Analizan la huella de carbono de los biocombustibles

Los expertos apuntaron que ayudará a indicar oportunidades de mejora.

Recientemente, el INTA y al INTI fueron elegidos para calcular emisiones de carbono en producción de biocombustibles, por lo que iniciaron los estudios de desempeño ambiental de minidestilerías ubicadas en Córdoba y San Luis. La determinación de la Huella de Carbono ayudará a indicar oportunidades de mejora, según se indicó.

El trabajo lo está empezando a realizar un equipo formado por profesionales de ambos institutos y de empresas, a partir de un convenio firmado con la Cámara de Industrializadores de Granos y productores de Biocombustibles en Origen (CIGBO). Se espera tener los primeros resultados a comienzos del año próximo.

La Huella de Carbono es entendida como la suma de las emisiones de gases de efecto invernadero, los cuales se emiten durante la elaboración de un producto o servicio; dicha medición se realiza utilizando la metodología de “Análisis de Ciclo de Vida”, es decir, contabilizando las emisiones durante todas las etapas del ciclo, desde la producción de las materias primas hasta la transformación de las mismas y la elaboración de los productos, considerando también el rol de los transportes.

El INTI participa a través del Área de Ambiente del INTI sede Córdoba, sector convocado para esta tarea en función de su experiencia en Análisis de Ciclo de Vida, Cálculo de Huella Hídrica y Huella de Carbono.

Las destilerías analizadas son de tamaño pequeño y se basan en los preceptos de la economía circular.

Son unidades de producción donde se siembra el maíz que ingresa como materia prima a la minidestilería; de esta unidad productiva se obtiene el biocombustible como producto principal y vinaza y burlanda como subproductos, que son utilizados para alimentar animales en un feedlot contiguo.

Finalmente los desechos de los animales (excretas y orina) se envían a biodigestores de los que se obtiene energía eléctrica y térmica para alimentar a la destilería.

La Huella de Carbono es la suma de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que se emiten durante la producción de un producto o servicio. La medición se hace bajo la metodología de Análisis de Ciclo de Vida, lo que implica contabilizar las emisiones durante todas las etapas del ciclo, desde la producción de las materias primas, la transformación de las mismas y la elaboración de los productos, considerando transportes. Este análisis es vital para determinar la eficiencia de todo el proceso y para conocer los “créditos” ambientales obtenidos por la utilización de subproductos como alimento para los animales y por el ahorro en el uso de energía eléctrica y térmica generada de manera tradicional con base en combustibles fósiles. Es importante destacar que la emisión de GEI y su acumulación en la atmósfera provocan el calentamiento global y como consecuencia el cambio climático en distintos puntos del planeta. Conocer la huella de carbono de los productos sirve para saber sobre qué etapas del ciclo actuar, reduciendo o minimizando las emisiones.

El equipo de trabajo formado por profesionales de INTA e INTI viene trabajando con la metodología de Análisis de Ciclo de Vida desde hace varios años. Cuenta con sólida experiencia en cálculos de huellas en cadenas agroindustriales; como la del algodón, modelada teniendo en cuenta diversos sistemas productivos en distintas regiones del país; y la del maní, calculada a nivel sectorial con el apoyo de la Cámara Argentina del Maní (CAM). En este último caso el estudio reveló que la reutilización de la cáscara de maní resulta crucial en la reducción de la huella de la cadena, disminuyendo alrededor de un 80 por ciento las emisiones al utilizar el subproducto para generación de energía y evitando la compra de energía basada en combustibles fósiles. Según expresa la nota de El Diario de Madryn.

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