La biblioteca de Casa Fracassi abre sus puertas y recupera la intimidad intelectual de la histórica residencia

El nuevo espacio reúne la colección personal del médico Teodoro Fracassi, con libros, documentos y materiales que permiten conocer sus intereses y su particular manera de investigar. Próximamente se anunciarán los días y horarios de consulta

La historia de una casa también puede leerse en sus libros. Y desde ahora, quienes recorran Casa Fracassi podrán acercarse a una parte hasta hoy más íntima de ese universo: la biblioteca personal del doctor Teodoro Fracassi, que abre sus puertas como un nuevo espacio dentro del recorrido del museo.

Ubicada en el entrepiso superior de la residencia de San Luis y Corrientes, la biblioteca conserva parte del mundo intelectual de quien fue uno de los habitantes centrales de esta emblemática casa rosarina. Entre sus estantes conviven libros de medicina en distintos idiomas, publicaciones vinculadas al arte y materiales de estudio, una combinación que da cuenta de una formación amplia y de una curiosidad que iba más allá de su disciplina profesional.

Pero el interés del espacio no está solamente en lo que contienen sus estantes. También está en la manera en que Fracassi organizaba el conocimiento. El médico trabajaba con legajos temáticos, en los que reunía publicaciones, artículos, notas personales, capítulos y fragmentos de libros alrededor de un mismo tema. El material era luego ordenado alfabéticamente.

Ese sistema, metódico y paciente, funcionaba como mucho más que un método de archivo. Le permitía relacionar información, encontrar nuevos vínculos entre distintas fuentes y acompañar procesos de investigación a lo largo del tiempo. Por eso, la biblioteca puede entenderse también como una huella concreta de su forma de pensar y de construir conocimiento.

A ese archivo se suma su propia producción profesional. Fracassi desarrolló publicaciones especializadas en el campo de la psiquiatría, reflejo de una práctica médica activa y de su interés por sistematizar y compartir aquello que investigaba.

La apertura de la biblioteca suma así una nueva dimensión a la visita de Casa Fracassi. No se trata solamente de un espacio de lectura o consulta, sino de un lugar que permite reconstruir una parte de la vida intelectual de la familia y de la época. Los libros, papeles y documentos conservados funcionan como piezas de una memoria que completa la historia de la vivienda.

Una casa que también cuenta su historia

Casa Fracassi es una de las residencias más singulares del patrimonio arquitectónico rosarino. Fue construida en 1925 por el arquitecto Ángel Guido para el médico Teodoro Fracassi y se inscribe dentro del denominado renacimiento colonial, corriente que recuperó y reinterpretó elementos de las tradiciones hispanoamericanas.

Desde el ingreso, la arquitectura anticipa el carácter particular de la vivienda. El monumental portón de doble hoja, realizado en hierro trabajado, conserva incluso la referencia al taller Nicolás Piré, Rosario, como testimonio de los oficios y saberes técnicos que participaron de la construcción de la ciudad.

Una vez atravesado el acceso, el hall reúne mármoles veteados, azulejos y arcos que funcionan como una transición entre la calle y el interior. En ese recorrido aparece también el relieve de Rovatti, integrado a la arquitectura y no simplemente colocado como un elemento decorativo.

La historia de la casa comenzó en 1916, cuando Teodoro Fracassi y Sara Avalle se casaron y formaron una familia. El proyecto de la vivienda de San Luis y Corrientes fue tomando forma hasta que un viaje de Ángel Guido al Altiplano andino, junto a Víctor Avalle, inspiró cambios vinculados a la arquitectura colonial americana y a las ideas de Eurindia, de Ricardo Rojas.

El resultado fue una residencia donde se cruzan arquitectura, arte e identidad. Entre sus detalles se destacan el mezzanine con balcón para músicos y el mural de Alfredo Guido, realizado entre 1925 y 1927, con escenas del mundo andino como el Lago Titicaca y celebraciones populares.

Una casa habitada

Más allá de sus valores arquitectónicos y artísticos, Casa Fracassi conserva también las huellas de la vida cotidiana de quienes la habitaron. Sus salas y galerías fueron escenario de cumpleaños, casamientos, reuniones familiares y encuentros de amigos, momentos que fueron construyendo una memoria propia.

Las fotografías conservadas permiten recuperar esas escenas y mostrar otra dimensión de la vivienda: la de una casa viva, atravesada por distintas generaciones y por los vínculos de una familia.

En ese sentido, la apertura de la biblioteca suma una pieza fundamental. Si los ambientes, los muebles, las fotografías y las obras de arte permiten reconstruir cómo se vivía en Casa Fracassi, los libros y documentos permiten acercarse a cómo pensaba uno de sus habitantes.

La biblioteca abre así una nueva puerta, esta vez hacia el universo intelectual de Teodoro Fracassi. Próximamente se informarán los días y horarios de consulta, que estarán destinados a investigadores, estudiantes y también a quienes quieran conocer, por simple curiosidad, este particular espacio de la casa.

Porque detrás de cada libro conservado hay una historia, una pregunta y una forma de mirar el mundo. Y en Casa Fracassi, esa historia ahora también puede recorrerse entre sus estantes.

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