La irrupción de los microdepartamentos en Buenos Aires despertó el interés de desarrolladores e inversores de todo el país. Se trata de unidades de entre 15 y 18 metros cuadrados que combinan un precio de ingreso relativamente accesible con una alta demanda potencial, especialmente para alquileres temporarios y estadías cortas.
Aunque la tendencia parece novedosa, desde el mercado inmobiliario rosarino aseguran que la ciudad ya cuenta con experiencias similares desde hace décadas.
Así lo explicó José Elena, vicepresidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (COCIR), quien recordó que existen antecedentes locales de edificios diseñados con unidades de dimensiones reducidas. “Es una tendencia, pero viéndolo desde algún punto de vista es algo que ya se hizo en Rosario”, señaló.
Entre los ejemplos mencionó el tradicional edificio ubicado en la esquina de Córdoba y Francia, conocido durante años como el “dormitorio estudiantil”, concebido originalmente para alojar estudiantes por su cercanía con la Facultad de Medicina.
“Son departamentos que seguramente están por debajo de los 16 metros cuadrados y estaban pensados para estudiantes que venían de otras localidades a cursar sus estudios en Rosario”, explicó.
Otro antecedente local es un edificio sobre Pasco al 300, con unidades conformadas por un único ambiente amplio, baño y kitchenette integrada.
Del estudiante al alquiler temporario
Según Elena, el perfil de demanda de estos inmuebles se amplió considerablemente en los últimos años. Si en sus orígenes estaban orientados casi exclusivamente al público estudiantil, hoy encuentran nuevas oportunidades en el mercado de alquileres temporarios y turísticos. “Ahora el destino se ha extendido. Tiene que ver con otras tendencias vinculadas al alquiler temporario, el turismo y nuevas formas de habitar la ciudad”, indicó.
Para el dirigente inmobiliario, uno de los principales atractivos de estos desarrollos es el bajo monto de inversión requerido para ingresar al mercado. “Lo que nosotros llamamos ticket de ingreso es clave. Al tener pocos metros cuadrados, el valor final es más bajo y eso permite que más inversores puedan acceder a una unidad para renta”, sostuvo.
¿Cuánto cuestan y qué rentabilidad ofrecen?
En Buenos Aires, los proyectos recientemente lanzados al mercado ofrecían unidades cercanas a los 35.000 dólares, valores que despertaron una fuerte demanda.
Consultado sobre la realidad rosarina, Elena aseguró que esos números no están lejos de los precios actuales de los monoambientes tradicionales. “Hoy un monoambiente en Rosario tiene una media de entre 35.000 y 40.000 dólares”, afirmó en diálogo con LT8.
Sin embargo, advirtió que muchos de los nuevos desarrollos porteños compensan la menor superficie privada con una amplia oferta de amenities y espacios comunes, lo que eleva significativamente el valor por metro cuadrado. “Estamos hablando de valores superiores a los 2.300 dólares por metro cuadrado considerando los espacios comunes y los servicios que incorporan estos edificios”, explicó.
Desde su perspectiva, este tipo de emprendimientos encuentra una lógica económica especialmente sólida cuando se orienta exclusivamente al alquiler temporario. “Entendería que sea un edificio destinado exclusivamente a alquileres temporarios, porque cuando conviven con unidades de uso residencial permanente suelen aparecer conflictos de convivencia, seguridad y administración”, advirtió.
Debate por la desregulación inmobiliaria
Elena también se refirió al proyecto de desregulación que impulsa cambios en la actividad inmobiliaria, incluyendo la eliminación de la matrícula obligatoria y la liberalización de honorarios. Desde COCIR cuestionaron la iniciativa y sostuvieron que implica una pérdida de profesionalización de la actividad. “Nosotros no lo entendemos como una desregulación, sino como una desprofesionalización”, afirmó.
El vicepresidente del Colegio recordó que la actividad cuenta con apenas 15 años de colegiación en Santa Fe y aseguró que quienes conocieron ambas etapas valoran el actual esquema regulatorio. “Quienes convivimos con las dos realidades sabemos que es mejor estar colegiados”, señaló.
Además, destacó una particularidad del sector: a diferencia de otras profesiones, la intervención de un corredor inmobiliario no es obligatoria. “A nosotros nos elige el cliente. Quien quiere alquilar, comprar o administrar un inmueble puede hacerlo por su cuenta. Por eso creemos que la profesionalización y la capacitación son fundamentales para brindar garantías y seguridad en las operaciones”, concluyó.

























