciones más grandes y modernas. Hay que tener en consideración que la propiedad colectiva de la tierra se distribuye entre los agricultores en forma equitativa con derecho a uso por 30 años (lo mismo pasa con el suelo sobre el que se asienta cualquier propiedad inmueble). Con 122 Mha cultivable, China cuenta con 405 millones de trabajadores rurales, número que representa el 27% de la fuerza laboral rural del mundo.
 
c)Capacitar a productores para que adquieran experiencia en el manejo de sistemas productivos de escala media y grande.  
 
d)Hacer uso intensivo de la biotecnología. La dedicación a la investigación en este aspecto es considerable. Sin embargo, China tiene una política contradictoria en relación a la adopción de esta tecnología. Hasta el momento tiene autorizado para la producción y comercialización sólo 2 cultivos GM, algodón y papaya. Se utilizan otros granos GM importados pero sólo para procesamiento. La aprobación del uso de transgénicos, incluso a nivel de importación, está sujeta a demoras burocráticas, técnicas, legales y políticas desde hace mucho tiempo. Hay analistas que creen que el interés de la corporación estatal china ChemChina (China National Chemical Corporation) en la adquisición de la empresa suiza Syngenta puede ser el inicio del final de estas demoras. De todas formas, el proceso de esta adquisición está bajo la revisión regulatoria de varias autoridades nacionales, habiendo obtenido el visto bueno de la SEC estadounidense en el pasado mes de agosto.
 
e)Crecer en escala en el sector ganadero. De todas las producciones ganaderas chinas, la aviar está relativamente mejor posicionada ya que un 75% se realiza en establecimientos que faenan más de 100.000 aves al año. Tanto las producciones porcina como láctea están gestionadas por pequeños productores. En el caso de los porcinos, sólo el 25% de las unidades productivas tiene una faena de 10.000 cabezas anuales y en lácteos el 85% de la producción la llevan adelante productores pequeños. Adjuntamos un gráfico elaborado por la misma Consejería Agrícola de Argentina en Beijing.
 
Hay mucho por hacer con una escala productiva de 0,5 ha por explotación agrícola, propiedad colectiva de la tierra, una relación de 3,3 trabajadores rurales por hectárea, reserva de agua fresca renovable per cápita en el 28% de la media mundial, 75% de las explotaciones porcinas en manos de pequeños productores, 85% de la producción láctea elaborada por pequeños productores, trabas a la producción y comercialización de cultivos GM, por mencionar algunas de las variables más importantes. Sin embargo, el dilema para China sigue siendo… ¿importar granos o carnes?
 
Autora: Patricia Bergero – BCR
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