La visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, ya comenzó a generar preparativos en distintos puntos del país. Uno de ellos tiene como protagonista a una empresa de Esperanza: Mehring, firma santafesina especializada en la fabricación de sillas de madera, fue convocada para realizar un sillón que el Pontífice utilizará durante la ceremonia prevista en la Basílica de Nuestra Señora de Luján.
El pedido llegó a la planta de Mehring en Esperanza a través de un cliente de Luján cercano a la Basílica. Fue ese vínculo el que permitió que la empresa santafesina fuera convocada para desarrollar una pieza especialmente pensada para la visita de León XIV.
“Esto llega a nosotros a través de un cliente nuestro de Luján, que tiene carpintería, mueblería también ahí en Luján, y que tiene una relación cercana con el sacerdote a cargo de la Basílica”, explicó a ON24 Gustavo Mehring, uno de los titulares de la firma.
Para desarrollar la pieza, desde Luján acercaron a la empresa un modelo de referencia de un sillón utilizado en el Vaticano, que permitió establecer una orientación sobre las medidas y el estilo que debía tener. A partir de allí, el equipo de Mehring comenzó a trabajar en una pieza especialmente diseñada para la ocasión.
El sillón tendrá aproximadamente 1,25 metros de alto, una estructura realizada en madera de guatambú, tapizado íntegramente en pana blanca y terminaciones en color dorado. Uno de los detalles distintivos estará en la parte superior del respaldo: llevará una cornisa tallada a mano, que será realizada por un artesano de Luján y posteriormente colocada en Esperanza.
“La cornisa es la parte de arriba del sillón, en el respaldo, en la parte de arriba de todo. Como la terminación, si se quiere, de arriba de todo. Eso va a ir con una pieza tallada a mano, que se la vamos a colocar acá nosotros, después del tapizado”, detalló Mehring.
Una pieza única, hecha a la vieja usanza
El encargo representa además un trabajo diferente para una empresa cuya producción habitual se encuentra orientada a la fabricación de muebles en serie. Realizar una única unidad implica modificar la lógica productiva habitual de la planta, especialmente por la necesidad de poner a punto máquinas y procesos para un solo ejemplar.
“Hoy nosotros para hacer un modelo de silla se hacen en cantidades por el tema de la complejidad de poner a punto las máquinas y todo. Y esto, para hacer una sola pieza, se tiene que trabajar a la vieja usanza, con herramientas manuales, cortes de sierra, también tipo manual”, contó el empresario.
La estructura será realizada con guatambú, una madera nativa de Misiones que Mehring utiliza habitualmente en sus productos y que, según explicó, resulta adecuada por su dureza y sus características estructurales.
“La madera para la estructura usamos guatambú, que es la madera que más usamos nosotros acá en la fábrica, una madera nativa de Misiones, una madera dura, que estructuralmente es ideal para la silla”, señaló.
El trabajo comenzó aproximadamente hace un mes antes y la empresa tiene previsto entregar el sillón a mediados de octubre, con anticipación suficiente para que quede preparado en la Basílica antes de la llegada del Pontífice.
“Fue el pedido un mes atrás, y a mediados del mes que viene tenemos que estar entregándolo para que ya lo tengan anticipadamente en Basílica preparado”, indicó Mehring.
De Esperanza a Luján
Mehring nació en 1953, cuando Gerardo Remigio Mehring comenzó con una pequeña carpintería que con el tiempo se transformaría en una fábrica especializada en sillas. Actualmente, la compañía mantiene su única planta industrial en Esperanza, provincia de Santa Fe, donde concentra las áreas de fabricación, lustre, tapicería, expedición y depósito.
La planta cuenta con alrededor de 5.000 metros cuadrados cubiertos y la firma emplea de manera directa a casi 50 personas. Su producción continúa teniendo a las sillas como principal producto, aunque también fabrica mesas de comedor, aparadores-vajilleros y futones.
En ese recorrido, que lleva más de siete décadas, la fabricación del sillón para la visita papal aparece como un trabajo fuera de lo habitual.
“La verdad que es un orgullo muy grande para nosotros. Nos puso contentos, nos llenó de satisfacción que tengamos esta posibilidad de construir este sillón. Si bien constructivamente es complejo para la fábrica hacer una sola unidad, es una pieza que se hace artesanal y es especial para esto. La verdad que es una alegría muy grande para nosotros”, expresó Mehring.
Pero, más allá de lo que representa para la empresa fabricar una pieza que será utilizada por el Pontífice, Mehring puso el foco en el significado que tiene la persona que se sentará en ella: “Creo que básicamente la importancia va más por el lado de la persona que la va a usar que el Papa en sí que es el producto”, señaló.
Según estimó el empresario, el sillón quedará en la Basílica una vez concluida la visita, como parte de los objetos vinculados a la presencia del Pontífice.
Para la firma esperancina, el valor del encargo está también en la confianza depositada por quienes la eligieron para realizar una pieza tan particular.
“Tuvimos la suerte de estar en combinación con esta gente de Luján, que son clientes y amigos que pensaron en nosotros justamente por la calidad nuestra y por, como saben, que trabajamos hace muchos años, que confiaron en que nosotros se las hagamos”, concluyó Mehring.



























