El consumo cambia, ¿y tu negocio?

La caída del consumo golpea a los comercios, pero las ventas online siguen creciendo. Para muchos negocios, llegar a fin de mes es el problema más urgente; hacerse visibles fuera de su local también merece atención.

Por Romeo Pellegrini – Miembro del área de Asuntos Internacionales del Grupo Joven de la Fundación Libertad.

“La gente no compra”, “no se vende nada”, “el consumo está muerto”. Lo escuchamos todo el tiempo. Y es entendible: la situación está complicada y muchos comercios hacen un esfuerzo enorme para sostenerse. Pero, para mí, esas frases no terminan de explicar todo lo que está pasando.

Además de mirar cuánto compra la gente, hay que preguntarse dónde y cómo está comprando.

Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas PyME cayeron un 0,2% interanual en agosto de 2026 y acumularon una baja del 2,4% en lo que va del año. La entidad vinculó esa caída con la pérdida de poder adquisitivo, los aumentos de tarifas y el endeudamiento de las familias.

En supermercados, los datos del INDEC muestran algo parecido: las ventas a precios constantes bajaron un 2,1% interanual en julio y un 2,7% durante los primeros siete meses del año.

Ahora bien, en el mismo informe de CAME hay otro dato: las ventas online de los comercios que también tienen un local a la calle crecieron un 17,6% interanual en agosto.

Eso necesita una aclaración. El índice general de CAME incluye todas las formas de venta, también las digitales. Entonces, no podemos leer estos números como si lo que perdió el local lo hubiera ganado internet. Sí podemos decir que, dentro de un panorama difícil, al canal online le fue mejor.

La Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) también registró un crecimiento. En el primer semestre de 2026 se realizaron 181,5 millones de órdenes de compra online, un 21% más que en el mismo período del año anterior. Y se vendieron 248 millones de productos, un 22% más.

¿Significa que todo el mundo dejó de ir a los locales? No. Pero alcanza para que un comerciante se pregunte si está aprovechando esa forma de vender. Y creo que ahí muchos negocios todavía tienen bastante por hacer.

Tener un local sigue siendo una ventaja. Podés hablar con el cliente, asesorarlo y darle la posibilidad de ver o probar lo que se lleva. Esa confianza vale mucho. Pero si toda la estrategia consiste en abrir la persiana y esperar que entre alguien, las posibilidades se achican.

Pensemos en un negocio de Rosario con buenos productos, precios razonables y buena atención. Puede hacer bien todo eso y, aun así, ser desconocido para alguien que vive a cinco cuadras. Si depende solamente de quienes pasan por la puerta, su ubicación y el movimiento del barrio pesan muchísimo.

Mostrar lo que vende en Instagram, aparecer en Google o sumar una tienda online puede ayudarlo a llegar a más gente. Para empezar, ni siquiera hace falta pensar en vender a todo el país. Que más personas de Rosario conozcan el negocio ya sería un avance. Después, con los envíos y la atención organizados, puede buscar clientes en otras ciudades.

Por supuesto, subir fotos no alcanza. Hay que responder consultas, actualizar precios, mostrar bien los productos y facilitar la compra. Si alguien pregunta cuánto sale algo y recibe una respuesta dos días después, es probable que ya lo haya comprado en otro lado.

Vender por internet lleva trabajo. También lo lleva atender bien un local. Y para que funcione, hay que hacerse tiempo para las dos cosas.

Además, muchas veces se combinan. Según el estudio de CACE, el 60% de las entregas corresponde a envíos a domicilio y el 31% al retiro en el punto de venta. Hay compras que empiezan en el celular y terminan en el mostrador.

El cliente ve un producto, compara, consulta y después pasa a buscarlo. El local sigue siendo parte de la compra; cambió la forma de llegar hasta él.

Tampoco creo que internet vaya a resolver la caída del consumo. Si una familia tiene menos plata, una tienda online no le devuelve ese poder de compra. Eso está claro. Pero atribuir todas las dificultades de un negocio a la economía puede hacer que pasemos por alto cosas que sí podemos mejorar.

Cómo mostramos los productos. Cuánto tardamos en contestar. Si los precios están a la vista. Si comprar resulta sencillo o si el cliente tiene que insistir para conseguir una respuesta.

Hoy, alguien que busca lo que vendés puede elegir el negocio de la otra cuadra, uno del centro o uno que encontró mientras miraba el celular. Para entrar entre sus opciones, primero tiene que saber que existís.

Entiendo que dar ese paso cuesta. Entre proveedores, cuentas y atención al público, el día se va rápido. Sumar otro canal puede parecer una tarea más en una lista que ya está llena.

Pero muchos comercios ya tienen una buena base: productos, experiencia y clientes que confían en ellos. Mostrar mejor todo eso puede ayudar a que el esfuerzo de cada día llegue a más personas.

El local todavía tiene mucho para ofrecer. La cuestión es cómo hacemos para que la gente lo encuentre.

Quizás ese cliente que antes caminaba por tu cuadra ahora está buscando lo mismo desde el celular. ¿Aparece tu negocio cuando lo busca?

Fuentes consultadas

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