Las grandes inversiones en energía, minería e infraestructura plantean una oportunidad para las empresas de Rosario y la región: abastecer proyectos que demandan equipamiento, materiales y servicios a una escala que obliga a muchos proveedores a ampliar su capacidad. El desafío es financiar esa preparación antes de que los nuevos contratos comiencen a generar ingresos.
Con ese escenario como eje, la primera ronda de negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), realizada en La Fluvial, en Rosario, reunió a empresas interesadas en incorporarse a esas cadenas de valor. Entre los participantes estuvieron representantes de Allaria, que analizaron las necesidades financieras de las pymes y las alternativas para canalizar inversiones hacia estos sectores.
En ese marco, dialogamos con Mauro Picardi, responsable comercial de Allaria en Rosario, y Juan Manuel Redolfi, integrante del equipo comercial de la firma en la ciudad. Durante la entrevista abordaron desde el acceso al crédito y la negociación de facturas hasta las posibilidades del inversor que no puede ingresar directamente en un proyecto millonario.
Cómo participar sin invertir directamente en un gran proyecto
“En Allaria creemos que la Argentina atraviesa un cambio estructural, difícil de revertir”, señalaron. En su análisis, la energía y la minería se convirtieron casi en una política de Estado, impulsadas también por las provincias que encuentran en esos recursos una fuente de crecimiento.
Consideraron que el RIGI acelera ese proceso y que el mercado de capitales tiene un papel relevante para transformar el ahorro en financiamiento para la economía real.
Para un inversor que no puede ingresar directamente en un desarrollo de gran escala, identificaron distintas vías de participación: obligaciones negociables de las compañías que lideran estos proyectos, acciones del sector energético y minero, y fondos comunes de inversión que diversifican en esos activos.
La posibilidad de captar parte de esa actividad, agregaron, también debe alcanzar a las pymes del interior, incluso a las que están lejos de la cordillera. Allí ubicaron el valor de las rondas de negocios: acercar a las empresas a los desarrollos y generar relaciones comerciales concretas.
Pero advirtieron que esa vinculación trae nuevas exigencias. Para incorporarse como proveedoras, las pymes necesitan mejorar la calidad, cumplir normas y alcanzar estándares internacionales. Según indicaron, desde Argenpymes ya observan empresas que transitan ese proceso.
En ese contexto, destacaron que la gestión financiera adquiere más peso: además del margen comercial, importa cómo se financia una empresa, cómo administra su caja y dónde coloca sus excedentes.
El financiamiento que una pyme necesita antes de empezar a vender
“Una pyme que quiere ser proveedora de estos proyectos enfrenta un desafío típico: debe hacer inversiones fuertes antes de empezar a ver los resultados. Necesita un puente de financiamiento, y para eso está el mercado de capitales”, explicaron.
Describieron un recorrido que puede comenzar con una línea de aval de Argenpymes, la sociedad de garantía recíproca del grupo. Ese respaldo permite acceder al financiamiento mediante el descuento de cheques, pagarés o facturas (propias o de terceros), siempre sujeto al análisis crediticio correspondiente
Una segunda etapa consiste en estructurar obligaciones negociables garantizadas para captar fondos en el mercado de capitales. Aclararon que ingresar a ese mercado requiere tiempo y que el respaldo de una SGR puede facilitar los primeros pasos.
Cada emisión, explicaron, permite a la pyme construir historial y reputación entre los inversores. Con el tiempo, ese recorrido puede darle condiciones para emitir sus propias obligaciones negociables sin necesidad de garantías.
“La confianza se construye con el tiempo”, sostuvieron. Desde esa perspectiva, plantearon que preparar financieramente a las empresas santafesinas es parte del trabajo necesario para que las inversiones generen actividad en distintos puntos del país.
El acompañamiento que describieron incluye tanto las líneas de financiamiento con aval como una mejor administración de la caja y de los fondos disponibles. “En una economía más estable, gestionar bien el financiamiento es tan importante como el margen del negocio”, afirmaron.
Qué están demandando las empresas que llegan a San Juan y Neuquén
Los representantes de Allaria señalaron que ya trabajan con empresas que están dando sus primeros pasos en San Juan y Neuquén. Entre las necesidades aparecen la mejora de procesos, la búsqueda de eficiencia y la renovación de maquinaria.
En otros casos, la adaptación incluye modificar la estructura de capital o incorporar una nueva línea de negocio con mejores perspectivas de demanda.
“Financiarse con capital propio ya no alcanza con el nivel de exigencias y volumen que necesitan estos proyectos”, indicaron. Lo que esas empresas buscan, explicaron, son recursos para crecer y responder a una escala de trabajo mayor.
Además del descuento de cheques propios y de terceros con aval de una SGR, mencionaron el descuento de Facturas de Crédito Electrónicas (FCE) como una herramienta relevante para conseguir liquidez.
Sin embargo, advirtieron que no todas las compañías que operan en Vaca Muerta o en proyectos RIGI permiten negociar sus facturas de esa manera. Esa limitación puede dificultar el acceso al financiamiento de proveedores que ya tienen operaciones comerciales en marcha.
Frente a esas situaciones, señalaron que Allaria y Argenpymes desarrollaron una solución para convertir esas facturas en financiamiento. Aclararon que cada caso presenta particularidades y requiere un análisis específico.
Energía y minería, con oportunidades más allá de los yacimientos
Consultados sobre los sectores con oportunidades más próximas, ubicaron a la energía y la minería entre los más visibles. En su lectura, las tensiones internacionales refuerzan el valor de los commodities y la Argentina cuenta con recursos que decidió desarrollar con mayor intensidad.
La oportunidad inmediata, sostuvieron, aparece para las empresas capaces de incorporarse como proveedoras de bienes y servicios a esas cadenas.
No obstante, ampliaron la mirada hacia otras actividades. Según relataron, entre sus clientes observan cada vez más pymes que comienzan a exportar y empresas tradicionales que suman segmentos de negocio para atender demanda del exterior.
Mencionaron al software, la inteligencia artificial y la agricultura de precisión entre los rubros que encuentran posibilidades en una economía más integrada al mundo.
“La empresa que más se beneficia es la que se anima a mirar más allá de su mercado tradicional”, expresaron.
Dólares, importación de maquinaria y competitividad
Durante la entrevista también analizaron el vínculo entre las inversiones y la disponibilidad de divisas, a partir del planteo realizado por Luis Caputo sobre el impacto de estos proyectos.
Su evaluación fue positiva: consideraron que Vaca Muerta y la minería ya aportan un flujo de dólares que puede modificar de manera sostenible la dinámica de ingreso y salida de divisas del país. Añadieron que las exportaciones crecen tanto en monto como en cantidades.
Según explicaron, ese proceso puede retroalimentar la actividad productiva: una mayor disponibilidad de dólares facilita a las empresas importar bienes de capital a menores costos, mejorar su eficiencia y ganar competitividad.
De todos modos, no fijaron un plazo concreto para que ese efecto alcance al conjunto de las empresas. Aclararon que se trata de procesos de reconversión importantes y que tanto la confianza como la llegada de los beneficios a otros sectores requieren tiempo.
En ese punto volvieron a destacar el papel de los encuentros empresariales: acercar a los proveedores a los proyectos puede acortar los tiempos para que las oportunidades lleguen a las economías regionales.
Qué falta para transformar los anuncios en operaciones
Para Picardi y Redolfi, una primera condición es que estos espacios de vinculación se sostengan. El contacto cara a cara entre las pymes y quienes llevan adelante los proyectos permite identificar necesidades y construir relaciones que luego pueden convertirse en contratos.
La segunda condición es la previsibilidad. En su análisis, el desarrollo energético y minero ya funciona casi como una política de Estado para la administración nacional y para distintas provincias, una orientación que consideran necesario mantener más allá del resultado electoral del próximo año.
Como señal de ese interés territorial, destacaron la presencia en el encuentro de gobernadores de distintas regiones, no solamente de las provincias cordilleranas.
Plantearon que cada gestión puede introducir ajustes, pero que resulta fundamental evitar que los procesos vuelvan a comenzar de cero. La continuidad de reglas claras, señalaron, es relevante tanto para quienes ya comprometieron capital como para quienes evalúan invertir o prepararse para abastecer a esos proyectos.
“La credibilidad cuesta mucho construirla, y cuidarla es responsabilidad de todos”, concluyeron.
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