Una nueva inversión industrial de gran escala comienza a tomar forma en el sur de Santa Fe. MSU Agro puso en marcha una planta de procesamiento de maní ubicada a unos 25 kilómetros de Rufino, un proyecto que demandó una inversión de US$90 millones y que apunta exclusivamente al mercado exportador.
El complejo fue desarrollado con tecnología de procesamiento y automatización avanzada, incorporando equipamiento que, según la compañía, hasta ahora no estaba disponible en el país. La apuesta busca elevar los estándares de procesamiento de la producción argentina y mejorar su competitividad frente a los principales jugadores internacionales.
La planta tendrá capacidad para procesar aproximadamente 60.000 toneladas de maní por año, con una característica central: toda la producción estará destinada a la exportación, principalmente hacia mercados de Europa y Asia.
Una inversión que cambia la escala industrial de la región
La instalación de la planta representa un nuevo eslabón para una cadena que tiene un fuerte perfil exportador y que en los últimos años ganó espacio dentro de la agroindustria argentina.
El proyecto fue financiado a través del mercado de capitales, una alternativa que permitió canalizar recursos hacia una obra industrial de gran magnitud en el interior productivo.
La incorporación de tecnología es uno de los principales componentes de la inversión. El complejo cuenta con sistemas automatizados orientados a mejorar los procesos de selección y acondicionamiento del maní, con el objetivo de obtener un producto con estándares adecuados para los mercados internacionales más exigentes.
El objetivo de la compañía es avanzar sobre un segmento de maní premium, agregando valor a la producción primaria antes de su salida al exterior.
Primeros 40 puestos de trabajo
La puesta en marcha de la fábrica ya comenzó a generar demanda de mano de obra en la zona. MSU Agro inició una búsqueda para incorporar a los primeros 40 empleados, destinados a tareas vinculadas con la operación de la planta y puestos de supervisión.
La convocatoria apunta especialmente a trabajadores de localidades cercanas al complejo industrial, entre ellas Rufino, Lazzarino, Amenábar y Sancti Spíritu.
La llegada de nuevos empleos industriales a estas localidades supone además un impacto indirecto sobre proveedores, servicios, transporte y otras actividades vinculadas con el funcionamiento de la planta.
De Santa Fe a Europa y Asia
La escala del proyecto está vinculada directamente con su perfil exportador. Con una capacidad de 60.000 toneladas anuales, la planta fue diseñada para abastecer mercados internacionales y no para el consumo interno.
Europa y Asia aparecen como los principales destinos de una producción que buscará competir en segmentos de mayor valor dentro del mercado mundial del maní.
Para Argentina, el desafío pasa por avanzar desde la producción primaria hacia una mayor industrialización de los productos agropecuarios antes de exportarlos. En ese sentido, inversiones como la de MSU Agro incorporan capacidad de procesamiento en origen y permiten que una parte mayor del valor generado por la cadena quede vinculada al proceso industrial local.
Tecnología aplicada al agro
Uno de los diferenciales del nuevo complejo es el nivel de automatización incorporado. La compañía apuesta a utilizar tecnología que permita procesar grandes volúmenes con estándares homogéneos de calidad y eficiencia.
La incorporación de equipamiento que no se encontraba disponible previamente en el país también apunta a reducir una de las brechas que enfrenta la industria argentina frente a competidores internacionales: la necesidad de producir a escala, con mayor eficiencia y bajo parámetros de calidad cada vez más exigentes.
Con la planta ubicada en las cercanías de Rufino, el sur santafesino suma así una nueva inversión vinculada a la transformación industrial de materias primas agropecuarias, con una fuerte orientación hacia los mercados externos.
El proyecto de US$90 millones, la capacidad de 60.000 toneladas anuales y la generación inicial de 40 puestos de trabajo marcan la dimensión de una fábrica que comienza a operar en el interior productivo de Santa Fe con la mirada puesta directamente en el mercado internacional.



























