La histórica cooperativa SanCor entró formalmente en quiebra este miércoles luego de que la propia empresa reconociera ante la Justicia su incapacidad para afrontar sus compromisos financieros y avanzar con una propuesta a sus acreedores.
La medida fue dictada por el juez Marcelo Gelcich, a cargo del Juzgado Civil y Comercial de la 4ª Nominación de los Tribunales de Rafaela, quien consideró que el proceso de concurso preventivo iniciado en 2025 quedó definitivamente frustrado.
En su resolución, el magistrado encuadró la situación como una “quiebra indirecta por frustración anticipada”, tras el reconocimiento explícito de la empresa de que no podía sostener el proceso.
Deterioro sin freno y deuda creciente
El expediente describe un cuadro financiero crítico que se agravó incluso durante el concurso. La compañía no logró estabilizar su estructura y continuó acumulando pasivos a un ritmo elevado.
- Deuda total estimada: alrededor de US$120 millones
- Pasivo postconcursal: crecimiento cercano a $3.000 millones mensuales
- Salarios adeudados: más de $12.788 millones
- Deuda impositiva y previsional: más de $6.349 millones
- Deuda comercial: más de $13.313 millones
El fallo es categórico: la empresa no es viable económicamente en el mediano plazo, descartando cualquier posibilidad de recuperación bajo su estructura actual.
Continuidad operativa: una decisión con impacto social y productivo
A pesar de la quiebra, la Justicia resolvió mantener una continuidad transitoria de la operación, limitada a las plantas actualmente activas y bajo esquemas que no generen nuevas deudas.
El objetivo es doble:
- Sostener los 914 puestos de trabajo
- Evitar un corte abrupto en la cadena productiva
- Preservar valor en las unidades operativas de cara a una eventual venta
La decisión también responde al impacto sistémico que tendría un cierre total, tanto sobre trabajadores como sobre proveedores y acreedores.
Venta por partes y carrera contra el tiempo
El camino que se abre ahora es la enajenación de activos, ya sea en bloque o por unidades productivas. El proceso se realizará mediante licitación judicial, con el foco puesto en atraer inversores capaces de reactivar la operación.
Fuentes vinculadas al proceso aseguran que ya hay interesados en adquirir activos de la compañía, lo que abre una ventana para recuperar parte del entramado industrial.
El factor tiempo será determinante. En el sector advierten que septiembre marca el pico de producción de los tambos, por lo que contar con plantas operativas para ese momento resulta clave, especialmente en las cuencas lecheras de Santa Fe y Córdoba.
En ese escenario, la quiebra de SanCor no marca un cierre definitivo, sino un punto de inflexión: el final de una estructura inviable y el inicio de una etapa donde el futuro dependerá de la velocidad del proceso judicial y del interés de nuevos capitales.
























