La visita del Papa dispara la demanda de alojamiento: las búsquedas crecieron más del 500% y piden hasta US$ 2.000 por noche

La llegada de León XIV a la Argentina provocó un fuerte movimiento en el mercado turístico de las ciudades incluidas en su agenda. Luján encabeza el fenómeno, con un salto récord en las consultas por hospedaje y valores que alcanzan cifras extraordinarias. Córdoba también registra un fuerte incremento de la demanda.

La visita del papa León XIV a la Argentina comienza a generar un impacto que va más allá de lo religioso y ya se hace sentir en el negocio turístico. La expectativa por las celebraciones multitudinarias previstas durante su recorrido por el país disparó las búsquedas de alojamiento en las principales ciudades que integran su agenda, con Luján a la cabeza.

De acuerdo con un relevamiento de Airbnb, las consultas para encontrar hospedaje en Luján crecieron más del 500% en comparación con el mismo período del año pasado. El dato convierte a la ciudad bonaerense en el destino con mayor incremento de demanda entre las paradas previstas para la visita papal.

El fenómeno también se refleja en los precios. En las inmediaciones de la Basílica de Luján, algunos alojamientos temporarios llegan a ofrecerse por hasta US$ 2.000 la noche. Pese a esos valores, todavía se registran propiedades disponibles, lo que evidencia tanto la dimensión de la demanda como los elevados precios que alcanzó el mercado para esas fechas.

La Basílica recibirá al Pontífice el 11 de noviembre, en la última jornada de su visita a la Argentina. La expectativa por esa celebración moviliza a miles de peregrinos que buscan asegurarse un lugar para participar de uno de los acontecimientos religiosos más importantes del año.

Córdoba también registra un salto en las búsquedas

El efecto de la visita no se limita a Luján. Córdoba, otra de las ciudades incluidas en el itinerario de León XIV, experimentó un incremento del 400% interanual en las búsquedas de alojamiento.

El Papa tiene previsto visitar esa provincia el 10 de noviembre, un día antes de su llegada a Luján. Su recorrido por el país comenzará el domingo 8 y finalizará el martes 11, con distintas celebraciones y actividades que convocarán a fieles de diferentes puntos de la Argentina y del exterior.

A ese escenario se suma el impacto de los feriados dispuestos por el Gobierno nacional para facilitar la participación en los encuentros religiosos, una decisión que también favorece los desplazamientos y las escapadas turísticas.

Los argentinos lideran la demanda

El relevamiento de Airbnb muestra que los viajeros argentinos concentran más del 40% de las búsquedas de alojamiento vinculadas con las fechas de la visita papal.

Entre los turistas extranjeros, Brasil aparece como el principal mercado emisor, con el 20% de las consultas internacionales. Le siguen Estados Unidos, con el 10%, y Chile, con una participación inferior al 10%.

Otro dato que sobresale es el perfil de los viajeros. Más del 70% de las búsquedas corresponde a grupos de adultos que viajan sin menores. Dentro de ese segmento, las parejas representan más del 40% de las consultas, mientras que los grupos de tres o más adultos superan el 20%.

Los viajes familiares, por su parte, también forman parte de la demanda, aunque representan algo más del 10% de las búsquedas.

El movimiento turístico también llega a Uruguay

El impacto de la gira de León XIV se extiende más allá de las fronteras argentinas. Uruguay también registra un crecimiento significativo en las consultas de alojamiento, especialmente en Montevideo y Paysandú.

Según los datos de la plataforma, las búsquedas realizadas por argentinos para hospedarse en esas ciudades durante las fechas del recorrido papal aumentaron casi un 200% interanual.

La cercanía geográfica y la posibilidad de acompañar al Pontífice en distintas etapas de su visita explican parte de ese movimiento.

Desde Airbnb destacaron que los grandes acontecimientos culturales y religiosos funcionan como motores de movilidad turística y pueden abrir nuevas oportunidades económicas para las comunidades anfitrionas.

En ese contexto, la visita papal vuelve a poner en evidencia la capacidad de los eventos masivos para dinamizar actividades que exceden al turismo tradicional, desde los alojamientos temporarios hasta la gastronomía, el comercio y los servicios.

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