El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo esquema para los envíos postales internacionales con el objetivo de simplificar las compras en el exterior y facilitar las exportaciones comerciales realizadas por correo. La medida quedó establecida mediante el Decreto 604/2026, publicado en el Boletín Oficial, y modifica aspectos centrales de la reglamentación del Código Aduanero.
Los cambios alcanzan tanto a quienes compran productos en el exterior para uso personal como a emprendedores, comerciantes y pequeñas empresas que utilizan el correo para vender sus productos fuera del país.
Uno de los principales cambios es que las exportaciones comerciales realizadas por vía postal ya no tendrán un límite de valor. Hasta ahora, si bien el Código Aduanero contemplaba este tipo de operaciones, la falta de una reglamentación específica impedía en la práctica utilizar este mecanismo con los beneficios y procedimientos simplificados previstos para los envíos postales internacionales.
El decreto sostiene que esta modalidad constituye una alternativa más sencilla para que empresas, emprendedores y productores de menor escala puedan acceder a mercados internacionales, especialmente en un contexto de crecimiento del comercio electrónico transfronterizo.
Qué cambia para quienes compran en el exterior
La reforma también modifica el régimen para las importaciones sin finalidad comercial, es decir, las compras realizadas por consumidores finales.
Desde ahora, los envíos postales de hasta US$ 400 de valor FOB estarán exentos del pago de derechos de importación y de la tasa de estadística, con un límite de cinco envíos por persona por año.
De esta manera, el régimen aplicable a los envíos realizados por correo queda alineado con el que ya regía para las compras ingresadas mediante empresas de courier o Prestadores de Servicios Postales (PSP), eliminando diferencias que hasta ahora existían entre ambos sistemas.
Hasta la entrada en vigencia de este decreto, los envíos postales tradicionales contaban con una franquicia de apenas US$ 50 por envío y permitían hasta doce operaciones anuales, mientras que el régimen courier ya contemplaba un beneficio de US$ 400 y cinco envíos por año.
Qué sucede si se supera el límite
La nueva reglamentación también modifica la forma en que tributan los envíos que exceden esos valores.
Si una compra supera los US$ 400 o el límite anual de cinco envíos, el excedente dejará de tributar bajo la antigua alícuota fija del 50%. En su lugar, pasará a abonar los impuestos y aranceles previstos por el régimen general de importación, de acuerdo con el tipo de mercadería correspondiente.
Para eso, el decreto deroga expresamente el artículo del Decreto 161/1999 que establecía ese esquema uniforme del 50%.
Menos trámites para el destinatario
Otra de las modificaciones apunta a agilizar el procedimiento aduanero.
La norma dispone que el Operador Postal quedará automáticamente autorizado para representar al destinatario durante el proceso de control aduanero, salvo que éste comunique previamente su decisión de intervenir personalmente o designar otro representante antes de que el envío ingrese al país.
Además, la Aduana podrá citar al destinatario únicamente en situaciones excepcionales, aunque mantiene la facultad de abrir los paquetes y verificar la mercadería cuando resulte necesario.
Se mantienen los beneficios para envíos personales al exterior
El decreto no modifica el tratamiento de los envíos postales destinados a ayuda familiar u obsequios personales.
En estos casos, continúan exentos de los tributos a la exportación —excepto las tasas retributivas de servicios— siempre que el valor acumulado no supere los US$ 5.000 mensuales por remitente.
Qué busca el Gobierno
En los fundamentos del decreto, el Poder Ejecutivo sostiene que la existencia de distintos regímenes para las compras realizadas por correo y por courier generaba incertidumbre sobre la carga tributaria aplicable según el canal elegido.
Con esta modificación, el Gobierno busca unificar criterios para las importaciones sin fines comerciales, simplificar el funcionamiento del sistema postal internacional y, al mismo tiempo, ampliar las posibilidades de exportación para emprendedores y pequeñas empresas mediante un mecanismo más ágil y con menos restricciones.























