Rosario podría sumar en los próximos años un nuevo atractivo comercial y turístico en pleno centro. Un grupo de empresarios trabaja en un proyecto privado para desarrollar un Barrio Chino a escala, inspirado en la experiencia del tradicional polo gastronómico y comercial ubicado en el barrio porteño de Belgrano.
La iniciativa es impulsada por el grupo Di Santo, junto con otros dos socios, y contempla la puesta en valor de un sector del microcentro rosarino que actualmente presenta oportunidades para recuperar actividad comercial y urbana.
Según pudo conocer este medio, el área sobre la que se trabaja comprendería aproximadamente dos cuadras. La ubicación ya estaría definida y, en este momento, los impulsores del proyecto mantienen conversaciones con los propietarios de los terrenos para avanzar en la adquisición o utilización de los inmuebles necesarios para desarrollar la propuesta.
El proyecto todavía se encuentra en una etapa de negociación y definición, por lo que no trascendieron públicamente la ubicación exacta ni los montos involucrados. Sin embargo, la idea ya cuenta con el interés de empresarios de origen chino que podrían participar tanto de la inversión como de la instalación de distintos comercios.
Un pequeño Chinatown en el centro rosarino
La propuesta busca tomar como referencia al Barrio Chino de Belgrano, aunque con una escala menor y adaptada a las características de Rosario.
El concepto apunta a concentrar en un mismo sector una combinación de gastronomía, comercios, bazares y servicios, generando una zona temática que pueda convertirse en un nuevo punto de circulación tanto para los rosarinos como para quienes visitan la ciudad.
La intención no sería solamente desarrollar una serie de locales comerciales, sino construir una identidad propia para el sector, capaz de transformar un conjunto de cuadras del microcentro en un nuevo paseo urbano.
La gastronomía tendría un papel central, con restaurantes y propuestas vinculadas a la cocina asiática, mientras que también se proyectan espacios comerciales destinados a bazar, productos importados y distintos servicios.
Una apuesta por recuperar el microcentro
Uno de los atractivos del proyecto está precisamente en la zona elegida. El microcentro rosarino atraviesa desde hace años un proceso de transformación, marcado por cambios en los hábitos de consumo, el crecimiento de los formatos comerciales periféricos y la aparición de locales vacíos en algunas áreas tradicionales.
En ese contexto, la llegada de una propuesta capaz de concentrar actividad comercial y gastronómica podría funcionar como un disparador para poner en valor un sector actualmente subutilizado.
La experiencia del Barrio Chino porteño constituye, en ese sentido, un antecedente atractivo. El polo de Belgrano logró convertirse en un punto de interés para visitantes de toda la ciudad y también para turistas, combinando la actividad comercial con una experiencia cultural y gastronómica.
La versión rosarina buscaría replicar esa lógica, aunque sin pretender competir en dimensiones con el desarrollo porteño.
El factor turístico
Más allá de su potencial comercial, los impulsores observan en el proyecto una oportunidad turística.
Rosario cuenta con una oferta gastronómica consolidada y distintos circuitos vinculados con la arquitectura, la cultura, el río y la historia de la ciudad. La creación de un polo temático vinculado con la cultura y la gastronomía china podría sumar un nuevo atractivo a ese recorrido.
La idea es que las dos cuadras no funcionen únicamente como una concentración de negocios, sino como un destino en sí mismo, capaz de atraer visitantes y generar circulación en una zona del centro que necesita nuevos estímulos.
En ese sentido, el proyecto combina tres objetivos: desarrollar un nuevo polo comercial, recuperar y poner en valor un sector del microcentro y crear un atractivo turístico para Rosario.
Por ahora, el proyecto se encuentra en plena etapa de negociación con los propietarios de las tierras. Si las conversaciones llegan a buen puerto, la iniciativa podría convertirse en uno de los emprendimientos privados más particulares de los próximos años para el centro rosarino: un pequeño Barrio Chino que buscará adaptar a la escala local un modelo que ya logró instalarse como atractivo turístico y comercial en Buenos Aires.























