A 7 años del “No Positivo”, el escenario es el mismo

Se están cumpliendo siete años de la Resolución 125, medida dispuesta por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional que fijaba un sistema de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. En conmemoración a esa fecha, signada por un gran conflicto entre el sector agropecuario y el Gobierno Nacional, es importante hacer algunas reflexiones.

Los productores siguen hoy con los mismos reclamos de aquel entonces. La política tributaria hacia el sector agropecuario no ha mermado en su afán recaudatorio y confiscatorio para conseguir las tan preciadas divisas que el modelo K supo dilapidar por su ineficacia e ineficiencia. El federalismo continúa estando pendiente y son las comunidades que producen la riqueza, las que padecen el centralismo sordo a reclamos evidentes.

Las economías regionales siguen padeciendo crisis de rentabilidad. Altos costos, presión fiscal, atraso cambiario, caída de precios, concentración de las cadenas productivas e infraestructura deficiente, entre otros factores, afectan en forma directa el trabajo, el arraigo y desarrollo del interior del país. 

El Gobierno Nacional sigue agrediendo al sector. Controles, persecuciones y decisiones arbitrarias como la venta de granos en períodos claves de la economía nacional. El medio rural todavía pide diálogo y otra política agraria. 

El Congreso Nacional no ha podido canalizar las normativas pendientes que surgieran hace siete años. Ley de arrendamientos, semillas, fitosanitarios, entre otras, siguen sin consensos necesarios para dar respuestas concretas. 

De aquellos 127 días de huelga y movilizaciones, quedaron las mismas reivindicaciones y se diversificaron las propuestas. Hubo otras manifestaciones y anuncios oficiales pero estos nunca fueron las medidas de fondo solicitadas por el sector, sino sucesivos parches para el contexto que mayormente generó el mismo gobierno.

Lo cierto es que la concientización sobre el rol de los productores agropecuarios y su importancia para el país ha llegado para quedarse. Aunque algunos lo hemos dicho mucho tiempo en soledad, el conflicto de la 125 ha enseñado a las agendas públicas de los gobiernos, que el campo es un sector estratégico y que no es un bloque homogéneo, como sí quisieron presentarlo en esa confrontación que dividió a los argentinos. Cualquier tipo de desarrollo que se proponga y planifique para la Argentina que viene, ya no puede ignorar la relevancia de un sector central y preponderante que puede ser la solución a muchos de los problemas que tenemos.

 

Autora: Susana Garcia

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