Algodonera Avellaneda entra en cuenta regresiva con 30 días clave para evitar el cramdown

Con el rechazo del Banco de la Nación Argentina, la textil necesita recomponer mayorías antes del 15 de mayo; sin acuerdo, se abre la puerta a que terceros tomen el control de la compañía.

La crisis de la textil Algodonera Avellaneda, una de las piezas industriales del holding de Vicentin, entró en una fase decisiva. El juez del concurso, Fabián Lorenzini, otorgó una prórroga de 30 días para que la empresa logre un acuerdo con sus acreedores y evite el temido cramdown, la instancia que habilita a terceros a quedarse con la compañía si no se alcanza la homologación judicial.

El nuevo plazo vence el 15 de mayo, y el escenario no es favorable: el principal acreedor, el Banco Nación, ya rechazó la propuesta de pago por considerarla insuficiente en términos de valor presente, tasas de interés y estructura financiera.

Ese rechazo no es un dato más. Por su peso dentro del pasivo, el aval del banco es prácticamente determinante para alcanzar las mayorías legales (dos tercios del capital verificado) que exige la ley concursal.

La propia resolución judicial lo deja en claro: sin ese respaldo, el proceso no podrá avanzar hacia la homologación.

Reuniones obligadas y negociación contrarreloj

Ante este escenario, el juzgado ordenó intensificar las negociaciones y dispuso que las partes se reúnan al menos tres veces en los próximos días para intentar acercar posiciones.

El objetivo es claro: evitar el cramdown, último recurso antes de la quiebra que implicaría la pérdida de control por parte de los actuales accionistas.

Producción mínima y supervivencia operativa

En paralelo a la negociación financiera, la empresa sostiene una reactivación parcial que apenas le permite mantenerse operativa.

  • La planta de Reconquista trabaja con 144 empleados
  • Produce alrededor de 312.000 kilos de hilo bajo modalidad a fasón
  • Las desmotadoras en Chaco y Santiago del Estero volvieron a operar

Este último punto se logró tras un acuerdo con la llamada “Nueva Vicentin”, vinculada a Mariano Grassi, que contempla una vigencia mínima de cuatro campañas algodoneras y un aporte de hasta u$s 300.000 para cubrir gastos urgentes.

El plan proyecta alcanzar una producción de 60.000 toneladas anuales, aunque hoy la escala está lejos de ese objetivo.

Falta de liquidez y auxilio interno

La situación financiera sigue siendo crítica. Sin acceso al crédito, la empresa negocia un préstamo de u$s 250.000 con su propio accionista, mientras avanza en la venta de un inmueble en CABA para obtener liquidez.

Las dificultades para financiarse están directamente vinculadas a su historia dentro del grupo Vicentin: las garantías cruzadas con la agroexportadora limitaron el acceso a fondos frescos, profundizando el deterioro operativo.

Un deterioro que viene desde 2024

El cuadro actual es la consecuencia de un proceso que se arrastra desde 2024:

  • Reducción de personal
  • Paralización parcial de la producción
  • Ingreso en concurso preventivo en diciembre de ese año

Hoy, con un esquema productivo reducido y una estructura financiera tensionada, la empresa enfrenta su prueba más crítica.

La cuenta regresiva

El dato central es uno solo: 30 días.

Si en ese plazo no logra recomponer el acuerdo —especialmente con el Banco Nación—, el proceso entrará en cramdown. Y con eso, no solo se pondrá en juego la continuidad de la empresa, sino también el control de uno de los activos industriales históricos del universo Vicentin.

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