Transformar un microbasural en plaza de bolsillo cuesta hasta $13 millones y limpiarlo sale $18 millones por año

La concejala Carolina Labayru impulsa una modificación de la ordenanza para ampliar el programa y darle respaldo legal permanente. El eje: es más barato y más eficaz reconvertir estos espacios degradados que limpiarlos todos los meses

En Rosario, limpiar un microbasural crónico cuesta casi $18 millones al año. Es decir, $1.480.000 por mes en un solo punto de arrojo, generalmente en esquinas sin frentistas o con tapiales ciegos, donde la basura vuelve a acumularse una y otra vez.

En contraposición, construir una Plaza de Bolsillo en un espacio de dimensiones similares (unos 150 m²) cuesta entre $10 y $13 millones, por única vez. Incluso las intervenciones de mayor escala, como cuadras completas degradadas, rondan los $25 millones.

Un basural no se elimina viniendo una y otra vez a limpiarlo. Eso es caro y no resuelve el problema”, sostiene Labayru, presidenta de la comisión de Presupuesto y Hacienda del Concejo. “Ya recuperamos más de 70 espacios públicos en Rosario y queremos que sean muchos más. Por eso, con este proyecto vamos a poner reglas claras para que no dependa solo de la voluntad política y quede para siempre”.

El costo de limpiar lo mismo todos los meses

Según detalla la concejala, el monto anual de $18 millones no es solo retirar residuos. “Primero hay que ver de qué tipo de basural se trata, porque no todos se intervienen de la misma manera. En los generales se va con una pala, porque la gente tira desde basura hasta muebles. Hay desmalezado, limpieza, a veces se arman lagunas cuando se socava el terreno”, explica.

La logística incluye maquinaria pesada, camiones, traslado al relleno sanitario y luego volver a cubrir y acondicionar el terreno. Todo ese circuito se repite mes tras mes si no hay una intervención definitiva.

En una ciudad donde se estima que existen al menos 300 puntos de arrojo, el impacto presupuestario no es menor.

Orden es transformar definitivamente, no volver a limpiar lo mismo dentro de 30 días”, resume.

De basural a espacio público

El programa de Plazas de Bolsillo fue creado en 2020 mediante la Ordenanza 10.114, a partir de un proyecto del entonces concejal Fabrizio Fiatti, pensado originalmente para terrenos baldíos privados cedidos en forma temporal.

Cuando Labayru asumió la Secretaría de Cercanía en 2023, detectó que muchos microbasurales estaban en pequeños espacios públicos: ochavas, franjas residuales, veredas ensanchadas o esquinas sin vivienda.

“Recuerdo que en el primer consejo barrial una vecina me dijo: ‘quiero que saquen el basural de la esquina de mi casa’. Y yo pensaba: si el municipio va y lo limpia, ¿por qué vuelve a aparecer? Entonces entendimos que había que buscar otro método”, relata.

La respuesta fue transformar. No solo limpiar, sino reconvertir el lugar con senderos de hormigón, forestación, iluminación, mobiliario urbano y, muchas veces, murales. Y hacerlo con participación vecinal obligatoria.

“Cuando el vecino se apropia del espacio, se transforma en guardián. Puede denunciar si alguien tira basura o simplemente regar un árbol. Eso también es involucrarse”.

Qué cambiaría con la nueva ordenanza

El proyecto presentado modifica y amplía la norma vigente para:

  • Incorporar expresamente espacios públicos municipales de reducido tamaño.
  • Eliminar el mínimo de 360 m², que dejaba afuera terrenos más pequeños.
  • Crear un registro que incluya tanto baldíos privados como espacios públicos degradados.
  • Establecer instancias obligatorias de participación ciudadana en todas las etapas.

Cuando algo funciona, no se improvisa, se ordena”, afirma la concejala. “Esta es una política que funciona, por eso desde el Concejo vamos a darle mayor respaldo legal y más herramientas para que la Municipalidad pueda, junto a los vecinos, seguir recuperando espacios degradados”.

La iniciativa se enmarca en la experiencia acumulada por el Ejecutivo en los últimos años.

Los números del programa

Hasta el momento, el municipio realizó 73 intervenciones, de las cuales 60 ya están concluidas y 13 en ejecución. Para 2026 están previstas entre 50 y 60 nuevas plazas de bolsillo, dentro de un plan que apunta a intervenir un centenar de minibasurales en los seis distritos.

Además del ahorro inicial frente al costo de limpieza crónica, el mantenimiento posterior es significativamente menor: mantener una plaza de bolsillo cuesta en promedio $100.000 por mes, básicamente por corte de pasto y tareas de higiene.

“Si vos sumás, es ganancia para la ciudad por todos lados”, sostiene Labayru.

Más que una obra, una lógica de gestión

El programa articula a las áreas de Ambiente y Espacio Público, Desarrollo Humano y Hábitat, Obras Públicas, Planeamiento y Cercanía. La identificación de los lugares surge, en la mayoría de los casos, por denuncias o pedidos vecinales.

En las experiencias ya realizadas, el nivel de vandalización posterior fue bajo. “En un porcentaje muy pequeño volvieron a vandalizar, generalmente algún mural. Pero te puedo asegurar que cuando pintamos una bandera argentina, la bandera no se toca”, comenta.

Para la concejala, la discusión no es solo presupuestaria, aunque los números sean contundentes: en menos de un año, la inversión en una plaza puede equivaler a lo que se gastaría en limpiar ese mismo espacio sin resolver el problema de fondo.

“Un espacio abandonado no define a un barrio. Transformarlo, sí. Y cambia la vida de quienes viven ahí”, concluye.

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